19 de enero de 2018 Informativo Nº 992
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00Visita del Papa Francisco al Perú

BIENVENIDO AL PERÚ, PAPA FRANCISCO

Al promediar las 16:35 horas, aterrizó en el Grupo Aéreo N° 8, en Perú, el avión de la compañía LATAM, que traía al Papa Francisco desde Iquique (Chile). Tras dos horas de viaje, el Santo Padre pisó suelo peruano por primera vez, en medio de una cálida bienvenida por parte de las autoridades peruanas y público presente.

Al descender del avión, fue recibido por el Presidente de la República, Sr. Pedro Pablo Kuzcinsky, y la primera dama, Nancy Lange. Luego recibió como obsequio un ramo de flores, entregado por una pareja de niños. También fue saludado por el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Nicola Girasoli; el Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani; el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón; y el Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio.

Tras recibir el saludo y honores de las Fuerzas Armadas, el Papa Francisco abordó el vehículo que lo llevó a la Nunciatura Apostólica. Siguió el recorrido por las avenidas Faucett, La Marina, Sucre y Brasil donde detuvo su marcha ante la Imagen del Inmaculado Corazón de Jesús donde el Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio le entregó las llaves de la ciudad como símbolo de su honorífica visita.

Luego, el Pontífice prosiguió su recorrido a bordo del “Papamóvil” por las avenidas Brasil, 28 de julio, Salaverry, hasta la Nunciatura Apostólica, donde desde tempranas horas, miles de fieles se congregaron para expresarle muestras de fe y cariño. Antes de ingresar a la Nunciatura, Francisco rezó junto a los miles de fieles presentes y envió un breve mensaje al pueblo peruano: “Recen por mí, no se olviden”.

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DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO, EN EL ENCUENTRO CON LOS PUEBLOS DE LA AMAZONIA

Esta mañana, en el Coliseo cerrado de Madre de Dios, en Puerto Maldonado, el Papa Francisco participó en un encuentro con los pueblos de la Amazonía. A continuación, entregamos el discurso que dirigió el Santo Padre:

Queridos hermanos y hermanas!

Junto a ustedes me brota el canto de san Francisco: «Alabado seas, mi Señor». Sí, alabado seas por la oportunidad que nos regalas con este encuentro. Gracias Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, señor Héctor, señora Yésica y señora María Luzmila por sus palabras de bienvenida y por sus testimonios. En ustedes quiero agradecer y saludar a todos los habitantes de Amazonia.

Veo que han venido de los diferentes pueblos originarios de la Amazonia: Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas, Kakintes, Nahuas, Yaminahuas, Juni Kuin, Madijá, Manchineris, Kukamas, Kandozi, Quichuas, Huitotos, Shawis, Achuar, Boras, Awajún, Wampís, entre otros. También veo que nos acompañan pueblos procedentes del Ande que se han venido a la selva y se han hecho amazónicos. He deseado mucho este encuentro. Quise empezar por aquí la visita a Perú. Gracias por vuestra presencia y por ayudarnos a ver más de cerca, en vuestros rostros, el reflejo de esta tierra. Un rostro plural, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biológica, cultural, espiritual. Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de vuestra sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región, y se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: «Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Ex 3,5).

Permítanme una vez más decir: ¡Alabado seas Señor por esta obra maravillosa de tus pueblos amazónicos y por toda la biodiversidad que estas tierras envuelven!

Este canto de alabanza se entrecorta cuando escuchamos y vemos las hondas heridas que llevan consigo la Amazonia y sus pueblos. Y he querido venir a visitarlos y escucharlos, para estar juntos en el corazón de la Iglesia, unirnos a sus desafíos y con ustedes reafirmar una opción sincera por la defensa de la vida, defensa de la tierra y defensa de las culturas.

Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonia es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene con por la perversión de ciertas políticas que promueven la «conservación» de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas. Sabemos de movimientos que, en nombre de la conservación de la selva, acaparan grandes extensiones de bosques y negocian con ellas generando situaciones de opresión a los pueblos originarios para quienes, de este modo, el territorio y los recursos naturales que hay en ellos se vuelven inaccesibles. Esta problemática provoca asfixia a sus pueblos y migración de las nuevas generaciones ante la falta de alternativas locales. Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonia como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes.

Considero imprescindible realizar esfuerzos para generar espacios institucionales de respeto, reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos; asumiendo y rescatando la cultura, lengua, tradiciones, derechos y espiritualidad que les son propias. Un diálogo intercultural en el cual ustedes sean los «principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios». El reconocimiento y el diálogo será el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la exclusión y la discriminación.

Como contraparte, es justo reconocer que existen iniciativas esperanzadoras que surgen de vuestras bases mismas y de vuestras organizaciones, y propician que sean los propios pueblos originarios y comunidades los guardianes de los bosques, y que los recursos que genera la conservación de los mismos revierta en beneficio de sus familias, en la mejora de sus condiciones de vida, en la salud y educación de sus comunidades. Este «buen hacer» va en sintonía con las prácticas del «buen vivir» que descubrimos en la sabiduría de nuestros pueblos. Y permítanme decirles que si, para algunos, ustedes son considerados un obstáculo o un «estorbo», en verdad, ustedes con su vida son un grito a la conciencia de un estilo de vida que no logra dimensionar los costes del mismo. Ustedes son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común.

