DECIMA CONGREGACION GENERAL

(Ciudad del Vaticano-12.Octubre.2008) Ayer en la mañana se celebró la Décima Congregación General del Sínodo de los Obispos. El presidente delegado de turno fue el Cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo (Brasil).

A continuación ofrecemos extractos de algunas intervenciones en el Aula del Sínodo:

OBISPO JOSEPH VO DUC MINH, COADJUTOR DE NHA TRANG (VIETNAM). "La Iglesia de Cristo en Vietnam (...) ha recorrido un camino lleno de cruces. A través de los altibajos de su historia, los católicos vietnamitas, como los judíos en el exilio, han entendido que solamente la Palabra de Dios permanece y no engaña jamás. Esta Palabra (...) se ha convertido en la fuente de consuelo y de fuerza que da firmeza a todos los miembros del Pueblo de Dios y, al mismo tiempo, el fulcro que les ayuda a descubrir su futuro. (...) La Palabra de Dios ayuda a descubrir el verdadero rostro de Jesucristo que encarna el amor redentor de Dios a través del misterio de la Cruz. A causa de la dolorosa experiencia vivida por la Iglesia de Cristo en Vietnam, el misterio de la Cruz se siente cerca no solamente de la vida cotidiana, sino que se ha convertido en un elemento esencial que agrupa al Pueblo de Dios".

ARZOBISPO STANISLAV ZVOLENSKY, DE BRATISLAVA (ESLOVAQUIA). "En la historia encontramos muchos hombres y mujeres que han leído la Sagrada Escritura de una forma que les llevó a un cambio total en su vida, al replanteamiento de su modo de pensar y actuar o, por lo menos, a una razón nueva que dar a su posición de fe. La historia de la Iglesia se caracteriza continuamente por el regreso a un radicalismo existencial de la Escritura. La santidad de muchos cristianos es consecuencia de la sincera y a menudo radical respuesta a la llamada de la Palabra de Dios. (...) Nos puede servir de ejemplo la lectura franciscana de la Biblia que, sin duda, es sorprendente, si la observamos desde el punto de vista de los criterios modernos de interpretación y desde el punto de vista de los frutos de la fe que esta lectura ha dado. Uno de sus signos característicos ha sido el principio sine glossa. Se trataba de la acogida de la Palabra de Dios, tal y como está escrita en la Sagrada Escritura, sin comentarios académicos. Para San Francisco, la verdad divina no está objetivada en las palabras y en las frases de la Biblia, no está siempre a disposición como una respuesta lista para todos los problemas. Se puede descubrir solamente en el contexto entero y personal, no se concentra en la materia del texto, sino en la acción de Dios".

OBISPO ENRIQUE DIAZ DIAZ, AUXILIAR DE SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS (MÉXICO). "Habrá fidelidad a la Palabra cuando la primera forma de caridad se realice en el respeto de los derechos de la persona humana, en defensa de los oprimidos y de los que sufren". Y entre los que sufren, se encuentran de un modo especial los indígenas de nuestras comunidades de Latinoamérica. (...) En muchos lugares se ha iniciado una relación entre la Palabra y las culturas indígenas. En cierto sentido, la Biblia es muy cercana a sus concepciones y cosmogonías por la cultura rural de ambas. (...) Pero son culturas diferentes, un camino que apenas inicia y que se tiene que andar con cuidado, para no condenar lo que no se entiende, para clarificar y dar valor a la Palabra Revelada, para no destruir culturas y realmente encarnar el Evangelio en nuestros pueblos. Hay una escasa traducción católica de la Biblia a los idiomas indígenas y muy poco se ha buscado una comprensión de su cultura y su concepción. Mientras la Palabra Revelada no se haga "palabra viva, escrita en sus culturas y en su vida" es muy difícil que se llegue a penetrar en el corazón y a encarnar en estos pueblos. Como Iglesia necesitamos proclamar esa "buena nueva" inculturada que haga florecer su corazón y los mantenga de pie, con dignidad y puedan ofrecernos su palabra evangelizadora".

