LA CUARESMA Y LA SEMANA SANTA SERÁ DE ORACIÓN POR LAS FAMILIAS EN LA ARQUIDIÓCESIS DE HUANCAYO

(13/03/15) En sintonía con el Sínodo de la Familia, la Cuaresma y la Semana Santa en la Arquidiócesis de Huancayo será de oración por las familias, la vida consagrada y el Proyecto de Renovación Arquidiocesano. Así lo ha dado a conocer Monseñor Pedro Barreto Jimeno, SJ., Arzobispo de Huancayo, en la proximidad del Triduo Pascual. En estos días se viven con profunda devoción el vía crucis de los viernes, rezo del rosario y las visitas cuaresmales a las parroquias.

Para el sábado 21 de marzo se ha programado la peregrinación a la Cruz de la Paz y el viernes 27 tendrá lugar una ceremonia de inauguración que todos los años programa la Municipalidad Provincial de Huancayo, en la que el Arzobispo dirige un mensaje.

El Domingo de Ramos que será el 29 de marzo, constituye una de las manifestaciones más grandes de la fe en Huancayo, con miles de personas que llenan las calles en la procesión del Señor del Triunfo, en medio de palmas, recordando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

En las parroquias de las cinco vicarías de la Arquidiócesis de Huancayo se desarrollan los programas que han elaborado los párrocos conjuntamente con los fieles. Los actos principales tienen lugar en la catedral, presididos por el Arzobispo.


Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana

EN CUARESMA, EL OBISPO DE LURÍN, PIDE ABRIR EL CORAZÓN A CRISTO “QUE ES FUENTE DE VIDA PARA TODOS”

(06/03/15) El Obispo de Lurín, Monseñor Carlos García Camader, dijo que la Cuaresma es el mejor camino para movilizarnos hacia la Pascua e invito a los fieles “abrir el corazón para que Cristo, que es Fuente de Vida para todos, nos transforme”.

Monseñor Carlos García recordó que este camino de cuarenta días y cuarenta noches, está enmarcado por una meta: “Compartir con Cristo su Muerte y Resurrección”. Además, pidió a los sacerdotes, religiosas y laicos orar por la conversión de todos en la Iglesia, pero sobre todo por nuestra propia conversión, es decir, nuestra propia transformación, para irnos convenciendo que “Dios es Amor y que en ese Amor quiero vivir todos los días del resto de mi vida”.

Finalmente, el Obispo de Lurín recordó que el Papa Francisco, en su Mensaje de Cuaresma nos pide no caer en la tentación de la indiferencia hacia Dios, ni hacia el prójimo. “Durante estos 40 días propongámonos vivir la espiritualidad cuaresmal con intensidad; donde el ayuno, la limosna y la oración, reflejen nuevas actitudes para buscar que nuestro corazón se asemeje más al de Jesucristo”, concluyó.


Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana

MENSAJE DE CUARESMA, EL OBISPO DE TACNA PIDE A LOS FIELES “TENER MÁS AMOR Y HACER EL BIEN”

(27/02/15) En el tiempo litúrgico de Cuaresma, que marcan el camino de conversión y renovación profunda de nuestras vidas, y que nos prepara para vivir la Semana Santa, el Obispo de Tacna y Moquegua, Monseñor Marco Antonio Cortez Lara, elaboró un mensaje de Cuaresma, dirigido a todos los fieles, titulado: “Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien” (Heb. 10,24), inspirado en las profundas reflexiones que el Papa Francisco plasmó en su Mensaje de Cuaresma 2015.