La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida. Sabemos del sufrimiento que algunos de ustedes padecen por los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural.

Paralelamente, existe otra devastación de la vida que viene acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal. Me refiero a la trata de personas: la mano de obra esclava o el abuso sexual. La violencia contra las adolescentes y contra las mujeres es un clamor que llega al cielo. «Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? [...] No nos hagamos los distraídos ni miremos para otra parte. Hay mucha complicidad. ¡La pregunta es para todos!».

Cómo no recordar a Santo Toribio cuando constataba con gran pesar en el tercer Concilio Limense «que no solamente en tiempos pasados se les hayan hecho a estos pobres tantos agravios y fuerzas con tanto exceso, sino también hoy muchos procuran hacer lo mismo…» (Ses. III, c.3). Por desgracia, después de cinco siglos estas palabras siguen siendo actuales. Las palabras proféticas de aquellos hombres de fe —como nos lo han recordado Héctor y Yésica—, son el grito de esta gente, que muchas veces está silenciada o se les quita la palabra. Esa profecía debe permanecer en nuestra Iglesia, que nunca dejará de clamar por los descartados y por los que sufren.

De esta preocupación surge la opción primordial por la vida de los más indefensos. Estoy pensando en los pueblos a quienes se refiere como «Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario» (PIAV). Sabemos que son los más vulnerables de entre los vulnerables. El rezago de épocas pasadas los obligó a aislarse hasta de sus propias etnias, emprendieron una historia de cautiverio en los lugares más inaccesibles del bosque para poder vivir en libertad. Sigan defendiendo a estos hermanos más vulnerables. Su presencia nos recuerda que no podemos disponer de los bienes comunes al ritmo de la avidez y del consumo. Es necesario que existan límites que nos ayuden a preservarnos de todo intento de destrucción masiva del hábitat que nos constituye.

El reconocimiento de estos pueblos —que nunca pueden ser considerados una minoría, sino auténticos interlocutores— así como de todos los pueblos originarios nos recuerda que no somos los poseedores absolutos de la creación. Urge asumir el aporte esencial que le brindan a la sociedad toda, no hacer de sus culturas una idealización de un estado natural ni tampoco una especie de museo de un estilo de vida de antaño. Su cosmovisión, su sabiduría, tienen mucho que enseñarnos a quienes no pertenecemos a su cultura. Todos los esfuerzos que hagamos por mejorar la vida de los pueblos amazónicos serán siempre pocos.

Son preocupantes las noticias que llegan sobre el avance de algunas enfermedades. Asusta el silencio porque mata. Con el silencio no generamos acciones encaminadas a la prevención, sobre todo de adolescentes y jóvenes, ni tratamos a los enfermos, condenándolos a la exclusión más cruel. Pedimos a los Estados que se implementen políticas de salud intercultural que tengan en cuenta la realidad y cosmovisión de los pueblos, promoviendo profesionales de su propia etnia que sepan enfrentar la enfermedad desde su propia cosmovisión. Y como lo he expresado en Laudato si’, una vez más es necesario alzar la voz a la presión que organismos internacionales hacen sobre ciertos países para que promuevan políticas de reproducción esterilizantes. Estas se ceban de una manera más incisiva en las poblaciones aborígenes. Sabemos que se sigue promoviendo en ellas la esterilización de las mujeres, en ocasiones con desconocimiento de ellas mismas.

La cultura de nuestros pueblos es un signo de vida. La Amazonia, además de ser una reserva de la biodiversidad, es también una reserva cultural que debe preservarse ante los nuevos colonialismos. La familia es —como digo una de ustedes— y ha sido siempre la institución social que más ha contribuido a mantener vivas nuestras culturas. En momentos de crisis pasadas, ante los diferentes imperialismos, la familia de los pueblos originarios ha sido la mejor defensa de la vida. Se nos pide un especial cuidado para no dejarnos atrapar por colonialismos ideológicos disfrazados de progreso que poco a poco ingresan dilapidando identidades culturales y estableciendo un pensamiento uniforme, único… y débil. Escuchen a los ancianos, por favor. Ellos tienen una sabiduría que les pone en contacto con lo trascendente y les hace descubrir lo esencial de la vida. No nos olvidemos que «la desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal». Y la única manera de que las culturas no se pierdan es que se mantengan en dinamismo, en constante movimiento. ¡Qué importante es lo que nos decían Yésica y Héctor: «queremos que nuestros hijos estudien, pero no queremos que la escuela borre nuestras tradiciones, nuestras lenguas, no queremos olvidarnos de nuestra sabiduría ancestral»!