OBISPO GEORG MÜLLER, SSCC., PRELADO DE TRONDHEIM (NORUEGA). "En una Iglesia de diáspora, entre cristianos de otras iglesias y comunidades eclesiales, el Sínodo subraya la importancia de la Escritura y la Palabra de Dios. La colaboración bíblica representa un amplio foro para el ecumenismo. Colaborando con las sociedades bíblicas nacionales, ya desde hace muchos años, utilizamos ediciones de la Biblia que no hemos realizado solos. Al mismo tiempo esta comunión se comprende y entiende de forma diversa. Esto repercute sobre la comprensión de la doctrina cristiana y su aplicación en la vida. En un mundo cada vez más secularizado, la Iglesia debe encontrar nuevas formas para dar un espacio vivo a la Palabra de Dios y para resaltar sus experiencias positivas. La Iglesia Católica en Escandinavia es una fuerte minoría. A menudo en nuestros países es difícil para los fieles acceder a las comunidades eclesiales debido a las grandes distancias de las iglesias, de los asentamientos dispersos, de las situaciones de la inmigración y de la falta de conocimiento de la Iglesia a ella ligada, de las diferencias lingüísticas y culturales. Esta situación de diáspora ocupa el lugar central de nuestras reflexiones, mientras en el pasado, nos hemos confrontado con las grandes Iglesias en Europa. Somos una minoría en una sociedad secular. Pero si nos miramos, no nos definimos Iglesia de la diáspora, porque estamos acostumbrados a ser pocos".

OBISPO GEORGE COSMAS ZUMAIRE LUNGU, DE CHIPATA, PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL (ZAMBIA). "Es innegable que hay un lazo íntimo entre la palabra proclamada y los sacramentos en la vida y en la misión de la Iglesia. (...) Sin embargo, en diversas partes del mundo, sobre todo en África, la realidad es que la mayor parte de nuestras comunidades pasan semanas, meses e incluso años sin celebrar la Eucaristía a menos que los cristianos estén dispuestos a atravesar grandes distancias para ir a Misa. En este contexto ¿qué pasa con los viejos, los discapacitados, los niños, los que tienen que cuidar sus campos para proteger la cosecha? Ojalá el año de San Pablo se traduzca en una conciencia misionera que nos motive para compartir los recursos humanos y materiales en favor de la difusión de la Palabra de Dios. Las diócesis no deberían sentir que son demasiado pobres para dar o demasiado ricas para recibir. Es hora de que los padres sinodales escuchen el grito de los pobres y hagan algo concreto para evitarlo".

OBISPO BEJOY NICEPHORUS D’CRUZE, OMI., DE KHULNA (BANGLADESH). “Los profetas, en cuanto hombres de la Palabra de Dios, fueron defensores de los derechos de los pobres, de los huérfanos y de las viudas. Hablaron en su nombre. (...) Bangladesh es un país donde la corrupción, el soborno y la injusticia son fenómenos difundidos. Una pequeña minoría se está enriqueciendo, mientras la mayoría es cada vez más pobre. La Palabra de Dios nos llama a la justicia y a la integridad en la vida pública. La Iglesia, pequeña minoría, está ofreciendo una importante contribución en campos como la educación, la sanidad y los servicios sociales. En estos sectores, la Iglesia debe vivir la propia solidaridad con los pobres, además de promover la justicia para todos, sobre todo para los pobres, a la luz de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios invita al diálogo interreligioso: Según el Concilio Vaticano II, la Iglesia no rechaza nada de verdadero y santo en otras religiones. A menudo reflejan un rayo de verdad, y por eso la Iglesia entera entra en diálogo con ellas. En Bangladesh, país de mayoría musulmana, la minoría cristiana debe vivir en paz, armonía y diálogo”.

 
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