PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA DESTACA LA IMPORTANCIA DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS COMO GARANTÍA DE UNA BUENA PREDICACIÓN
* Intervención de Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte en la Sétima Congregación del Sínodo de los Obispos

(Ciudad del Vaticano-9.Octubre.2008) El Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM., destacó que un buen conocimiento de las Sagradas Escrituras es garantía de una buena predicación. Estas palabras las dijo el Arzobispo durante su intervención en la Sétima Congregación del Sínodo de los Obispos celebrada la tarde de ayer en Roma.

En su intervención, el Obispo peruano señaló que en la actualidad se menciona con frecuencia la importancia de los medios de comunicación para llevar la Palabra de Dios a nuestros contemporáneos. Pero, semanalmente, los Obispos y sacerdotes tienen la oportunidad de anunciar el Evangelio en el momento privilegiado de la Eucaristía, pero que muchas veces es proclamada de manera deficiente.

En ese sentido, subrayó que un buen conocimiento de la Sagrada Escritura es garantía de una buena predicación (...) “Un conocimiento del contexto hace más efectiva la presentación del Evangelio. Debemos exhortar a los ministros de la Palabra a elaborar cuidadosamente sus homilías teniendo muy en cuenta a los destinatarios de la predicación”.

Asimismo, Monseñor Miguel Cabrejos señaló que hay que tener presente que la homilía es la comunicación de la Palabra viva de Dios, una comunicación que, como el término lo indica, está orientada a producir comunión con Dios, fundamento de la comunidad de creyentes. Por ello, dijo que si bien “la homilía debe responder a una formación bíblica sólida, y estar atenta a la realidad y avatares del mundo en que se vive, el testimonio personal del predicador, la coherencia de su vida con el Evangelio, debe rubricar lo que se proclama”.

A continuación presentamos extractos de la intervención de Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM., Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana:

"En esta época mencionamos con frecuencia, y con razón, la importancia de los medios de comunicación para llevar la Palabra de Dios a nuestros contemporáneos. Pero, semanalmente, tenemos la oportunidad de anunciar el Evangelio en el momento privilegiado de la celebración eucarística, proclamación muchas veces deficiente (...)Tal vez las raíces de la situación están en la ausencia de una formación bíblica seria y sistemática. Un buen conocimiento de la S. Escritura es garantía de una buena predicación (...) Un conocimiento del contexto hace más efectiva la presentación del Evangelio.

Debemos exhortar a los ministros de la Palabra a elaborar cuidadosamente sus homilías teniendo muy en cuenta a los destinatarios de la predicación (...) Hay que tener presente que la homilía es la comunicación de la palabra viva de Dios, una comunicación que, como el término lo indica, está orientada a producir comunión con el Dios de nuestra fe, fundamento de la comunidad de creyentes. Comunicación, comunión y comunidad forman un todo único. Y si bien la homilía debe responder a una formación bíblica sólida, y estar atenta a la realidad y avatares del mundo en que viven los destinatarios de ella, el testimonio personal del predicador, la coherencia de su vida con el Evangelio, debe rubricar lo que se proclama”.

 
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