| | Signos
de Cuaresma: El ayuno
Tradicionalmente,
el tiempo de Cuaresma lo asociamos con las cenizas, el desierto, los cuarenta
días y el ayuno. A través de estos signos preparamos el camino que
nos lleva hacia Pascua de Resurrección.
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| | | Junto
con el desierto y la oración, el ayuno parece ser una de las mediaciones
privilegiadas de todo tiempo penitencial, de revisión de vida y de búsqueda
sincera de Dios. Por eso, como hemos visto al referirnos al desierto, generalmente
van unidos. Todos los que se retiran al desierto para encontrarse con Dios, ayunan.
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| | Sin
embargo, los profetas Joel e Isaías nos indican el verdadero sentido de
esta antigua práctica penitencial:
... Vuelvan a mí de todo
corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no
sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios. (Joel 2, 12-18)
Este
es el ayuno que yo amo, oráculo del Señor: soltar las cadenas injustas,
desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los
yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir
al que veas desnudo... (Isaías 58, 6-9)
A la luz de sus palabras,
comprendemos por qué, con el tiempo, el ayuno como abstención de
comida ha cedido lugar al ayuno como símbolo y expresión de una
renuncia a todo aquello que nos impide realizar en nosotros el proyecto de Dios,
invitándonos a transformarlo en un gesto de solidaridad efectiva con los
que pasan hambre (es decir, ayunan forzosamente), trabajando por la eliminación
de toda injusticia en la vida personal y social, y por la liberación de
toda opresión, explotación y corrupción.
Naturalmente,
sería más fácil limitarnos a "cumplir" con el ayuno
de alimentos propuesto por la Iglesia.
Pero necesitamos descubrir esos
"otros" ayunos como medio adecuado para cambiar lo que más nos
cuesta. Tal vez se trate de hablar menos, de hacer menos gastos superfluos, de
perder menos tiempo frente al televisor para entregarlo a alguien que necesite
nuestra asistencia, etc.
Por eso el ayuno tiene que ir unido a la limosna,
al gesto caritativo, que es también una acción preferencial de la
Cuaresma, según la tradición cristiana. Si ayunáramos sólo
para sufrir o demostrar que somos fuertes, estaríamos desvirtuando su verdadera
finalidad.
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