..Mons. Hector Miguel Cabrejos Vidarte, OFM ..Arzobispo Metropolitano de Trujillo ..Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
¿Cuándo fue la última vez que recordamos la importante labor que realizan los hombres y mujeres del campo al trabajar la tierra para ofrecernos los alimentos que llevamos a la mesa? Este 24 de junio se celebra el día del Campesino, fecha que quizá no recordamos suficientemente, pero que es importante traer a la memoria para reflexionar sobre él, el campo y el medio ambiente.
Muchos campesinos de nuestros días siguen viviendo en situaciones de pobreza por varias razones. No me toca en esta oportunidad referirme a los factores económicos que condicionan el desarrollo de la agricultura. Sin embargo, hay un tema que se asocia al campesinado que quiere seguir adelante y que a la vez genera una preocupación mundial: el cambio climático. Los agricultores son los que viven en carne propia el calentamiento global al ver que sus cultivos se ven mermados en su producción, que la lluvia ya no cae como antes y que el agua con la que riegan sus cosechas está, a veces, contaminada. Estos problemas no vienen solos, sino que se asocian a conflictos sociales. Basta con mirar el último reporte de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo, el cual da cuenta que de los 255 conflictos a nivel nacional al mes de mayo, 132 son consecuencia de problemas socioambientales. Contaminación de ríos y ocupación de tierras por actividades extractivas son las principales causas de estos.
¿Cuál es la voz de la Iglesia en este difícil contexto? Los Obispos Latinoamericanos en Aparecida, Brasil, constataron que América Latina y el Caribe vienen experimentando una explotación excesiva de recursos naturales que va dejando, a veces, contaminación y muerte por toda nuestra región. La Iglesia apuesta por la protección de los bosques y por la biodiversidad para proteger la vida de millones de personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas, quienes no tendrían que emigrar hacia las tierras de ladera y a las grandes ciudades para poder vivir.
Al saludar a los campesinos en su día por cultivar los alimentos que nos dan vida a todos nosotros, invoco al Estado, a la empresa privada y a los agricultores a seguir buscando un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en la justicia social, para el bienestar de todos. Al mismo tiempo, y trayendo nuevamente a la agenda pública la amazonía y a los indígenas que la preservan, invoco una vez más al Poder Ejecutivo a promulgar la Ley del derecho a la consulta previa, que reconoce el derecho de estos pueblos a ser consultados previamente sobre las medidas que afecten su tierra, que es nuestra tierra.