DECIMOQUINTA CONGREGACION GENERAL

(Ciudad del Vaticano-15.Octubre.2008) Ayer en horas de la tarde se realizó la Decimoquinta Congregación General del Sínodo de los Obispos, durante la cual continuaron las intervenciones de los padres sinodales y de algunos delegados fraternos. El presidente delegado de turno fue el Cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney (Australia).

A continuación ofrecemos extractos de las intervenciones de algunos Obispos en el Aula del Sínodo:

CARDENAL ANTONIO MARÍA ROUCO VARELA, ARZOBISPO DE MADRID (ESPAÑA). “Procurar que la Palabra de Dios sea fermento de la cultura moderna, presupone tener en cuenta uno de los rasgos que más intensamente la caracteriza, sobre todo en el contexto Euro Americano, a saber: la concepción inseparable del hombre y del mundo, sin referencia ni explícita, ni implícita a Dios Creador y Redentor del hombre. Rasgo que se deja notar con especial intensidad en la cultura sociopolítica y jurídica. (...) La Post-modernidad ha agravado la concepción moderna del hombre, de la sociedad y del orden político-jurídico en sus aspectos más negativo s, dando paso al nihilismo existencial y a "la dictadura" del relativismo ético. El tratamiento legal dado al derecho a la vida, como si el Estado pudiera disponer ilimitadamente de él, constituye una prueba elocuente de lo dicho. Urge, pues, una respuesta cultural del Evangelio que, en un diálogo sincero entre fe y razón, haga presente en la vida pública la verdad de Dios Creador y Redentor del hombre: del "Dios que es amor". Los seglares deben ser sus protagonistas más activos”.

OBISPO JEAN GASPARD MUDISO MUND’LA, SVD., DE KENGE (REP. DEM. DEL CONGO). “Mi intervención concierne a la preparación o la formación de los futuros sacerdotes al Apostolado bíblico como disciplina académica en los seminarios o en los institutos de formación religiosa. (...) Si la Palabra de Dios debe inspirar toda la pastoral de la Iglesia tenemos que volver a pensar y a revisar la formación en los grandes seminarios y en los estudios religiosos, porque la Palabra de Dios no es y no puede ser una materia de enseñanza como las demás, al igual que las demás. (...) El Apostolado bíblico desea ayudar al creyente a encontrar al Señor que se dirige a él y le interpela en su vida concreta. Esta lección podría tener una doble finalidad: despertar en el seminarista una profunda toma de conciencia de las Escrituras como Palabra de Dios, fuente de la vida cristiana e instrumento del ministerio pastoral y ayudar al seminarista a traducir los propios conocimientos de las Escrituras en la vida cotidiana”.

S.E. MARK (SERGEJ GOLOVKOV, OBISPO DE YEGORIEVSK, VICEPRESIDENTE DEL DEPARTAMENTO PARA LAS RELACIONES ECLESIASTICAS EXTERIORES DEL PATRIARCADO DE MOSCÚ (FEDERACIÓN RUSA). “La Iglesia Ortodoxa Rusa considera importante que las Sagradas Escrituras sean accesibles a todos. Sin embargo, la lectura de la Biblia en la Iglesia durante las funciones litúrgicas representa el modo de escucha más válido. Junto a la accesibilidad de los textos bíblicos, un principio fundamental para su comprensión es el cumplimiento de la tradición. La teología ortodoxa no renuncia a nuevos estudios sagrados. A pesar de ello, pensamos que la interpretación de los textos bíblicos está estrechamente ligada a la explicación que nos han dejado los Padres de la Iglesia. La fidelidad a la tradición es el camino seguro que ayuda a no perderse entre las múltiples opiniones”.

S.E. ARMASH (HAGOP NALBANDIAN), OBISPO PRIMADO DE DAMASCO (SIRIA). “La Palabra de Dios en Armenia fue proclamada ya en el siglo I por los apóstoles Tadeo y Bartolomé que, tras su acción misionera murieron mártires. El anuncio de la Palabra de Dios en los tres siglos posteriores dio fruto, de modo que en el 301 Armenia llegó a ser el primer Estado del mundo que proclamó el cristianismo religión di Estado. El pueblo armenio, por medio de su martirio, dio un testimonio que sigue forjando actualmente la identidad cristiana de cada armenio. La Palabra de Dios fue y es fuente de la esperanza y de la supervivencia. ¿Cuál es la situación actual del anuncio de la Palabra en Armenia? Armenia es un país post-soviético. Ya se sabe cuál era la situación en la época soviética. Tras la caída de la Unión Soviética, hoy en Armenia experimentamos un despertar espiritual y un interés profundo por la escucha de la Palabra de Dios. El número de los círculos bíblicos y de las personas que van a la Iglesia está aumentando”.

 
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