En
la oración colecta le pedimos a Dios: «no dejes de realizar hoy,
en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en
los comienzos de la predicación evangélica». En efecto, lo
que ha hecho el Espíritu en la historia («in illo tempore»)
lo sigue haciendo hoy («hodie») en el mundo, en la iglesia y en cada
uno de nosotros.
* El sigue siendo el alma de la Iglesia y llenándola
de sus dones, más todavía que en la comunidad de Corinto: el Concilio,
el Jubileo y tantos otros acontecimientos eclesiales, universales o diocesanos,
son en verdad, señales del protagonismo del Espíritu en la animación
de su comunidad;
* es él quien hace florecer tantas comunidades
cristianas llenas de fuerza, y anima tantos movimientos y renueva a su iglesia
en laníos aspectos,
* el Espíritu de la verdad sigue influyendo
para que se esté renovando en profundidad la teología, la comprensión
del misterio de Cristo,