La educación nos ayuda a tender puentes y a generar una cultura del encuentro. La escuela y la educación de los pueblos originarios debe ser una prioridad y compromiso del Estado; compromiso integrador e inculturado que asuma, respete e integre como un bien de toda la nación su sabiduría ancestral, y así nos lo señalaba María Luzmila.

Pido a mis hermanos obispos que, como se viene haciendo incluso en los lugares más alejados de la selva, sigan impulsando espacios de educación intercultural y bilingüe en las escuelas y en los institutos pedagógicos y universidades. Felicito las iniciativas que desde la Iglesia Amazónica peruana se llevan a cabo para la promoción de los pueblos originarios: escuelas, residencias de estudiantes, centros de investigación y promoción como el Centro Cultural José Pío Aza, el CAAAP y el CETA, novedosos e importantes espacios universitarios interculturales como el NOPOKI, dirigidos expresamente a la formación de los jóvenes de las diversas etnias de nuestra Amazonia.

Felicito también a todos aquellos jóvenes de los pueblos originarios que se esfuerzan por hacer, desde el propio punto de vista, una nueva antropología y trabajan por releer la historia de sus pueblos desde su perspectiva. También felicito a aquellos que, por medio de la pintura, la literatura, la artesanía, la música, muestran al mundo su cosmovisión y su riqueza cultural. Muchos han escrito y hablado sobre ustedes. Está bien, que ahora sean ustedes mismos quienes se autodefinan y nos muestren su identidad. Necesitamos escucharles.

Queridos hermanos de la Amazonia, ¡cuántos misioneros y misioneras se han comprometido con sus pueblos y han defendido sus culturas! Lo han hecho inspirados en el Evangelio. Cristo también se encarnó en una cultura, la hebrea, y a partir de ella, se nos regaló como novedad a todos los pueblos de manera que cada uno, desde su propia identidad, se sienta autoafirmado en Él. No sucumban a los intentos que hay por desarraigar la fe católica de sus pueblos. Cada cultura y cada cosmovisión que recibe el Evangelio, enriquece a la Iglesia con la visión de una nueva faceta del rostro de Cristo. La Iglesia no es ajena a vuestra problemática y a vuestras vidas, no quiere ser extraña a vuestra forma de vida y organización. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las Iglesias locales amazónicas. Y al respecto, me dio mucha alegría escuchar que uno de los trozos de Laudato si’ fuera leído por un diácono permanente de vuestra cultura. Ayuden a sus obispos, ayuden a sus misioneros y misioneras, para que se hagan uno con ustedes, y de esa manera dialogando entre todos, puedan plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena. Con este espíritu convoqué el Sínodo para la Amazonia en el año 2019, cuya primera reunión, como Consejo pre-sinodal, será aquí, hoy, esta tarde.

Confío en la capacidad de resiliencia de los pueblos y su capacidad de reacción ante los difíciles momentos que les toca vivir. Así lo han demostrado en los diferentes embates de la historia, con sus aportes, con su visión diferenciada de las relaciones humanas, con el medio ambiente y con la vivencia de la fe.

Rezo por ustedes y por su tierra bendecida por Dios, y les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí.

Muchas gracias.

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SALUDO DEL PAPA FRANCISCO, EN EL ENCUENTRO CON LA POBLACIÓN EN PUERTO MALDONADO

Luego del encuentro con los pobladores de la Amazonía, el Papa Francisco se dirigió al Instituto Jorge Basadre Grohmann, donde dirigió un saludo a la población de Puerto Maldonado. A continuación, entregamos el saludo del Santo Padre:

Queridos hermanos y hermanas:

Veo que han venido no sólo de los rincones de esta Amazonia peruana, sino también de los Andes y de otros países vecinos. ¡Qué linda imagen de la Iglesia que no conoce fronteras y en la que todos los pueblos pueden encontrar un lugar! Cuánto necesitamos de estos momentos donde poder encontrarnos y, más allá de la procedencia, animarnos a generar una cultura del encuentro que nos renueva en la esperanza.

Gracias Mons. David, por sus palabras de bienvenida. Gracias Arturo y Margarita por compartir con todos nosotros sus vivencias. Nos decían ellos: «Nos visita en esta tierra tan olvidada, herida y marginada… pero no somos la tierra de nadie». Gracias por decirlo: no somos tierra de nadie. Y es algo que hay que decirlo con fuerza: ustedes no son tierra de nadie. Esta tierra tiene nombres, tiene rostros: los tiene a ustedes.

Esta región está llamada con ese bellísimo nombre: Madre de Dios. No puedo dejar de hacer mención de María, joven muchacha que vivía en una aldea lejana, perdida, considerada también por tantos como «tierra de nadie». Allí recibió el saludo y la invitación más grande que una persona pueda experimentar: ser la Madre de Dios; hay alegrías que sólo las pueden escuchar los pequeños.

