Con la esperanza de la gozosa Resurrección, la Conferencia Episcopal Peruana comunica a todos los fieles católicos y hombres y mujeres de buena voluntad el sensible fallecimiento del Excelentísimo Monseñor Manuel Prado Pérez-Rosas SJ., Arzobispo Emérito de Trujillo, ocurrida en la madrugada de ayer, 9 de octubre, en la ciudad de Lima.
La Santa Misa de Exequias se celebrará hoy a las 3:00 p.m., en la Parroquia de Fátima (Miraflores-Lima), y será concelebrada por Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, Arzobispo Metropolitano de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, junto al Provincial de los Padres Jesuitas en el Perú. También participará una delegación de sacerdotes y fieles de la Arquidiócesis de Trujillo, para expresar póstumamente el recuerdo agradecido por la vida y el servicio pastoral de Monseñor Manuel Prado.
Luego de la Santa Misa, el sepelio se realizará en el cementerio de la Casa de Retiros villa Kotska de Huachipa, donde sus restos reposarán junto a los de su madre, cumpliéndose así su última voluntad.
Monseñor Manuel Prado nació en Lima, el 26 de mayo de 1923, y fue ordenado sacerdote de la Compañía de Jesús el 13 de julio de 1956. El 07 de octubre de 1970 es ordenado Obispo y destinado a la Diócesis de Chachapoyas, labor que cumplirá hasta el 29 de diciembre de 1976, fecha en la que fue nombrado Arzobispo de Trujillo.
Durante sus 22 años de fructífera labor se esforzó por organizar la pastoral de la Arquidiócesis según el espíritu del Vaticano II y de la Conferencia Episcopal Latinoamericana reunidos en Puebla (1979) y Santo Domingo (1992), donde participó. Ocupó importantes responsabilidades en la Conferencia Episcopal Peruana como Vice-Presidente y como Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Vocaciones.
Al dejar la sede de Trujillo fue nombrado por la Santa Sede Arzobispo Emérito, de la misma jurisdicción eclesiástica, como reconocimiento de sus años de ardua labor en bien de la Iglesia de Trujillo. El año 2002 la Conferencia Episcopal Peruana le concedió la medalla de Oro de Santo Toribio de Mogrovejo, por haber contribuido de forma notable al bien de la Iglesia en el Perú.