INTERVENCIÓN DE MONSEÑOR JAVIER DEL RÍO, ARZOBISPO DE AREQUIPA
EN EL SÍNODO DE LOS OBISPOS
* Arzobispo pidió recuperar algunos elementos que serán útiles para la nueva evangelización

(Ciudad del Vaticano-13.Octubre.2008) El Arzobispo de Arequipa, Monseñor Javier Del Río Alba, intervino el fin de semana durante el Sínodo de los Obispos, donde señaló que la nueva evangelización requiere recuperar y difundir algunos elementos que tal vez durante algún tiempo de la cristiandad se ha olvidado.

El Arzobispo de Arequipa intervino durante la Undécima Congregación General del Sínodo, sesión que estuvo presidido por el Cardenal Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de Sao Paulo (Brasil).

En su intervención, Monseñor Javier Del Río indicó que la misión de la Nueva Evangelización, que Cristo nos ha confiado como Iglesia, requiere que recuperemos y difundamos la conciencia sobre algunos elementos que tal vez durante algún tiempo de la Cristiandad los dimos por supuestos y, en algún caso, podemos incluso haberlos olvidado.

Entre estos elementos, el Arzobispo peruano señala que la Iglesia es depositaria de la Verdad Revelada y que el Evangelio no es una oferta más, entre muchas que hoy puede haber en el mercado de las post-modernidad. También señala que la Palabra de Dios es eficaz y tiene en sí misma la potencia de reengendrar al ser humano y hacer de él una "nueva creación" (l P 1,3; St 1,18; Jn 1,12-13).

Asimismo, el Prelado señaló que el Kerygma es, ante todo, una "palabra de salvación", capaz de romper, en quien la acoge, las cadenas de la esclavitud a los ídolos y suscitar en él el anhelo de participar en la Vida que Dios le ofrece.

También dijo que la iniciación cristiana, sea pre-bautismal o post-bautismal, es instrumento idóneo para gestar la vida divina en el creyente. La formación permanente en el seno de una pequeña comunidad tiene la ventaja de facilitar que el fiel cristiano pueda ver "encarnada" la Palabra de Dios en su Cuerpo Místico que es la Iglesia, y que la centralidad de las Sagradas Escrituras en la vida y el ministerio de los Obispos y presbíteros, de modo que podamos ser "hombres de la Palabra".

“Pienso que estos elementos están siendo recuperados por los nuevos movimientos y pequeñas comunidades suscitadas por el Espíritu Santo en tomo al Concilio Vaticano II. En este sentido, propongo que se haga eco de la invitación que hace unos meses nuestro querido Santo Padre hizo a los pastores, diciéndonos que acojamos con amor a estas nuevas realidades eclesiales”, dijo.

Finalmente, Monseñor Javier Del Río señaló que es preciso revisar, a la luz de la Pastores dabo vobis, la formación que se viene impartiendo en los seminarios, de modo que se dé una mayor importancia a la oración, el silencio y la lectio divina, y haya una mayor unidad entre la dimensión académica y aquella espiritual en la preparación de nuestros futuros pastores.

 
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