Ustedes tienen en María, no sólo un testimonio a quien mirar, sino una Madre y donde hay madre no está ese mal terrible de sentir que no le pertenecemos a nadie, ese sentimiento que nace cuando comienza a desaparecer la certeza de que pertenecemos a una familia, a un pueblo, a una tierra, a nuestro Dios. Queridos hermanos, lo primero que me gustaría transmitirles —y lo quiero hacer con fuerza— es que ¡esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre! Y, si hay madre, hay hijos, hay familia y hay comunidad. Y donde hay madre, familia y comunidad, no podrán desaparecer los problemas, pero seguro que se encuentra la fuerza para enfrentarlos de una manera diferente.

Es doloroso constatar cómo hay algunos que quieren apagar esta certeza y volver a Madre de Dios una tierra anónima, sin hijos, una tierra infecunda. Un lugar fácil de comercializar y explotar. Por eso nos hace bien repetir en nuestras casas, comunidades y en lo hondo del corazón de cada uno: ¡Esta no es una tierra huérfana! ¡Tiene Madre! Esta buena noticia se va transmitiendo de generación en generación gracias al esfuerzo de tantos que comparten este regalo de sabernos hijos de Dios y nos ayuda a reconocer al otro como hermano.

En varias ocasiones me he referido a la cultura del descarte. Una cultura que no se conforma solamente con excluir, como estábamos acostumbrados a ver, sino que avanzó silenciando, ignorando y desechando todo lo que no le sirve a sus intereses; pareciera que el consumismo alienante de algunos no logra dimensionar el sufrimiento asfixiante de otros. Es una cultura anónima, sin lazos y sin rostros, la cultura del descarte. Es una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir. Y la tierra es tratada dentro de esta lógica. Los bosques, ríos y quebradas son usados, utilizados hasta el último recurso y luego dejados baldíos e inservibles. Las personas son tratadas también con esta lógica: son usadas hasta el cansancio y después dejadas como «inservibles». Esta es la cultura del descarte, se descarta a los chicos, se descarta a los ancianos. Allí, saliendo, cuando hice el recorrido hay una abuela de 97 años, ¿vamos a descartar a la abuela, qué les parece? No, porque la abuela es la sabiduría de un pueblo. ¡Un aplauso a la abuela de 97 años!

Pensando en estas cosas permítanme detenerme en un tema doloroso. Nos acostumbramos a utilizar el término «trata de personas». Al llegar a Puerto Maldonado, en el aeropuerto vi un cartel que me llamó la atención gratamente: “Está atento contra la trata”. Se ve que están tomando conciencia. Pero en realidad deberíamos hablar de esclavitud: esclavitud para el trabajo, esclavitud sexual, esclavitud para el lucro. Duele constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias.

 

No podemos «naturalizar» la violencia, tomarla como algo natural. No, no se naturaliza la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades. No nos es lícito mirar para otro lado, hermanos, y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean «pisoteadas» en su dignidad.

Varias personas han emigrado hacia la Amazonia buscando techo, tierra y trabajo. Vinieron buscando un futuro mejor para sí mismas y para sus familias. Abandonaron sus vidas humildes, pobres pero dignas. Muchas de ellas, por la promesa de que determinados trabajos pondrían fin a situaciones precarias, se basaron en el brillo prometedor de la extracción del oro. Pero no olvidemos que el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos.

Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque. Jesús decía que hay demonios que, para expulsarlos, exigen mucha oración. Este es uno de ellos. Los animo a que se sigan organizando en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones; y también a que, desde la fe, se organicen como comunidades eclesiales de vida en torno a la persona de Jesús. Desde la oración sincera y el encuentro esperanzado con Cristo podremos lograr la conversión que nos haga descubrir la vida verdadera. Jesús nos prometió vida verdadera, vida auténtica, vida eterna. No vida ficticia, como las falsas promesas deslumbrantes que, prometiendo vida, terminan llevándonos a la muerte.

Hermanas y hermanos, la salvación no es genérica, no es abstracta. Nuestro Padre mira personas concretas, con rostros e historias concretas. Todas las comunidades cristianas tienen que ser reflejo de esa mirada de Dios, de esta presencia que crea lazos, genera familia y comunidad. Es una manera de hacer visible el Reino de los Cielos, comunidades donde cada uno se sienta parte, se sienta llamado por su nombre e impulsado a ser artífice de vida para los demás.

Tengo esperanza en ustedes… además al recorrer vi muchos chicos y donde hay chicos hay esperanza, gracias. Tengo esperanza en ustedes, en el corazón de tantas personas que quieren una vida bendecida. Han venido a buscarla aquí, a una de las explosiones de vida más exuberante del planeta. Amen esta tierra, siéntanla suya. Huélanla, escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense de esta tierra Madre de Dios, comprométanse y cuídenla, defiéndanla. No la usen como un simple objeto descartable, sino como un verdadero tesoro para disfrutar, hacer crecer y transmitirlo a sus hijos.

A María, Madre de Dios y Madre Nuestra nos encomendamos, nos ponemos bajo su protección. Y por favor, no se olviden de rezar por mí, y los invito a todos a rezar a la Madre de Dios. (El saludo culminó con el rezo del Ave María).