En su mensaje, el Obispo recalca que la Cuaresma nos invita a la austeridad y a la penitencia como expresión de nuestro combate espiritual, y que lo vivamos como tiempo de gracia y de gozo profundo, que nos permite ahondar sobre el amor invencible de Dios y sobre nuestra correspondencia que tiene como filtro el amor al prójimo. A continuación ofrecemos el Mensaje del Obispo de Tacna y Moquegua, con motivo de la Cuaresma:

A LOS FIELES DE LA DIÓCESIS DE TACNA Y MOQUEGUA CON MOTIVO DE INICIAR LA CUARESMA

“Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien” (Heb. 10, 24)

Queridos hermanos y hermanas:

El Santo Padre Francisco ha enviado su Mensaje con motivo de la Cuaresma para prepararnos mejor a la Pascua del Señor. No obstante, que la Cuaresma nos invita a la austeridad y a la penitencia como expresión de nuestro combate espiritual, es conveniente que también lo vivamos como tiempo de gracia y de gozo profundos, que nos permite ahondar sobre el amor invencible de Dios y sobre nuestra correspondencia que tiene como filtro el amor al prójimo. De esta manera entendemos que nuestra Fe, con el auxilio de Dios, debe ser activa y comprometida. Una Fe que brota del Evangelio es una Fe que asume las exigencias y la radicalidad del compromiso -entre otros- por los pobres, por los que sufren, por los que lloran, por los hermanos necesitados; en efecto, un creyente es por naturaleza un Buen Samaritano. Por ello el Santo Padre Francisco nos alienta a esta renovación interior con las palabras del Apóstol Santiago: “Fortalezcan sus corazones” (St. 5,8).

Inspirado en el hermoso Mensaje del Papa, me permito escribir estas reflexiones a todo el Pueblo de Dios que peregrina en Tacna y Moquegua con el fin de redescubrir la Cuaresma como tiempo de reconciliación con Dios, con uno mismo y con los demás. Dios nos conceda la gracia de que el ayuno, la oración y la limosna sean medios eficaces que destierren de nosotros al “Rico Epulón” que llevamos dentro, ya que la tentación de conformarnos con una vida cómoda y hedonista que se expresa en vivir a espaldas de los sufrimientos y dolores de los demás nos acecha constantemente. Dios nos libre de caer en la blasfemia de Caín: “¿Acaso soy yo guardián de mi hermano?” (Gen. 4,9). ¡Pues sí!, somos custodios de nuestros hermanos, de aquellos que nos necesitan y buscan una razón para creer en Cristo. Confiados en la Bondad divina recorramos este tiempo de gracia, haciendo realidad el grito de la Cuaresma: ¡Conviértete y cree en el Evangelio! (Mc.1, 14)

Compartamos juntos el Mensaje del Papa.

1. ¿DE QUÉ NOS HABLA EN SANTO PADRE EN SU CARTA?

Nos habla del peligro de caer en lo que llama “la globalización de la indiferencia”. Es decir, en la dureza del corazón que nos lleva a olvidarnos de los demás y a tratar al prójimo como si fuera un lejano, un extraño. De esta manera, la dedicación por el otro –exigencia evangélica- queda inoperante. El amor al prójimo nace del amor a Dios y, como bien dice el Evangelista Juan: “El que ama a Dios, ame también a su hermano” (I Jn. 4, 21). Efectivamente, la vocación cristiana es en esencia, una vocación de servicio. Por ello, el Papa Francisco no duda de recordarnos que esta falta de sensibilidad es un terrible malestar que tenemos que afrontar como cristianos. Sería conveniente examinarnos con humildad si padecemos de esta enfermedad. Me permito destacar los síntomas que estarían pronosticando dicha enfermedad en nosotros.

El poco interés que mostramos por compartir las penas y alegrías de las personas que el Señor pone en nuestro camino todos los días: ¡Son tantas!, y las dejamos ir porque juzgamos que nos quitan tiempo, incluso llegan a convertirse en carrera de obstáculos que sorteamos, sobre todo cuando no nos caen bien o, simplemente, no figuraban en nuestra lista de atención. Debemos reconocer que nos da fastidio que alguien modifique nuestros planes y horarios, nuestro estilo de vida que -en definitiva- se ha convertido en una vida aburguesada.

