SOLO LA PALABRA DE DIOS CAMBIA EL CORAZON HUMANO
* Palabras del Santo Padre en la inauguración del Sínodo de Obispos

(Ciudad del Vaticano-5.Octubre.2008) El Papa Benedicto XVI destacó que “sólo la Palabra de Dios cambia el corazón humano”. Estas palabras las dijo el Santo Padre durante la Misa de Inauguración de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en la Basílica de San Pablo Extramuros, y que lleva como lema: “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”.

En su homilía, el Pontífice se refiere al Evangelio del día referido a la imagen de la viña, donde se interpela de manera especial, a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio, pero que en la historia se constata con frecuencia la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes.

“Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia mortal y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quienes, habiendo decidido que “Dios ha muerto”, se declaran a sí mismo “dios”, considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo. (...) Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que Dios ha “muerto”, ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? (...) Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida”, dijo el Papa.

Tras poner de relieve que “en las palabras de Jesús hay una promesa: la viña no será destruida”, el Santo Padre aseguró que el mensaje consolador que recogemos de estos textos bíblicos es la certeza de que el mal y la muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre! La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy, en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, que fue el primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa”.

“Sólo la Palabra de Dios -dijo- puede cambiar profundamente el corazón del ser humano; por eso es importante que entremos en una intimidad cada vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y la misión de la Iglesia. Alimentarse de la Palabra de Dios es para ella su primera y fundamental tarea”.

El Papa concluyó pidiendo a Dios su ayuda para que durante las sesiones sinodales “nos planteemos juntos cómo hacer cada vez más eficaz el anuncio del Evangelio en nuestro mundo. Todos experimentamos la necesidad de poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, de acoger a Cristo como nuestro único Redentor, como Reino de Dios en persona, para que su luz ilumine todos los ámbitos de la humanidad: desde la familia hasta la escuela, desde la cultura hasta el trabajo, desde el tiempo libre hasta los demás sectores de la sociedad y de nuestra vida.

 
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