Mensaje por la XIII Jornada por la Vida
Primer Domingo de setiembre
2-IX-2007


"Testimoniar el propio compromiso en apoyo de la vida
"
 
La Jornada por la Vida es ocasión para exhortar a todos los cristianos, llamados a ser sal de la tierra y luz del mundo, y a los hombres y mujeres de buena voluntad, a que se acojan al grande y maravilloso don de la vida ¿Que quiere decir acoger la vida? Citando a San Agustín, el Papa Benedicto XVI nos ha recordado que “Dios, que nos ha creado sin nosotros, no ha querido salvarnos sin nosotros” y por lo tanto es precisó que todos los seres humanos cultiven la conciencia de los dos aspectos, del don y de la tarea”.

Renovémonos en la conciencia de que todos hemos recibido la vida como un don de Dios, ningún ser humano se ha dado a si mismo. Por ello, ante todo, elevamos desde lo hondo del corazón nuestra acción de gracias a Dios por un don tan hermoso de su amor.

Al mismo tiempo, asumamos la tarea que tal don implica. Protejamos y defendamos la vida de los no nacidos desde su concepción hasta su nacimiento saludable y a lo largo de sus vidas. Comprometámonos en el apoyo a la vida, desde la concepción hasta su fin natural. Varias son las situaciones dolorosas y dramáticas que vive nuestro prójimo, tantos hermanos nuestros que están probados por el dolor y el sufrimiento, otros que viven bajo la amenaza de la violencia, o que son agraviados en su dignidad en lo cotidiano. Pensemos en los niños que son explotados o que den sus vidas truncadas intencionalmente aun antes de haber nacido; en las mujeres que son victimas de abusos y engaños o viven en abandono un embarazo envuelto de circunstancias criticas; en los ancianos que son marginados y olvidados; en tantos peruanos que viven en la extrema pobreza. Todos ellos están en espera de sus rescate humano y social.

Pero nuestra diferencia no traerá las soluciones ; el que sepamos que la vida es un don y que debe ser respetada tampoco es suficiente para realizar el cambio que anhelamos. Es necesario testimoniar con las obras nuestro compromiso de apoyo a la vida.

¿Cada uno de nosotros ha hecho lo suficiente? ¿Que he hecho de mi parte? Hay mucho por hacer para que en nuestra Patria se abra paso la civilización del amor. Seamos conscientes de la tarea que implica el don de la vida que hemos recibido. Con corazón generoso asumamos hoy el compromiso en apoyo de la vida, lo que no pocas veces significara entrar por la puerta estrecha y seguir el camino angosto, tomar el prójimo sobre nuestros hombros, gastarnos y desgastarnos, negarnos a nosotros mismos y tomar la cruz para seguir al Señor. ¡Es que lo que cada uno de nosotros haga hoy, por pequeño que parezca, será el grano de arena que marcará la diferencia.

Pidamos a santa Maria, madre de Aquel que es la Vida, que interceda ante su Hijo, el Señor Jesus, para que en nuestra patria crezca el respeto por el carácter sagrado de la vida y aumente el numero de quienes contribuyan a realizar la civilización del amor.
 

Comisión Episcopal de Familia
Defensa de la Vida
 
.
 
Copyright © 2005 Conferencia Episcopal Peruana - Todos los derechos reservados