La excesiva preocupación por lo que somos y por lo que seremos en un futuro. Da la impresión que no estamos contentos; pareciera que nada nos satisface. Muchas veces esta insatisfacción es consecuencia de querer tener prestigio, riquezas, bienes materiales, poder y tantas cosas más que juzgamos necesarias para nuestra felicidad. Ciertamente, no debemos confundir estas manifestaciones negativas con las legítimas aspiraciones que todo ser humano se plantea, y que por tanto son propuestas correctas. El problema surge cuando esas preocupaciones nos quitan la paz, nos hacen agresivos y envidiosos; entonces, experimentamos una honda tristeza porque no somos ni tenemos lo que otros tienen y aparece el egoísmo como un cáncer del corazón: sólo pensamos en nosotros mismos.

El falso sentido de la caridad que nos lleva a entender el amor a Dios y a los demás como mera filantropía, simple sentimiento que aflora en nosotros por momentos y nos olvidamos que la Caridad que nace de Cristo está unida a la verdad: sólo en la verdad puede resplandecer la caridad. Este es el riesgo del amor en una cultura que rechaza la verdad sobre Dios, la verdad sobre el mundo y la verdad sobre uno mismo. Hoy en día hemos distorsionado la palabra amor y la hemos convertido en una mercancía barata; abusamos y mutilamos la verdad del Amor en su infinito concepto: “Dios es Amor”. Por ello no nos extrañemos que las relaciones humanas y sociales se hayan convertido en puros momentos de emociones pasajeras.

La frialdad del corazón humano que no reacciona ante el dolor y el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los marginados. No permitimos que aflore la bondad y la compasión que debería guiar nuestra conducta; porque “amar hasta que nos duela” –en palabras de la Beata Teresa de Calcuta- es la expresión más libre de un corazón que ama sin medida. Para justificar nuestra frialdad hemos inventado excusas banales como éstas: “No trae a cuenta ser bueno”, “la gente es aprovechada”, “otros lo pueden hacer por mí”, “no es mí problema”, “ya tengo bastante con ocuparme de lo mío”…, Con esto matamos el mandamiento del amor cristiano.

La calculadora y fría visión del desarrollo integral y el bienestar social limitado en intereses personales y gratificantes ganancias a particulares, reduciéndose en bonitas palabras propias de campañas electorales. Preguntémonos: ¿De verdad nos interesan los graves problemas socioeconómicos que afligen la humanidad y la sufren tantos desvalidos?, ¿Qué estamos haciendo por combatir el hambre, la pobreza, la escalada de violencia, la corrupción y el abuso a los más inocentes de la sociedad? ¿Nos hacemos voz de los que no tienen voz en los Parlamentos y Congresos? ¿Quién defiende a los niños en el seno de sus madres, amenazados con “leyes pseudo justas y modernas” que, en nombre del progreso y de la libertad ya no tienen el coraje de llamar las cosas por su nombre, al aborto: asesinato de un ser inocente, se le llama ahora interrupción del embarazo? ¿Quién se atreve a defender la naturaleza y los fines del matrimonio, como institución natural entre un hombre y una mujer, sin que tenga que padecer la avalancha de las críticas de los colectivos de las minorías de opción sexual? Ante todo ello, simplemente obviamos el “bulto” y caemos en la más absoluta indiferencia.

El síntoma llamado síndrome de “Peter Pan”, es decir, el eterno adolescente, el perpetuo joven a quien le aterra ser adulto –adulto sinónimo de responsable- porque está acostumbrado a vivir a costa de los demás, a echar la culpa a los demás; por ello le favorece la sociedad actual, permisiva, hedonista y utilitarista, en que acabamos pensando y actuando bajo la dictadura del pensamiento único, o bajo el relativismo de que “todo está permitido” o “de que todos lo hacen”

Por último, otro síntoma de la globalización de la indiferencia es la actitud mental de no querer admitir que yo soy parte del problema y a la vez parte de la solución; en definitiva, querer vivir cómodamente renunciando a ser Buen Samaritano y viviendo como el rico Epulón, es decir desconociendo a los Lázaros que viven tan cerca de mí.

