EN LA DECIMOSÉTIMA CONGREGACION GENERAL PRESENTARON LA RELACIÓN
POSTERIOR A LA DISCUSIÓN GENERAL

(Ciudad del Vaticano-16.Octubre.2008) En la tarde de ayer miércoles, se realizó -en presencia del Santo Padre y 236 padres sinodales- la Decimosétima Congregación General del Sínodo, en la que se presentó la Relación posterior a la discusión (Relatio post disceptationem). El Obispo que presidió esta sesión, fue el Cardenal Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de Sao Paulo - Brasil.

Cabe resaltar que en las Congregaciones Generales precedentes han intervenido 229 padres sinodales, 9 delegados fraternos y 22 oyentes.

El relator general del Sínodo, Cardenal Marc Ouellet, PSS., Arzobispo de Québec (Canadá), leyó en latín la Relación posterior a la discusión general sobre el tema sinodal: “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. En su intervención, el purpurado sintetizó las intervenciones de los padres sinodales durante las Congregaciones Generales en los días pasados y ofreció algunas líneas de orientación para facilitar los trabajos de los Círculos menores y la preparación de las propuestas pastorales que se presentarán al Papa Benedicto XVI.

El Cardenal Ouellet afirmó que esta relación ha sido elaborada a partir de un cuadro general en diez capítulos, seleccionados por el relator general y desarrollados con la ayuda de un secretario especial y de los expertos. Siguiendo la división utilizada en el “Instrumentum laboris” o documento de trabajo del Sínodo, se presenta en tres partes:

Primera Parte

La primera parte, lleva como título: “A Dios habla y escucha” y contiene tres puntos:

1-Revelación, creación, historia de la salvación
2-Cristo, el Espíritu y la Iglesia
3-Palabra de Dios, liturgia, escucha.

El primer punto parte de la reflexión de Benedicto XVI que, al comentar el Salmo 18, recordó que la Palabra de Dios es sólida, es la realidad, es el fundamento estable y duradero de todas las cosas. A partir de esta invitación a un nuevo realismo fundado en la Palabra de Dios, la asamblea sinodal abordó una valiosa discusión.

En este punto, el Cardenal Ouellet se refirió a la Revelación y Diálogo Intratrinitario, el carácter dialógico de la Palabra, cuyo fundamento se encuentra en el misterio de la Trinidad y que llama al hombre al diálogo; la Palabra de Dios y la historia de la salvación, la Revelación como movimiento dialógico con el que Dios se dirige a su criatura y la conduce a la plenitud de la salvación; y por último, la historia de la salvación que se ha cumplido en la encarnación, la muerte y la resurrección del Verbo y en el don definitivo del Espíritu Santo.

En el segundo punto se presenta a Cristo, plenitud y cumplimiento de la Revelación trinitaria; Cristo, único mediador, y el diálogo; el misterio de la Iglesia, la acción del Espíritu Santo y la interpretación de las Escrituras.

En el tercer punto, se recuerda la dimensión sacramental inherente a la Palabra de Dios y la importancia, subrayada en muchas intervenciones de los padres sinodales, de que la relación existente entre la Palabra de Dios y la liturgia y, especialmente, la liturgia eucarística, sea reforzada; la dimensión antropológica de la Revelación de Dios en su Palabra, por la cual el hombre es un ser llamado a la escucha de la Palabra; la Iglesia, madre y maestra en la escucha de la Palabra de Dios; por último, la relación entre Palabra y vocación, la Palabra y los pobres, Palabra, silencio y oración, Palabra y fe, Palabra y santidad.

Segunda Parte

La segunda parte se titula: “Palabra de Dios, Sagrada Escritura, Tradición” y se desarrolla en cuatro puntos:

1-Evento, encuentro, interpretación
2-Unidad, primado, circularidad
3- Eucaristía, homilía, comunidad
4-Exégesis, teología, lectio divina.

En el primer punto, “Evento, encuentro, interpretación”, se presenta la Palabra de Dios como evento en la historia. En muchas de las intervenciones en el Aula Sinodal se han subrayado el hecho de que la Palabra de Dios como tal no se identifica sólo con la Sagrada Escritura, aunque los dos términos se consideren con frecuencia sinónimos. En efecto, la doctrina expresada en la “Dei Verbum”, afirma claramente que la Palabra de Dios nos es transmitida inseparablemente en la Palabra escrita inspirada (Sagradas Escrituras) y en la Tradición viva de la Iglesia.

También se hace hincapié en la interpretación y el vínculo entre Sagrada Escritura y vida del creyente en la Iglesia; la Palabra de Dios y los desafíos culturales de nuestro tiempo.

En el segundo punto, titulado: “Unidad, primado, circularidad”, se presentan los temas de la unidad y del primado de la Palabra de Dios, de la unidad en la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio expresada por la “Dei Verbum”; la obra del Espíritu Santo en la triple conexión Escritura-Tradición-Magisterio.

El tercer punto, “Eucaristía, homilía, comunidad”, versa sobre la relación entre Escritura y Eucaristía, con el interrogante, surgido en la discusión sinodal, acerca de cómo favorecer, entre los fieles, una percepción más unitaria de dicha relación; la dimensión sacramental de la Palabra; Palabra y dimensión escatológica; la celebración de la Palabra; la importancia de la homilía; el arte como forma analógica de predicación; en resumen, la relación entre Palabra de Dios, celebración y comunidad.

El cuarto punto, “Exégesis, teología, lectio divina”, se refiere a la relación entre exégesis y teología y presenta la lectio divina como lectura individual y comunitaria de un pasaje, recordando que el contacto con el texto sagrado, cuando es realizado personalmente, no puede estar separado de la comunión y del contexto eclesial.

Tercera Parte

Por último, la tercera parte se titula: “Palabra de Dios, misión, diálogo” y comprende tres puntos:

1-Testimonio, Kerygma, catequesis
2-Cultura, diálogo, compromiso
3-Comunicación, proclamación, traducciones.

En esta parte, en el segundo punto, Cultura, diálogo y compromiso, la Palabra de Dios se presenta como vínculo ecuménico y fuente de diálogo entre creyentes y judíos.

Además, se presenta la Palabra de Dios en el ámbito del diálogo interreligioso, en la relación con las culturas y como llamada al compromiso. Se subraya que muchos padres sinodales hablaron de enculturación y que en una intervención en el aula se explicó su fundamento cristológico. El último punto subraya la urgencia, expresada con frecuencia por los padres sinodales, de hacer que la Biblia esté disponible en todas las lenguas, incluso las no escritas; trata de las nuevas posibilidades de transmitir las Sagradas Escrituras a través de los modernos medios de comunicación, hace hincapié en la propuesta, presentada por varios padres sinodales, de crear un ministerio específico o de valorar el lectorado en la Iglesia.

El relator general concluyó recordando que todos los padres sinodales son consciente de la urgencia del anuncio del Evangelio y de que las nuevas posibilidades de la comunicación invitan a tomar iniciativas originales para dar a conocer y amar a Cristo y las Escrituras, para favorecer la unidad de los cristianos y contribuir a la justicia y a la paz en el mundo.

 
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