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DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO A LOS NIÑOS DE LA CASA DE ACOGIDA “EL PRINCIPITO”

ALuego de su encuentro con las comunidades amazónicas y la población, el Papa Francisco se dirigió a la Casa de acogida “El Principito” donde compartió un momento con los niños que son atendidos en ese albergue.

A continuación, el discurso del Santo Padre a los niños de la casa de acogida:

Queridos hermanos y hermanas,

Queridos niños y niñas:

Muchas gracias por este bonito recibimiento y por las palabras de bienvenida. Verlos bailar me llena de alegría.
No podía marcharme de Puerto Maldonado sin venir a visitarlos. Han querido reunirse de diferentes albergues en este lindo Hogar El Principito. Gracias por los esfuerzos que han realizado para poder estar hoy aquí.

Acabamos de celebrar la Navidad. Se nos enterneció el corazón con la imagen del Niño Jesús. Él es nuestro tesoro, y ustedes niños son su reflejo, y también son nuestro tesoro, el de todos nosotros, el tesoro más preciado que tenemos que cuidar. Perdonen las veces que los mayores no lo hacemos o que no les damos la importancia que se merecen. Sus miradas, sus vidas siempre exigen un mayor compromiso y trabajo para no volvernos ciegos o indiferentes ante tantos otros niños que sufren y pasan necesidad. Ustedes, sin lugar a dudas, son el tesoro más preciado que debemos cuidar.

Queridos niños del Hogar ‘El Principito’ y jóvenes de los otros hogares de acogida. Sé que algunos de ustedes a veces están tristes por la noche. Sé que echan de menos al papá o la mamá que no está, y sé también que hay heridas que duelen mucho. Dirsey, vos fuiste valiente y nos lo compartiste. Y me decías «que mi mensaje sea una luz de esperanza». Pero déjame decirte algo: tu vida, tus palabras y la de ustedes son una luz de esperanza. Quiero darles las gracias por su testimonio. Gracias por ser luz de esperanza para todos nosotros.

Me alegra ver que tienen un hogar donde son acogidos, donde con cariño y amistad los ayudan a descubrir que Dios les tiende las manos y les pone sueños en el corazón.
¡Qué testimonio tan bueno el de ustedes jóvenes que han transitado por este camino, que ayer se llenaron de amor en esta casa y hoy han podido formar su propio futuro! Ustedes son para todos nosotros la señal de las inmensas potencialidades que tiene cada persona. Para estos niños y niñas son el mejor ejemplo a seguir, la esperanza de que ellos también podrán. Todos necesitamos modelos a seguir; los niños necesitan mirar para adelante y encontrar modelos positivos: «Quiero ser como él o como ella», sienten y dicen. Todo lo que ustedes jóvenes puedan hacer, como venir a estar con ellos, a jugar, a pasar el tiempo es importante. Sean para ellos, como decía el Principito, las estrellitas que iluminan en la noche.

Algunos de ustedes, jóvenes que nos acompañan, proceden de las comunidades nativas. Con tristeza ven la destrucción de los bosques. Sus abuelos les enseñaron a descubrirlos, en ellos encontraban sus alimentos y la medicina que los sanaba. Hoy son devastados por el vértigo de un progreso mal entendido. Los ríos que acogieron sus juegos y les regalaron comida hoy están enlodados, contaminados, muertos. Jóvenes, no se conformen con lo que está pasando. No renuncien al legado de sus abuelos, no renuncien a su vida ni a sus sueños. Me gustaría estimularlos a que estudien; prepárense, aprovechen la oportunidad que tienen para formarse. El mundo los necesita a ustedes, jóvenes de los pueblos originarios, y los necesita tal y como son. ¡No se conformen con ser el vagón de cola de la sociedad, enganchados y dejándose llevar! Los necesitamos como motor, empujando. Escuchen a sus abuelos, valoren sus tradiciones, no frenen su curiosidad. Busquen sus raíces y, a la vez, abran los ojos a lo novedoso, sí… y hagan su propia síntesis. Devuélvannos al mundo lo que aprenden porque el mundo los necesita originales, como realmente son, no como imitaciones. Los necesitamos auténticos, jóvenes orgullosos de pertenecer a los pueblos amazónicos y que aportan a la humanidad una alternativa de vida verdadera. Amigos, nuestras sociedades tantas veces, necesitan corregir el rumbo y ustedes, los jóvenes de los pueblos originarios —estoy seguro—, pueden ayudar muchísimo con este reto, sobre todo enseñándonos un estilo de vida que se base en el cuidado y no en la destrucción de todo aquello que se oponga a nuestra avaricia.

Quiero agradecer al padre Xavier, a los religiosos y religiosas, misioneras laicas que hacen una labor fabulosa y a todos los benefactores que conforman esta familia. A los voluntarios que regalan su tiempo gratuito que es como bálsamo refrescante en las heridas. También agradecer a quienes fortalecen a estos jóvenes en sus identidades amazónicas y los ayudan a forjar un futuro mejor para sus comunidades y para todo el planeta.

Niños, pidamos a Dios que nos dé la bendición.

