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Actualidad

 

. ..............Ciclo “A”

..........DOMINGO XVI DEL
.........TIEMPO ORDINARIO.
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Sabiduría 12,13.16-19
Romanos 8, 26-27
Mateo 13, 24-43
Domingo, 20 de julio de 2008

 

 
 

Hermanas y hermanos:
L
os que trabajan por el Reino, los sembradores de la semilla, los predicadores, los cristianos "practicantes", no deberían tener tendencias integristas y fiscalizantes, ni precipitación en querer separar a los malos de los buenos. En el Evangelio se nos cuenta algunas veces la actitud de impaciencia e intolerancia de los discípulos de Jesús, como cuando no les quisieron acoger en un pueblo de Samaria. La reacción de los discípulos (de los "hijos delTrueno ", Santiago y Juan) fue tajante: ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo? Es una reacción visceral, poco conforme al estilo de Dios. Jesús les reprochó su actitud y les dio una lección de paciencia.

Deberíamos aprender de Dios su actitud de generosidad y misericordia, y ser más tolerantes con los que tenemos por malos, con los hijos o los amigos o los miembros de la comunidad que pasan por momentos difíciles. Deberíamos tener una paciencia "escatológica " ' que concede tiempo a las personas. Como la paciencia infinita de Dios. No somos jueces, ni podemos tan fácilmente condenar a los demás. No porque nos dé igual que se haga el bien o el mal. Lucharemos para que triunfe el bien. Pero no con una actitud intolerante ni violenta. Tenemos que imitar a ese Dios que ya en el AT se nos presenta como clemente y,.misericordioso, lento al castigo y a la ira, rico en perdón. Un Dios que Jesús nos describió como el padre que perdona y como el pastor que busca a la oveja perdida y como el sembrador que espera a la cosecha para luego separar la cizaña.


P. José Aldazábal
 
  
 
Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

Pues fuera de ti no hay un Dios que de todas las cosas cuide, a quien tengas que dar cuenta de la justicia de tus juicios;
Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu señorío sobre todos los seres te hace indulgente con todos ellos
Ostentas tu fuerza a los que no creen en la plenitud de tu poder, y confundes la audacia de los que la conocen.
Dueño de tu fuerza, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia porque, con sólo quererlo, lo puedes todo.
Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo del hombre, y diste a tus hijos la buena esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Palabra de Dios.

 
  
 
Sal 85, 5-6. 9-10. 15-16a
Tú, Señor, eres bueno y clemente.


Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.
Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios».
Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mi.
Tú, Señor, eres bueno y clemente.
 
  
 
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

 
  
 

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 24-43

Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue.
Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.
Los siervos del amo se acercaron a decirle: "Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?"
El les contestó: "Algún enemigo ha hecho esto." Dícenle los siervos: "¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?"
Díceles: "No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo.
Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero."»
Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo.
Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»
Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.»
El respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

Palabra del Señor.

 
  
 
Lunes: Mi 6, 14. 6-8; Sal 49, Mt 12, 38-42
Jueves: Jr 2, 1-3. 7-8. 12-13; Sal 35; Mt 13, 10-17
Martes: Ct 3, 1-4; Sal 62; Jn 20, 1- 11-18
Viernes: Hch 4,33; 5, 12.27-33; 12, 1b (o bien: 2Co 4, 7-15): Sal 66; Mt 20, 20-28
Miércoles: Jr 1, 1.4-10; Sal 70; Mt 13, 1-9
Sábado: Jr 7, 1-11; Sal 83; Mt 13, 24-30
 

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