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“LOS ROSTROS QUE NOS CUESTIONAN: ANCIANOS ABANDONADOS… Y NIÑOS CON VIH-SIDA...”
“Cuanto lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” ( Mt 25,40)
La Iglesia católica peruana, dedica su vigésima tercera campaña de solidaridad COMPARTIR a los ancianos y niños. Con una particularidad, que la mirada es sobre los ancianos abandonados y los niños con vih-sida y en riesgo moral.

El 50% de adultos mayores en el Perú sufre algún tipo de maltrato por parte de sus familiares, en especial el abandono, la intolerancia y la indiferencia. Sin embargo, en el país existe legislación orientada a la defensa y protección de las personas de la tercera edad, como la ley 28803, que garantiza los derechos de los ancianos y determina que sus familias tienen la obligación de velar por ellos en pro de su bienestar.

Las zonas donde existe mayor cantidad de maltrato hacia los adultos mayores, son los distritos de Lima Norte y Lima Sur; pero también se reporta abusos en la sierra del país, los que no son denunciados por un tema de ignorancia de las víctimas. Esto nos demuestra que en el Perú aún falta tomar conciencia sobre la importancia que los ancianos tienen en la vida familiar y social del país.

Muchos de nuestros mayores han gastado su vida por el bien de su familia y de la comunidad, desde su lugar y vocación. Merecen ser reconocidos como hijos e hijas de Dios, llamados a ser queridos, en particular, por la cruz de sus dolencias, la capacidad disminuida o la soledad. La familia no debe mirar sólo las dificultades que trae al convivir con ellos o al atenderlos. La sociedad no puede considerarlos como un peso o una carga y menos condenarlos a una vida de desamparo. Por otro lado es lamentable que las políticas sociales no se ocupan suficientemente de los mayores ya jubilados, pensionados, enfermos o abandonados.

La Iglesia peruana, se siente comprometida con este sector de la población a procurar la atención humana integral, ayudándoles a vivir el seguimiento de Cristo en su actual condición. Es urgente recuperar una adecuada perspectiva desde la cual se ha de considerar la vida en su conjunto. Esta perspectiva es la eternidad, de la cual la vida es una preparación significativa en cada una de sus fases. También la ancianidad tiene una misión que cumplir en el proceso de progresiva madurez del ser humano en camino hacia la eternidad. Además los ancianos, gracias a su experiencia, están en condiciones de ofrecer a los jóvenes consejos y enseñanzas.

También este año, nuestra mirada será para con los niños que sufren de VIH-Sida, la tuberculosis y las situaciones de riesgo moral. Aparecida invoca en el 439: “vemos con dolor la situación de pobreza, de violencia intrafamiliar, de abuso sexual, por la que atraviesa un buen número de nuestra niñez: …niños portadores de vih-sida. Sobre todo, la primera infancia (0 a 6 años) requiere de una atención especial y cuidado. No se puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de tanto niño inocente.

El VIH-Sida es una enfermedad que se está dando cada vez más entre mujeres, jóvenes y niños en el Perú. Aproximadamente el 2% de los casos reportados de personas con sida en el país corresponden a niños y niñas de 0 a 14 años. Tan preocupante como estos indicadores es la situación de abandono en el que quedan los niños que han perdido a sus padres a causa de esta enfermedad: para el 2001, el número estimado de huérfanos por sida era de 17,000. Por lo general, la calidad e vida de estos niños se ve empobrecida, tienen menores oportunidades en la vida y son discriminados en su comunidad o en su escuela. La falta de protección y apoyo a las familias afectadas pone en riesgo la mayoría de los derechos de los niños. Si bien la vía principal de trasmisión de VIH-Sida es la sexual (97%), la transmisión vertical, de madre a hijo, se está produciendo en un 2% de los casos. Agrava esta situación el hecho de que sólo un 30% de las mujeres a nivel nacional acceden al diagnóstico de vih-sida durante el embarazo.

Un total de 11.639 personas que viven con el VIH recibe el Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad (Targa) a escala nacional, entre ellas hay 345 niños.

Por ello, la campaña Compartir, como reiteramos pone su mirada en estos rostros de niños que son de Cristo sufriente y para ellos se pide respeto, acogida, cuidado y su defensa como predilectos del Reino y la atención a su promoción integral. Y en general este 2012, la campaña de solidaridad Compartir de la Conferencia Episcopal Peruana nos convoca a reflexionar y comprometernos con la realidad y la vida de los ancianos abandonados y los niños que viven con el VIH Sida/TBC. Dos realidades, desde las cuales queremos configurar nuestro discipulado en Jesucristo, Señor de la historia y la vida plena y santa.

Contacto con la Campaña de Solidaridad Compartir