Que el Señor tenga piedad y los bendiga, ilumine su rostro sobre ustedes, que el Señor tenga piedad y misericordia y los colme con toda clase de favores, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén (cf. Nm 6,24-26; Sal 66; Bendición del Tiempo Ordinario).

Les pido un favor, que recen por mí y gracias por ser las estrellitas que iluminan en la noche.

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EL PAPA FRANCISCO ALMORZÓ CON 9 INDÍGENAS, EN PUERTO MALDONADO

Antes de su regreso a Lima, para continuar con su itinerario, el Papa Francisco almorzó hoy en el Centro Pastoral ‘Apaktone’, en Puerto Maldonado, con 9 indígenas de la Amazonía peruana y con Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado.

Los indígenas amazónicos que acompañaron en la mesa al Santo Padre, fueron: Roger Aparicio Piñarreal, de etnia Matsiguenka (La Convención); Norma Sánchez Chapay, de la etnia Asháninka (Purús); Zaqueo Mochi Urrea, de la etnia Asháninka (La Convención); Saúl Escobar Rodríguez, de la etnia Shipibo (Ucayali); Maeriaba Martín Koti, de la etnia Matsiguenka (La Convención); María Luzmila Bermeo y Nicasio Roque Moreira, de la etnia Awajun (Jaén); Yésica Patiachi y Héctor Sueyo, de la etnia Harakbut, de Madre de Dios.

En este encuentro, el Papa Francisco regaló al Centro Pastoral ‘Apaktone’ un bajorrelieve de la huída a Egipto, tallado en la raíz de nogal por el artista copto Kirilos Ghaly, representa un episodio narrado en el Evangelio de Mateo (2:13-23), comúnmente conocido como la “Huida a Egipto”.

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EN TRUJILLO, INTERNOS DEL PENAL EL MILAGRO IRÁN AL ENCUENTRO CON EL PAPA Y LE ENTREGARÁN OFRENDAS

Diez internos del establecimiento penitenciario de El Milagro participarán en la Solemne Misa que presidirá el Papa Francisco, en su visita pastoral a la ciudad de Trujillo, este sábado 20 de enero.

Se trata de los reclusos que acompañan de cerca la labor de la Pastoral Carcelaria Arquidiocesana, quienes se vienen preparando con mucha ilusión con continuas jornadas espirituales, Eucarísticas y de resocialización, para recibir la solemne bendición del Vicario de Cristo. Además, como una efusiva muestra de amor, respeto, cariño y admiración, los internos vienen elaborando dos ofrendas para entregarle al Santo Padre.

“Son varios los hermanos que están culminando dos hermosos detalles que le entregarán al Santo Padre, el 20 de enero: Uno es un cáliz de cerámica hecho a mano en uno de los talleres del penal El Milagro y el otro presente será una representación del “árbol de la vida”, elaborado por material de fierro reciclado”, expresó la Hermana Rocío Zapata, Responsable de la Pastoral Carcelaria de la Arquidiócesis de Trujillo.

La religiosa dijo que esto irá en “sintonía con el pensamiento del Papa respecto al cuidado del medio ambiente y de nuestra madre tierra, la casa común, expresado en su Encíclica “Laudato Si”.

Para este encuentro de trascendencia mundial, los internos ya cuentan con el permiso respectivo de las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), para que proceda a la salida y retorno de los hermanos privados de su libertad.

Como se sabe el Santo Padre, sostendrá varios encuentros este sábado en Trujillo. Las que congregarán a la mayor cantidad de fieles será la Solemne Misa en la explanada de Huanchaco y el Encuentro Mariano, en la Plaza de Armas de Trujillo, a las 4:30 p.m.

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TRASLADAN A LA IMAGEN DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS A LA BASE LAS PALMAS PARA LA MULTITUDINARIA MISA CON EL SANTO PADRE, EL DOMINGO 21

La madrugada de este viernes, la venerada imagen del Señor de los Milagros salió desde en el Santuario de las Nazarenas, en el centro de Lima hacia la base aérea Las Palmas, en Surco, para presidir el altar de la Solemne Misa que celebrará el Papa Francisco, este domingo 21 de enero.

Cerca de las 4:00 a.m., la imagen del Cristo Moreno, a bordo del “Nazareno Móvil”, inició su ruta pasando por las avenidas Wilson, Iquitos, Canadá, San Luis, Caminos del Inca, Tomás Marsano y Surco, llegando finalmente a Las Palmas casi a las 6:00 a.m. El Cristo de Pachacamilla ya se encuentra ubicado en el altar principal de la base Aérea Las Palmas, a donde se espera lleguen más de un millón de feligreses para la misa del Santo Padre.

Por otro lado, previo a la ceremonia del domingo 21, miles de integrantes de la Guardia del Papa llegaron a “Las Palmas”, para el ensayo general de la Santa Misa. El Director Ejecutivo de la Visita del Papa a la Arquidiócesis de Lima, Padre Luis Gaspar, dijo que los jóvenes son el alma de la visita del Papa al Perú. Desde el estrado principal, donde se colocará el altar, el Padre Gaspar rezó la oración de acción de gracias por el don de la visita pastoral del Papa Francisco.

