ESTA MAÑANA SE REALIZÓ LA DUODECIMA CONGREGACION GENERAL
* Tema de debate fue el fortalecimiento de la difusión de la Palabra de Dios en las comunidades

(Ciudad del Vaticano-13.Octubre.2008) Esta mañana se realizó en Roma la duodécima Congregación General del Sínodo de los Obispos que tuvo como eje la difusión de la Palabra de Dios en las comunidades. El presidente delegado de turno fue el Cardenal William Joseph Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

A continuación ofrecemos extractos de algunas intervenciones en el Aula del Sínodo:

CARDENAL GEORGE PELL, ARZOBISPO DE SYDNEY (AUSTRALIA). "Los obispos están llamados a despejar el camino para que el Espíritu actúe eficazmente cuando la Palabra de Dios se encuentra con las personas y las comunidades. Para ello sugiero: La formación de equipos de jóvenes laicos que den testimonio de Cristo en los grupos juveniles, escuelas, parroquias y universidades; La puesta en marcha de representaciones contemporáneas equivalentes a los "Misterios" medievales para llevar la Palabra de Dios a las personas. Son ejemplo de ello los Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney y Toronto, la Pasión de Oberammergau y la película "La Pasión de Cristo".
El desarrollo y la ayuda a las redes de comunicación católica en Internet, como XT3, Cristo para el Tercer Milenio (www.xt3.com), un "facebook" católico que cuenta al menos con 40.000 miembros, presentado en Sydney durante la JMJ. (...) La creación de un Instituto Central para la Traducción de la Biblia para que ésta se traduzca con más rapidez y precisión en las lenguas locales de Asia, África y Oceanía. Sería útil una colecta para financiar las traducciones; Solicitar a la Congregación para la Doctrina de la Fe que elabore una normativa sobre lo irrefragable en las Escrituras".

CARDENAL STANISLAW RYLKO, PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA LOS LAICOS. "Uno de los frutos más preciosos del Concilio Vaticano II ha sido sin duda la mayor difusión de la Sagrada Escritura y el conocimiento más profundo que de la misma ha adquirido el Pueblo de Dios. (...) El redescubrimiento del lugar de la Palabra de Dios en la vida de los bautizados se ha visto favorecido especialmente por los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades. (...) Para muchos laicos, unos y otras han pasado a ser verdaderos y propios "laboratorios de la Palabra de Dios" en los que se familiariza con las Sagradas Escrituras, se aprende a apreciar la Palabra de Dios y a vivirla en la vida laical, en el corazón del mundo. Para la relación de los bautizados con la Palabra de Dios otro gran signo de esperanza viene de las generaciones jóvenes. Las Jornadas Mundiales de la Juventud han dado y siguen dando una aportación notable a la difusión del conocimiento de la Palabra de Dios entre los jóvenes".

CARDENAL RENATO RAFFAELE MARTINO, PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ. "La fe suscitada por la Palabra de Dios debe constituir, como se evidencia en los primeros capítulos del Compendio de la doctrina social, el horizonte siempre presente e imprescindible de la doctrina social. (..) Hay que tener presente que tanto el estudio de la Sagrada Escritura, como el de la doctrina social, si bien utilicen instrumentos conceptuales y metodológicos diferentes, son siempre un saber "en la fe". (...) En la Sagrada Escritura es posible encontrar las líneas maestras de la doctrina social, como la opción preferencial por los pobres, el compromiso en la promoción de la justicia, el principio del destino universal de los bienes, que son de clara derivación bíblica".

CARDENAL JEAN-LOUIS TAURAN, PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA EL DIALOGO INTERRELIGIOSO. “La palabra siempre ha tenido un papel decisivo para la comprensión del fenómeno religioso. (...) Todas las grandes religiones poseen sus libros sagrados. El Islam, en particular, es considerado por sus miembros como la “religión del Libro” por excelencia. (...) Los cristianos pueden aprender mucho de estas religiones, aunque el cristianismo no se puede incluir entre las “religiones del Libro”. Sería oportuno que los futuros sacerdotes, religiosos y agentes pastorales se formasen en la lectura directa de los textos en los que se fundan las otras religiones, en vez de contentarse con un comentario. Pero también es importante hacer conocer la Biblia a nuestros interlocutores en el diálogo interreligioso, en particular nuestro enfoque hermenéutico del texto sagrado. Al compartir nuestros respectivos patrimonios espirituales sin irenismo ni sincretismo, descubriremos que todos, hombres y mujeres, tenemos el deseo de ser instruidos por Dios”.

CARDENAL ODILO PEDRO SCHERER, ARZOBISPO DE SÃO PAULO (BRASIL). “Los inmigrantes no deben ser considerados simplemente como objeto de preocupación pastoral; también pueden llegar a ser verdaderos misioneros. (...) Creo que el Sínodo podría recomendar especialmente dos cosas: alentar a los emigrantes, o a los que se encuentran de viaje, a llevar consigo la Palabra de Dios e incluso la Sagrada Escritura, conscientes de que llevan una riqueza que no tiene precio y que no está limitada por motivos geográficos o culturales, sino que es un don que hay que vivir en la nueva patria y compartir con el pueblo que los acoge. A quienes reciben a los inmigrantes en sus lugares de destino, se les recomienda que acojan de modo positivo a estos hermanos que vienen de otras naciones y llevan en su equipaje “la buena noticia”, favoreciendo su inclusión en las comunidades locales y compartiendo sus experiencias de fe y de vida cristiana”.

ARZOBISPO THOMAS MENAMPARAMPIL, SDB., DE GUWAHATI (INDIA). “¿Cómo hacemos para llevar la “Palabra” a quienes no van a la iglesia, a quienes nunca han escuchado el Evangelio? (...) Solicito que, donde nosotros no logramos llegar, lo hagamos a través de los otros; que seamos creativos desde el punto de vista pastoral, de manera que, donde no pueden llegar nuestros miembros, puedan llegar nuestras ideas; que desarrollemos las habilidades y estrategias necesarias para persuadir y convencer, no para producir rechazo u oposición. (...) La “Palabra” de Dios debe ser llevada donde hay situaciones de conflicto, jóvenes armados, contextos de injusticia y pobreza absoluta. No tratemos de conquistar la escucha a través de condenas hipócritas, pretensiones de verdad y presunción de poseer bases morales más altas sino con una solicitud humana visible, un compromiso hacia los que sufren inspirado en el Evangelio, con especial atención hacia las diversas sensibilidades culturales. La “Palabra” revela su poder en los contextos reales de la vida; desafía a las sociedades injustas; reconcilia, sostiene a los pobres, lleva la paz”.

 
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