CUARTA CONGREGACION GENERAL

(Ciudad del Vaticano-9.Octubre.2008) La tarde del martes, se desarrolló la Cuarta Congregación General del Sínodo de los Obispos, donde participaron 240 padres sinodales. El presidente delegado de turno fue el Cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney (Australia).

A continuación extractos de algunas intervenciones en el Aula del Sínodo:

OBISPO MAURICE PIAT, CSSP., DE PORT LOUIS (MAURICIO). "La crisis de la transmisión de la fe en las sociedades de la cristiandad se explica en gran parte con el hecho de que en estas sociedades, la Iglesia que goza de una relativa seguridad, tiende a considerar la fe como descontada, a privilegiar la enseñanza de la doctrina y a relegar la Palabra de Dios en el proceso de transmisión. Si no se apoya sobre la roca de la Palabra, el edificio doctrinal y moral se vuelve una casa construida sobre la arena y resiste con dificultad al tsunami de la moderna cultura digital. De ahí la urgencia de encontrar el lugar de la Palabra de Dios como fundamento de la vida y la misión de la Iglesia. La Palabra es fundamento cuando se acoge como el evento de Dios que nos habla de sí y se dirige a nosotros como amigos para invitarnos a compartir su vida. Esta palabra no pretende en absoluto convencer a los espíritus curiosos, sino suscitar la fe en el corazón de los humildes. Así, proponer la fe no es en primer lugar transmitir un contenido impresionante, sino una invitación que está siempre unida a una promesa, "venid y veréis".

OBISPO GEORGE PUNNAKOTTIL, DE KOTHAMANGALAM DE LOS SIRO-MALABARES (INDIA). "La Iglesia en la tradición patrística subraya dos aspectos: eclesial y espiritual. La Biblia es la Palabra de Dios en la Iglesia. Las personas por sí mismas no pueden descubrir la inspiración o decidir el canon. Ambos están garantizados por la Iglesia. La Palabra de Dios se custodia en la tradición. Sin embargo, la Biblia no necesita el sostén de la tradición para afirmar su autoridad y su verdad. La tradición está enraizada en las Sagradas Escrituras y sostenida por ellas. Una tradición contraria a la Biblia no se sostiene.
La Biblia es la fuente primaria de la doctrina y de la fe. En segundo lugar la Biblia tiene un significado histórico y espiritual. El significado espiritual no es contrario al significado literal. Se basa sobre éste. El significado espiritual es reconocido por el "intelecto espiritual". Lo percibe "la mirada interior de la fe". La razón no es suficiente. Es necesaria la contemplación espiritual de la Palabra”.

ARZOBISPO ORLANDO B. QUEVEDO, O.M.I., DE COTABATO (FILIPINAS), SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACIÓN DE CONFERENCIAS EPISCOPALES DE ASIA (F.A.B.C.). "Dios pronunció su Palabra sobre todo por el bien de los pobres. Fue su refugio y su liberador. (...) Nosotros en Asia, increíblemente ricos de un espléndido mosaico de culturas y tradiciones, somos sin embargo un continente de pobres, de desequilibrios económicos y políticos, de divisiones étnicas y de conflictos. Nuestro profundo sentido de armonía se corroe debido a la cultura globalizadora secular y materialista. No obstante, la Palabra de Dios en Asia llama hacia el Padre en el Espíritu Santo, miles de pequeñas comunidades de pobres. Y los pobres, a su vez, escuchan la Palabra de Dios. Y al hacerlo construyen un "modo nuevo de ser Iglesia", que en realidad es muy antiguo, es decir el modo de la primera comunidad de Jerusalén. (...) Para ellos la Palabra de Dios refuerza la fe y los exhorta a participar activamente en la vida de la Iglesia y en los cambios sociales. Constituyen comunidades eclesiales de base, transformando las familias, las parroquias y las diócesis en comunidades vivas y, dando testimonio de la Palabra de Dios en un ambiente multi-religioso a menudo hostil. Son comunidades de base de solidaridad y fraternidad que desafían a la cultura moderna de secularismo y materialismo".

OBISPO DESIDERIUS RWOMA, DE SINGIDA (TANZANIA). “La actitud de los Padres de la Iglesia hacia la Palabra y la predicación es un desafío para nosotros. Cuando hablamos de personas tibias sobre algunas cuestiones de nuestra fe y del fenómeno de las sectas religiosas, que se están difundiendo a una velocidad preocupante en muchas partes del mundo, quizá las causas se pueden encontrar en la falta de una predicación buena y adecuada por parte de los ministros. (...) Tenemos que volver a la predicación mistagógica de los Padres de la Iglesia, que ayuda a la Iglesia a generar hijos e hijas y a nutrirlos, guiándolos en los ministerios de nuestra fe”.

ARZOBISPO ANICETUS BONGSU ANTONIUS SINAGA, O.F.M. Cap., COADJUTOR DE MEDAN (INDONESIA). “Mientras deseamos que Atodos... conserven un contacto continuo con las Escrituras mediante una lectura frecuente” (Dei Verbum, 25), también es verdad que en nuestra época se privilegia la disponibilidad de la Biblia en lenguas nacionales y vernáculas, al mismo tiempo, sobre todo la gente de nuestro tiempo no lee habitualmente ni conoce las cuestiones concernientes a la Sagrada Escritura. Es deseable, por tanto, que el Sínodo de los Obispos se comprometa seriamente en la búsqueda de vías y métodos para superar esta incapacidad y esta preocupación del creyente”.

ARZOBISPO SALVATORE FISICHELLA, PRESIDENTE DE LA PONTIFICIA ACADEMIA PARA LA VIDA (CIUDAD DEL VATICANO). “El cristianismo es religión de la “palabra”.Es importante comprometerse para que se construya una cultura que perciba la Sagrada Escritura como una palabra viva, dinámicamente abierta a la verdad de la revelación en ella contenida. Si no presentamos en su totalidad esta enseñaza en los diferentes instrumentos que poseemos para la formación de nuestro pueblo, corremos el riesgo de humillar la Palabra de Dios porque la reducimos exclusivamente a un texto escrito sin la fuerza provocadora de dar sentido a la vida. (...) En un periodo como el nuestro en el que se sigue intentando marginar los textos sagrados como portadores de sentido porque se identifican como mitos, sin carácter histórico, y destinados solo a los ingenuos, es importante que se encuentren las formas necesarias para restaurar valor histórico y provocación sobre el sentido de la existencia. Estamos realmente ante una emergencia educativa que ponga en el centro de nuestra vida de fe el tema de la salvación”.

 
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