Los jóvenes de la Guardia, se reunieron en las distintas comisiones designadas como: animación, actos centrales, primeros auxilios, logística, entre otras. Además recibieron las últimas indicaciones del comité organizador de la visita del Papa a Lima, y de las distintas instituciones de gobierno (Policía Nacional, Bomberos Voluntarios del Perú, Ministerio de Salud y del Ambiente, INDECI).

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JÓVENES DE AREQUIPA, PEREGRINARÁN Y EVANGELIZARÁN CAMINO AL ENCUENTRO DEL PAPA

Más de 150 jóvenes “centinelas” de la Arquidiócesis de Arequipa peregrinarán al encuentro del Papa Francisco, en la ciudad de Lima, junto a seminaristas del Seminario Arquidiocesano “San Jerónimo” y Seminario Misionero “Redemptoris Mater”, además de algunos sacerdotes quienes también acompañarán el viaje. La peregrinación comenzó hoy viernes 19, con la partida de los jóvenes en la madrugada, y culminará el próximo lunes 22, con su retorno.

Durante el viaje, los buses harán paradas en diversos puntos del camino hacia la ciudad de Lima, donde saldrán a evangelizar por las calles, casas y plazas, anunciando el Kerigma y compartiendo sus testimonios, además de la alegría de recibir al Santo Padre en nuestro país, quien viene a traernos un mensaje de amor y esperanza para todos.

Llegando a Lima, los jóvenes visitarán el Santuario Mariano de la Virgen de Carmen, compartirán diversas actividades junto a Monseñor Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, recibirán algunas charlas, participarán en la Misa y finalmente irán al encuentro del Santo Padre, este domingo 21, en la Base Aérea Las Palmas.

Días antes de su partida, Monseñor Javier Del Río presidió un encuentro de preparación con todos los jóvenes en el auditorio de la Parroquia “San Juan Bautista” en Yanahuara, en la que animó a los jóvenes a vivir esta peregrinación con el corazón y dejar que sea Jesucristo quien peregrine dentro de su ser.

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00Visita del Papa Francisco a Chile

“SIN LA CONEXIÓN CON JESÚS, TERMINAMOS AHOGANDO NUESTRAS IDEAS”, DIJO EL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES EN CHILE

Miles de jóvenes chilenos participaron entusiastas en el encuentro que sostuvo el Papa Francisco con la juventud, en el Santuario de Maipu. “¡Este es el coro del Papa!”, “¡Esta es la juventud del Papa!” y “¡Francisco, amigo, Chile está contigo!” fueron las arengas que lanzaron los jóvenes chilenos en este encuentro con el Santo Padre.

En su discurso, el Sumo Pontífice les recalcó que “sin la conexión con Jesús, terminamos ahogando nuestras ideas, nuestros sueños, nuestra fe y nos llenamos de mal humor”, recibiendo el aplauso de los participantes, que levantaban sus cruces de colores.

“Vayan con la única promesa que tenemos: en medio del desierto, del camino, de la aventura, siempre habrá “conexión”, existirá un “cargador”. No estaremos solos. Siempre gozaremos de la compañía de Jesús, de su Madre y de una comunidad”, exhortó el Papa.

“Sean ustedes los jóvenes samaritanos que nunca abandonan a un hombre tirado en el camino”, aseveró el Papa Francisco a los jóvenes chilenos. Finalmente, les pidió que sean “los jóvenes cirineos que ayudan a Cristo a llevar su cruz y se comprometen con el sufrimiento de sus hermanos”.

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EN IQUIQUE, EL PAPA FRANCISCO EXHORTÓ A LOS FIELES “ESTAR ATENTOS”, COMO MARÍA EN CANÁ. ADEMÁS, CORONÓ A LA VIRGEN DEL CARMEN DE LA TIRANA

En la Santa Misa celebrada en Iquique, dijo que ese lugar “es tierra de sueños, que ha sabido albergar a gente de distintos pueblos y culturas que han tenido que dejar a los suyos, marcharse” y pidió que siga siendo también “tierra de hospitalidad”.

La “Santa Misa por la integración de los pueblos”, se celebró ayer jueves, en horas de la mañana, en el Campus de Lobito, en Iquique, al norte de Chile, siendo una de las últimas actividades del Santo Padre en tierras chilenas. En su homilía, el Pontífice dijo que el Evangelio “es una constante invitación a la alegría, una alegría que se contagia de generación en generación y de la cual somos herederos porque somos cristianos”.

En otro momento de su alocución, el Vicario de Cristo pidió a los fieles, que como María en Caná, “busquemos aprender a estar atentos en nuestras plazas y poblados, y reconocer a aquellos que tienen la vida «aguada»; que han perdido —o les han robado— las razones para celebrar”.

 

Exhortó a estar atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación que exponen a tantos hermanos a “perder la alegría de la fiesta”.