2 ¿CÓMO PODEMOS SUPERAR LA “GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA”?

Siguiendo las orientaciones del Papa, concluimos que, para evitar esta especie de ceguera espiritual que no nos deja ver al hermano, es necesario seguir el camino del Amor que Dios nos tiene. Efectivamente: “Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre […] sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él”. Desgranando esta consideración, advertimos que Dios nos pide que sigamos sus huellas. Él nos ha demostrado su Amor enviando su Hijo y revelándonos la verdad plena por medio del Espíritu Santo. Podemos “tocar” con nuestras manos lo mucho que nos ama. Entonces, la manera de no de cerrar las puertas de nuestro corazón es amando a los demás con el corazón de Cristo: con su bondad, con su misericordia, con su paciencia, con su compasión, con su sacrificio, con su dolor, con su entrega incondicional. ¿Cabe la posibilidad de identificarnos así con Jesús? Sí, siempre y cuando nos vaciemos de nosotros mismos.

Pero el “vaciarnos” de nosotros, con la gracia de Dios, comienza con superar el complejo de superioridad que llevamos consigo. Daría la impresión que no nos gusta tener modelo que imitar –por más que éste sea el Hijo de Dios-, sino ser únicos, inigualables, irrepetibles, ser genuinos; es por ello que nos cuesta comprender que tenemos que imitar a nuestro Maestro. El Señor Jesús nos dice: ¡tienes que parecerte a mí!, “al discípulo le basta ser como su Maestro” (Mt. 10,25). Comprendo que esto nos puede sonar a escandaloso, más estamos llamados a una renovación del corazón que nos lleve a tener los mismos sentimientos de nuestro Señor Jesucristo.

La Cuaresma, especialmente en este año, nos invita a ser profetas audaces que levantemos nuestra voz y despertemos de nuestra modorra y conformismo. Para ello, el Papa, en su mensaje nos da tres pistas inspiradas en las enseñanzas de la Sagrada Escritura. Éstas hacen referencia a que:

a) La Iglesia es comunión de los santos y de las cosas santas, una auténtica fraternidad que nace en Dios como fuente de Amor: “Si un miembro sufre, todos sufren con él” (ICor. 12,26). Ya que la Iglesia, como dijo san Juan Pablo II, es “Casa y Escuela de Comunión” (Cfr. NMI, 43); por eso, Ella debe reflejar el rostro de su Maestro, que nos conduce por caminos de paz y de auténtica libertad, consciente que debe liberar una lucha constante contra el pecado que es mayor mal del mundo.
b) Las parroquias y las comunidades deben tener la experiencia de formar un solo cuerpo que recibe y comparte lo que Dios nos ofrece. Para ello es necesario que existan parroquias y comunidades orantes; orar por los demás, por los que sufren; “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9), de esta manera se vence la indiferencia. Asimismo, las parroquias y las comunidades cristianas están llamadas a ser misioneras y esta misión es una forma de dar testimonio del Amor de Dios que nos lleva a ver en cada hermano el rostro vivo y sufriente del Señor Jesús. De ahí que el Papa comparte con nosotros un anhelo personal: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”. Por último, las comunidades parroquiales en nuestra diócesis están llamadas a asistir a los más necesitados con signos de verdadera caridad, uno de ellos es el programa que estamos impulsando: “El banco de alimentos”; preguntémonos todos: sacerdotes y laicos ¿qué estamos haciendo al respecto?
c) Las personas creyentes hemos de fortalecer nuestros corazones (cfr. St. 5,8) y superar la globalización de la indiferencia de las siguientes maneras en concreto:
1) En comunión con la Iglesia Universal, nosotros como Iglesia Diocesana viviremos la propuesta del Santo Padre: “24 horas para el Señor”, sugeridas para el 13 y 14 de marzo; para ello nos reuniremos en una Vigilia de Oración y Reconciliación en nuestras parroquias, que concluiremos luego en la Asamblea Diocesana. ¡No desaprovechemos la oportunidad!

