TERCERA CONGREGACION GENERAL

(Ciudad del Vaticano-7.Octubre.2008) Esta mañana, en presencia del Santo Padre, se celebró la tercera Congregación General del Sínodo de los Obispos, durante la cual comenzó la discusión general. Estuvieron presentes 242 padres sinodales y el presidente delegado de turno fue el cardenal George Pell, arzobispo de Sydney (Australia).

A continuación ofrecemos extractos de algunas intervenciones en el Aula del Sínodo:

CARDENAL FRANC RODÉ, CM., PREFECTO DE LA CONGREGACION PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA Y LAS SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA (CIUDAD DEL VATICANO). "La vida consagrada "enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo el Señor" y al Evangelio "se ha inspirado a lo largo de los siglos; y a él está llamada a volver constantemente para mantenerse viva y fecunda, dando fruto para la salvación de las almas"Una familia religiosa, ha recordado Benedicto XVI, “con su misma presencia se convierte (...) en “exégesis” viva de la Palabra de Dios. (...) La renovación a la que las personas consagradas están invitadas constantemente, halla su modalidad más adecuada en el volver a las raíces evangélicas de los carismas, de tal modo que puedan encontrar allí cada vez nuevas inspiraciones. Si cada carisma constituye una palabra evangélica de la única Palabra, aspectos particulares de la totalidad del Evangelio, las personas consagradas, viviendo en pleno el Evangelio, encontrarán la luz para captar la particular dimensión evangélica sobre la cual se ha injertado el propio instituto. Es un camino que las personas consagradas deberán recorrer en comunión con todas las demás vocaciones de la Iglesia".

ARZOBISPO MARK BENEDICT COLERIDGE, DE CAMBERRA-GOULBURN (AUSTRALIA). "El Concilio Vaticano II pidió una renovación de la predicación que implicase la transformación del sermón, entendido esencialmente como una exposición de la doctrina católica, de la devoción y de la disciplina en una homilía entendida esencialmente como una exposición y una aplicación de la Escritura. Esa modificación se ha cumplido solo parcialmente. Uno de los motivos ha sido que con frecuencia la predicación ha tendido a considerar el kerygma como algo adquirido, precisamente en un momento en que en el mundo occidental el kerygma no puede darse por descontado. corre así el peligro de que la predicación acuse una reducción moralista que puede provocar interés o admiración, pero no la fe que salva. Una nueva evangelización requiere una formulación y una proclamación nuevas del keryma de cara a una predicación misionera más decidida. Para promover ese tipo de predicación, haría falta preparar un Directorio general para las homilías siguiendo el modelo del Directorio general para la catequesis y de la Instrucción general del Misal Romano. Ese directorio debería esbozarse partiendo de la experiencia de la Iglesia universal que serviría de soporte sin sofocar el genio de las Iglesias particulares o de los predicadores".

CARDENAL FRANCIS EUGENE GEORGE, OMI., ARZOBISPO DE CHICAGO (EE.UU.) Y PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATOLICOS DE ESTADOS UNIDOS. "Hablar de la Palabra de Dios en la Iglesia es hablar de la Palabra de Dios en la vida de los creyentes. Los pastores deberían prestar atención a la conversión de la imaginación, del intelecto y de la voluntad de aquellos a quienes proclaman la Palabra de Dios y para quienes interpretan las Escrituras. Demasiado a menudo, la imaginación contemporánea ha perdido la imagen de Dios como actor en la historia. El intelecto contemporáneo encuentra poca coherencia en los libros de la Biblia y no está formado por la regula fidei. El corazón contemporáneo no ha sido modelado por el culto y por la obediencia a la Palabra de Dios a lo largo del año litúrgico. Si queremos que la potencia de la Palabra de Dios resuene en la vida y en la misión de la Iglesia, los pastores deben prestar atención al contexto personal así como al texto inspirado".

CARDENAL ANDRE VINGT-TROIS, ARZOBISPO DE PARIS (FRANCIA), PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL FRANCESA. "En la búsqueda de sentido del texto bíblico, el intérprete prestará atención, dice el Concilio, al género literario y a las circunstancias históricas de su escritura. Dicho de otra forma, la Biblia es una literatura humana. El Concilio agrega que el intérprete fiel estará también atento a la armonía de las Escrituras de la Antigua y la Nueva Alianza, a la unidad de las Escrituras y de la Tradición y a la analogía de la fe (...) El exegeta y el teólogo, cuando no sean la misma persona, están llamados a escrutar juntos el texto. El sentido de las Escrituras es teológico; la teología es la búsqueda de sentido de las Escrituras. A causa de una "laguna filosófica", o se limita la exégesis a la determinación de la dimensión histórica y literaria del texto o la teología se expone fuera de un contacto vivo con las Escrituras".

CARDENAL PETER ERDO, ARZOBISPO DE ESZTERGOM-BUDAPEST (HUNGRIA), PRESIDENTE DEL CONSEJO DE LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES EUROPEAS. “La justa interpretación de la Palabra de Dios hecha por la Iglesia resulta absolutamente necesaria ya en el momento del primer encuentro con la Palabra de Dios. Los riesgos de una interpretación arbitraria son particularmente grandes en un ambiente cultural como el nuestro, donde las categorías elementales de la investigación de la verdad histórica misma parecen desaparecer. Las publicaciones más sensacionalistas que científicas pueden crear una notable confusión también en el pensamiento de los fieles y a veces incluso de los sacerdotes. El riesgo más grande no es que algunos no sepan qué valor otorgar a un escrito apócrifo, como por ejemplo el Evangelio de Judas, sino que muchos no saben cómo distinguir fuentes creíbles de no creíbles de la historia de Jesucristo. Es más, parece precisamente que muchos no consideran importante buscar la verdadera historia, porque razonan de modo subjetivo y subjetivista incluso sobre la historia”.

 
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