“Estemos atentos frente a la precarización del trabajo que destruye vidas y hogares; Estemos atentos a los que se aprovechan de la irregularidad de muchos migrantes porque no conocen el idioma o no tienen los papeles en regla; Estemos atentos a la falta de techo, tierra y trabajo de tantas familias, y como María digamos con fe: no tienen vino, Señor”, recalcó.

Además, en esta Santa Misa, la tercera y última que celebró en Chile, el Papa Francisco también coronó a la imagen de la Virgen del Carmen de La Tirana, como Reina y Madre de Chile. Nuestra Señora del Carmen es Patrona del país, a la que guardan gran devoción en esta zona del norte, región de Tarapacá. La imagen de la Virgen del Carmen de La Tirana ha sido trasladada a Lobito para la ocasión, a cargo de la Iglesia de Iquique, la Comunidad Custodia del Santuario y la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana.

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PAPA FRANCISCO DESEÓ “PAZ Y PROSPERIDAD” A CHILE, AL CULMINAR SU VIAJE APOSTÓLICO A ESE PAÍS

Después de tres días de visita, en su despedida de Chile, el Papa Francisco pidió para ese país sureño “paz y prosperidad”. Después de la Santa Misa y un almuerzo en Iquique, el Santo Padre se dirigió al aeropuerto internacional “Diego Aracena” al norte de Chile, ubicado en el borde del océano y al pie del desierto andino, donde fue recibido con una ceremonia de despedida.

El Papa caminó por la alfombra roja con la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Después de los honores militares y una breve presentación de danzas tradicionales, con trajes típicos chilenos, el Pontífice subió las escaleras del avión A321, de la compañía LATAM. Al llegar arriba, giró una vez más para decir adiós con la mano, antes de entrar en el avión que despegó alrededor de las 16:50 (hora local), y que lo llevó a Perú.

El Papa Francisco ha invocado “abundantes bendiciones” sobre todos y asegura sus oraciones por “la paz y la prosperidad de la nación”.

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00De las Jurisdicciones Eclesiásticas

CÁRITAS AREQUIPA LLEVA AYUDA A CARAVELÍ TRAS SISMO QUE AZOTÓ ESA LOCALIDAD

El Arzobispado de Arequipa, a través de Cáritas Diocesana de Arequipa, inició una campaña de recolección de agua embotellada, ropa de abrigo, alimentos no perecibles y medicinas para ayudar a los damnificados en la provincia de Caravelí, afectados por el sismo de 6.8 grados que dañó varios poblados como Lomas, Bella Unión, Acarí, Jaquí, Chala, Yauca, Quicacha, Huanuhuanu y Chaparra, dejando pérdidas materiales y personales.

Monseñor Javier Del Río Alba, Arzobispo de Arequipa, enterado de la situación dio instrucciones para que se coordine con Cáritas de la Prelatura de Caravelí, para que se trabaje la recolección de ayuda. Los sacerdotes que trabajan en las zonas afectadas informarán de primera mano sobre la situación que viven los pobladores y las necesidades que tienen.

La campaña de recolección se ha iniciado y se estará coordinando en las 75 parroquias de la Arquidiócesis, para canalizarlo a través de Cáritas Diocesana. César Arriaga, secretario ejecutivo de la institución, informó que lo recolectado estos días se llevará hacia la provincia pronto y repartir entre ellos la ayuda que se consiga, no solo de parroquias y fieles, sino de personas y empresas privadas que se sumen a la campaña. La dirección para realizar las donaciones es Calle Federico Barreto 146 – Ferroviarios o llamando al 608800 si se tiene que coordinar el recojo de las mismas o a la cuenta 215-1437624-0-70 en soles del BCP a nombre de Cáritas Diocesana de Arequipa.

 

Lo que más se necesita es frazadas, ropa de abrigo, alimentos no perecibles, agua en bidones, medicinas como antibióticos, antigripales, analgésicos, gastrointestinales, sales rehidratantes, antihipertensivos, pomadas y vitaminas.

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EN LA DIÓCESIS DE ICA, SE REALIZARÁ EN FEBRERO LA TRADICIONAL FIESTA DE “LAS COMADRES” EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE YAUCA

A inicio del mes de febrero, la Diócesis de Ica se prepara para celebrar la fiesta de “las comadres”, en el Santuario de Nuestra Señora de Yauca. La celebración se realizará los días jueves 1 y 8 de febrero. Es la segunda festividad más concurrida en el Santuario del Distrito Yauca del Rosario. En los actos celebratorios habrá cantos, rezo del Rosario, confesiones, peregrinación, Misa y procesión de la Virgen Peoncita del Rosario de Yauca.

Esta fiesta, se celebra los primeros jueves del mes de febrero, y este año espera convocar a miles de fieles para participar en la santa misa y el tradicional recorrido de la réplica de la imagen de la Virgen de Yauca, denominada “Peoncita”. Además, los fieles -como es de costumbre- rocían a la pequeña imagen perfumes y talcos como muestra de veneración.

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