2) Vivir la caridad con el hermano a través de gestos concretos, inspirándonos en las Obras de misericordia tanto corporales como espirituales que la Iglesia nos enseña. Actuar con la lógica de Dios y no con la nuestra.

3) Superar la herejía “pelagiana” con una auténtica conversión de vida, que se manifiesta en el reconocimiento de nuestra propia fragilidad y dependencia a Dios; ya que esta herejía niega el pecado original y considera que con nuestras solas fuerzas se puede alcanzar la santidad. Es necesario, entonces reconocer con corazón humilde que estamos necesitados de Dios y de los hermanos.

3 ¿CÓMO LLEGAR A TENER UN CORAZÓN MISERICORDIOSO QUE NOS ALEJE DE LA TENTACIÓN DE LA INDIFERENCIA?

El mismo Santo Padre con su mensaje nos conduce hacia la “formación del corazón” que preserva de la frialdad y del egoísmo, de la ceguera y de la falta de sensibilidad hacia los más necesitados; hacia los hermanos que esperan les ayudemos, porque lo que hicimos –dice Jesús- a uno de los hermanos más humildes, a Él se lo hicimos (Cfr. Mt. 25, 40). Recordemos, para ser llamados e invitados al Reino de los Cielos es necesario que Jesús testimonie a favor nuestro en razón de que:

“Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; estuve forastero y me alojaron; desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron, estuve en la cárcel y vinieron a verme” (Mt. 25, 35-36).

Superemos la “globalización de la indiferencia”, recorriendo el camino de una auténtica conversión del corazón que nos lleve a identificarnos con los hermanos que nos necesitan, con una fe activa capaz de expresar la vida misma de Jesús que se compadecía de las turbas porque parecían ovejas sin Pastor (Cfr. Mc 6,34). Es decir, no comunicando sólo ideas que se pueden conocer, sino reflejando testimonios de vida que se puedan seguir. Creer en el Evangelio supone, por tanto, preguntarse: ¿mi amor a Dios se expresa en el amor al prójimo?; examinemos constantemente nuestra forma de vivir, colaboremos con Dios que quiere convertirnos y realizar grandes maravillas en nosotros y a través de nosotros. Una fe portadora de amor al prójimo es una fe evangélica, que no se ha desvirtuado por la mundanidad actual.

Queridos hermanos, la medida del amor no es ya sólo el amar como a uno mismo, sino el modo absoluto e incondicional del amor de Jesús, manifestación del amor de Dios Padre: “Amaos los unos a los otros, como yo os he amado” (Jn 13,34), “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Una preferencia evangélica por los que más están sufriendo es mostrar el rostro más humano y más divino de Jesús.

Termino estas reflexiones, que han seguido el hilo del Mensaje del Santo Padre y que espero nos ayuden a todos a redescubrir la caridad evangélica tal como Cristo, nuestro Hermano, nos lo propone, trayendo a colación una oración que compuso la Beata Teresa de Calcuta y dice así:

¿Quién es Jesús para mí?
Jesús es el Verbo hecho carne
Jesús es el Pan de la Vida
Jesús es la víctima ofrecida por nuestros pecados en la Cruz
Jesús es la Palabra para ser hablada
Jesús es la Verdad para ser dicha
Jesús es el Camino para ser recorrido
Jesús es la Luz para ser encendida
Jesús es la Vida para ser vivida
Jesús es el Amor para ser Amado
Jesús es la Alegría para ser compartida
Jesús es el sacrificio para ser ofrecido
Jesús es la Paz para ser dada
Jesús es el Pan de Vida para ser comido
Jesús es el hambriento para ser alimentado
Jesús es el sediento para ser saciado
Jesús es el desnudo para ser vestido
Jesús es el que no tiene hogar para ser recogido
Jesús es el Enfermo para ser curado
Jesús es el que está solo para ser amado
Jesús es el Rechazado para ser aceptado
Jesús es el Leproso para lavar las heridas
Jesús es el Mendigo para darle una sonrisa
Jesús es el Borracho para escucharle
Jesús es el Retrasado Mental para protegerle
Jesús es el Pequeño para abrazarle
Jesús es el Ciego para guiarle
Jesús es el Mudo para hablar con él
Jesús es el Tullido para caminar con él
Jesús es el Drogadicto para ser su amigo
Jesús es la Prostituta para apartarla del peligro y ser su Amigo
Jesús es el Prisionero para ser visitado
Jesús es el Anciano para ser servido” (Meditación en el hospital de Roma 1983).

Que esta hermosa oración nos lleve a un auténtico compromiso de amor y de servicio a todos los que nos necesitan. Siguiendo el consejo del Papa digamos al Señor, a lo largo de esta Cuaresma:
¡HAZ NUESTRO CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO!

Les aseguro mi oración y me acojo al abrigo de las suyas, para que juntos como Iglesia Diocesana emanemos el perfume más grato que irradia de Cristo: su Amor incondicional y eterno por todos nosotros.

Que el Señor de Locumba y la Virgen nuestra Señora del Rosario los guarde.

Con mi bendición de Padre y Pastor:

+ Mons. Marco Antonio Cortez Lara
Obispo de Tacna y Moquegua .


Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana

EN EL INICIO DE LA CUARESMA, ARZOBISPO DEL CUSCO INVITÓ A LOS FIELES A PRACTICAR EL AYUNO, LA PENITENCIA Y LA ORACIÓN

(20/02/15) Con la tradicional Misa de Miércoles de Ceniza, se inició en todas las parroquias del Cusco el Tiempo de Cuaresma, tiempo de preparación para celebrar la Pasión, muerte y resurrección de Cristo. En tal sentido, el Arzobispo del Cusco, Monseñor Richard Daniel Alarcón Urrutia, invitó a los fieles a practicar el ayuno, a la penitencia y la oración.

Monseñor Alarcón recordó el mensaje del Papa Francisco para Cuaresma y haciendo mención a la globalización de la indiferencia, pidió que la oración y el ayuno ablanden nuestro corazón y nunca actuemos con corazón duro, indiferente, ni egoísta; sino por el contrario, con corazón sensible hacia nuestros hermanos, con conciencia, abriendo los ojos, nuestra mente y el corazón, para hacer siempre el bien a los demás.

El Arzobispo también pidió oración para la paz en Libia, donde la persecución al cristianismo está concluyendo en matanzas terribles; manifestó su preocupación por el desorden moral, político y social en nuestra Nación, por tanta inseguridad del que no podemos ser indiferentes; y en el aspecto local, invocó a los cusqueños para que seamos solidarios con los hermanos que se vieron afectados por las inclemencias del tiempo.

De esta manera, el Arzobispo recordó que en este tiempo de Cuaresma, los fieles católicos tenemos la oportunidad de redescubrir nuestro compromiso bautismal, base de nuestra vida cristiana y que con el ayuno, la limosna y la oración, nos dispongamos a vivir como buenos cristianos este tiempo de preparación.


Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


ARZOBISPO DE AREQUIPA DICE QUE LA CUARESMA “ES UN TIEMPO NUEVO QUE EL SEÑOR NOS REGALA PARA FACILITAR NUESTRA CONVERSIÓN”

(20/02/15) En todas las parroquias de Arequipa se inició el Tiempo de Cuaresma, con la tradicional Misa de Miércoles de Ceniza. Al respecto, el Arzobispo de Arequipa, Monseñor Javier Del Río Alba, indicó que con la Cuaresma “comienza un nuevo tiempo, que el Señor nos regala para facilitar nuestra conversión”. Por ello, en este contexto, para vivir intensamente este tiempo de espera hasta la Semana Santa, el Arzobispado de Arequipa preparó un especial sobre este Tiempo Litúrgico a través de su sitio web www.arzobispadoarequipa.org.pe Asimismo los mensajes del Arzobispo se difundirán a través de la Internet, televisión, diarios y radios.

“Cuaresma es un tiempo de gracia no es un tiempo triste ni mucho menos, porque sabemos que Dios nos enviará en estas semanas una serie de gracias para que nosotros podamos interiorizar y romper aquello que nos impida gozar de ese Reino de los Cielos que ya llegó hace más de 2 mil años con el nacimiento de Jesús”, manifestó el Arzobispo, refiriéndose al significado de estos 40 días en los que se practicará el ayuno, la limosna y la oración.

Asimismo, con el fin de recordar que todos somos Iglesia y en especial a su servicio están los miembros de la Curia, Monseñor Javier Del Río presidió la Eucaristía por la mañana en la Capilla del Arzobispado. A los colaboradores participantes los animó a ser los primero en donarse hacia los demás, viviendo e interiorizando las enseñanzas de Jesús y siguiendo su ejemplo de servicio haciéndose el último en todo, hasta ser crucificado aún siendo inocente por amor a la humanidad.

Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


ARZOBISPO DE HUANCAYO LLAMA A LA REFLEXIÓN EN EL TIEMPO DE CUARESMA

(20/02/15) En el inicio del Tiempo de Cuaresma, el Arzobispo de Huancayo, Monseñor Pedro Barreto Jimeno, SJ., hizo un llamado a vivir en la reflexión como hermanos, perdonados todos, solidarios, en la paz y justicia que el Señor nos da, con alegría y esperanza.

A las 6:30 de la mañana, celebró la primera misa de Miércoles de Ceniza en el templo de la parroquia “Santa Fe” de Jauja, con los padres Percy Castillo Vílchez y Víctor Chávez, después de la cual inauguró un comedor para los más pobres. Allí, con el mensaje del Papa Francisco, dijo a los fieles que fortalezcan sus corazones, porque este es un tiempo de misericordia en el que el Señor nos ofrece una oportunidad para trabajar de una manera especial en la conversión personal y la renovación de la Iglesia. Dijo que no debemos ceder a la tentación de la indiferencia y propuso en estos días obras de caridad para atender las necesidades de los hermanos, pues en ellos está el rostro sufriente de Cristo.

Precisamente, manifestó que el comedor parroquial que fue remodelado y abierto en Jauja con la participación de personas e instituciones de buen corazón, no es un favor sino un servicio de la Iglesia a los más necesitados. El comedor estará al servicio de los pobres, especialmente, usuarios de los adultos mayores, discapacitados y niños, de lunes a viernes.

Por la tarde, el Arzobispo celebró la Eucaristía en la Iglesia Catedral, donde los fieles también fueron marcados con una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos anterior.

Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


EN CUARESMA, EL ARZOBISPO DE PIURA PIDE ACOGER LA MISERICORDIA Y QUE LA REALIDAD DEL HERMANO NOS IMPORTE

(20/02/15) Ante una gran cantidad de fieles congregados en la Basílica Catedral de Piura, el Arzobispo de Piura, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi SCV., presidió la Santa Misa de Miércoles de Ceniza, dando inicio al Tiempo de Cuaresma en el que nos prepararnos para celebrar el Misterio Pascual de Cristo en la Semana Santa.

En su homilía, el Arzobispo dijo que la Cuaresma nos enfrenta con la realidad de nuestro pecado, que es ofensa grave a la santidad de Dios y daño al hermano y a la creación.

“Todo pecado por más íntimo y personal que parezca tiene consecuencias sociales y mantiene el misterio de la iniquidad en el mundo. Mi pecado contribuye a los males del mundo. Pero la Cuaresma además de enfrentarnos a la realidad de nuestro pecado, nos pone de cara frente al misterio del amor misericordioso del Padre manifestado en Cristo su Hijo, la misericordia hecha carne”, dijo.

Asimismo, Monseñor José Antonio Eguren recordó que el Papa Francisco nos pide para la Cuaresma que fortalezcamos el corazón. Y tres son las poderosas armas que el Señor nos ofrece en este tiempo para fortalecer el corazón del creyente: la oración, la penitencia y la caridad. “Tres armas espirituales para salir del encierro al que nos confina el pecado y vivir la vida en la dinámica hermosa del amor que es encuentro con Dios Uno y Trino, encuentro con nosotros mismos y con la verdad de quiénes somos, encuentro con los hermanos. (…) Que en esta Cuaresma la realidad del hermano, cercano o lejano, conocido o desconocido, me interpele, me cuestione, me importe”.

Finalmente, el Arzobispo exhortó a los presentes diciendo que la ceniza que recibimos en nuestra frente en señal de la caducidad de esta vida terrena y de que somos pecadores necesitados del perdón de Cristo y de los hermanos. “Que la Cuaresma expulse de nuestro corazón cualquier indiferencia, flojera espiritual, pesimismo. En la lucha por nuestra santidad no estamos solos: tenemos a Jesús, a María, a San José, a los santos y nos tenemos los unos a los otros. Si los santos, hombres y mujeres tan o más pecadores que nosotros han alcanzado la meta, ¿por qué tú y yo no?”, concluyó.

Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


CON SANTA MISA DE MIÉRCOLES DE CENIZA Y PROCESIÓN, SE INICIA EL TIEMPO DE CUARESMA EN LA PRELATURA DE MOYOBAMBA

(20/02/15) Con gran fervor, la Prelatura de Moyobamba inicio las celebraciones del Tiempo de Cuaresma, con la Santa Misa del miércoles de Ceniza, que se celebró en el Santuario Señor del Perdón. Luego de la Eucaristía se llevó a cabo una procesión, desde el Santuario hacia la capilla San Juan, en la localidad de Punta de Tahuishco.

En tanto, hoy viernes, a las 7:30 p.m., se oficiará una Santa Misa en la Capilla San Juan en la Punta de Tahuishco, seguida por la procesión desde la capilla San Juan hacia el Santuario Señor del Perdón.

Asimismo, en este Tiempo de Cuaresma, se realizarán dos retiros. Del 20 al 22, de febrero se realizará en Naranjillo, y el 27, 28 de febrero y 1 de marzo, en la localidad de Picota. Esta será una oportunidad de los fieles para reencontrarse con Dios y fortalecer el amor y la fe por Él.

Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


EN LA DIÓCESIS DEL CALLAO INICIA EL TIEMPO DE CUARESMA CON SANTA MISA EN LA PARROQUIA SANTA ROSA

(20/02/15) Con la Santa Misa de Miércoles de Ceniza, el Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio dio inicio al Tiempo de Cuaresma en la diócesis. La Eucaristía fue oficiada en la Parroquia Santa Rosa y acudieron cientos de fieles pertenecientes a las hermandades y cofradías del Primer Puerto.

En su homilía, el obispo anunció su deseo de que la Parroquia Santa Rosa, en un futuro cercano se convierta en el Santuario del Señor Mar, con el fin de que los fieles puedan gozar de manera permanente de los servicios propios que ofrece un santuario, que es la visitas, peregrinaciones, etc.

En el rito de la imposición de la ceniza, Monseñor José Luis señaló que es una forma de recordar que de polvo nacimos y a polvo volveremos, pero con la certeza que nuestra casa definitiva es el cielo. Concelebraron con el Obispo, el Padre Jorge Escorcia, párroco de Santa Rosa, así como otros sacerdotes de la diócesis.


Fuente: Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


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