VIDA Y OBRA DE MELCHORITA: "SIERVA DE DIOS"
Canal JN 19


En televisión y video profesional, el reportaje “Vida y Obra de Melchorita”, de Canal de TV JN 19 recibió una mención honrosa del Premio "Cardenal Juan Landázuri Ricketts".
Desde hace años un grupo de laicos tuvo la idea de hacer uso de los medios de comunicación para difundir la nueva nueva y dar un mensaje de esperanza a la sociedad de hoy. Por ello, el 3 de mayo de 1996 se constituyó la Asociación sin fines de lucro "LAS MANOS DE DIOS" con la finalidad de promover la creación de un canal de televisión de orientación educativa TELEJUAN 19; hoy JN 19, a cargo de la dirección espiritual del padre Manuel Rodriguez - Misionero Claretiano.

El 16 de Octubre la Asociacion obtuvo del Ministerio de Transportes y comunicaciones la licencia respectiva y su autorización de funcionamiento es como televisión educativa, con resolución Nº 569-96-MTC/15.17. Esta razón de funcionamiento distingue al canal Telejuan frente a los canales comerciales.

Telejuan tiene su señal en el aire desde el 13 de Octubre de 1998. Se le sintoniza en una primera etapa, solo en el área de influencia de Lima Metropolitana, en UHF, Canal 19 y en Telecable canal 7, faltando que se concrete el número de canal en Cable Mágico. En una segunda etapa deberá cubrir el territorio nacional.

Hoy en dia su señal se emite simultaneamente a través de cable Express Canal 97, Cable Mágico Canal 33 (6 horas diarias llegando así a más provincias de nuestro país), Cable Perú canal 70 y a través de la señal abierta UHF.
Biografia de Melchorita, la sierva de Dios
La sierva de Dios Melchorita Saravia, indígena, nace en un hogar, honrado y cristiano, aunque pobre y campesino. Nació en el pueblo de San Pedro Ñoco Bajo, actualmente Distrito de Grocio Prado, Provincia de Chincha Departamento de Ica, siendo las once de la noche del 6 de enero de 1895, Sus padres fueron don Francisco de Sales Saravia Munayco y doña María Agripina Tasayco Rojas, fue bautizada el día 9 de enero de 1895 en la Parroquia de Santo Domingo de Chincha. Según el testimonio de sus familiares, desde los cuatro o cinco años mostró inclinación a ir a la escuela, lo contrario de tantos otros niños y niñas, pero su madre, no se lo permitía. Entonces ella agarraba todo libro que podía como queriendo aprender, pero en igual modo tenía que dejarlos porque no le enseñaban a leer. Igualmente agarraba los juncos para aprender tejer, sombreros y también tenía que dejarlos, pues todavía no tenía aptitud natural para ello. Más bien, en lo que aprovechó antes de ir a la escuela fue en aprender las oraciones y catecismo porque eso si le enseñaron su padre y su madre. Y dado su gran deseo de aprender, pronto los supo de memoria y se aprovechaba de ellos para sus rezos. Debido a la pobreza que los aquejaba, Melchora desde su juventud tuvo que ocuparse, como Jesús y María en Nazareth, en las ocupaciones del hogar, en el cuidado de sus hermanos menores, etc. A medida que iba creciendo en edad aprovechaba las oportunidades para reunir a los niños y jovencitas para hacerles rezar el rosario y enseñarles a dominar el catecismo.

El trabajo material no le hacía despreocuparse de la vida de piedad, antes por el contrario sabía la importancia debida. En su pueblo natal, al principio no había templo, pero ella desde muy joven se alistaba muy temprano los domingos y días de fiesta para ir a pie unos cinco kilómetros de Chincha Alta para oír la primera misa que era celebrada a las cuatro de la mañana y recibir la Sagrada Comunión, asimismo. Hablaba a los hombres descuidados y les insinuaba que debía acudir a cumplir con el precepto anual de la confesión y comunión pascual.

Etapa Religiosa

El 15 de agosto de 1924 el presbítero, Miguel Gamarra del convento Franciscano de Ica admitió a la joven Melchora al noviciado de la Tercera Orden Franciscana en Grocio Prado. Posteriormente en las Actas de la hermandad aparece nombrada para el cargo de consejera o discreta vicaria del Culto el 31 de enero de 1946. Su vida campesina, monótona, pobre, sencilla, humilde, caritativa y sacrificada por Dios y por el prójimo la comprendía gráficamente sus vecinos así: "Era una niña muy buena. Su vida era: De su casa a la Iglesia de la Iglesia a su casa, a todos hacía el bien". Dios parece haberle complacido en sacar del anonimato a una alma sencilla, del pueblo, del campesinado indígena, de esa gente tan sufrida y tan frecuentemente despreciada y maltratada, para manifestar una vez más, que ante Dios, lo que vale no son las riquezas, no los títulos de nobleza o alta alcurnia, sino la virtud y la sanidad. Con su amor a la Eucaristía fue desarrollándose en una gran amor a la pobreza de alma y cuerpo, una clara conciencia de sus deberes religiosos para cumplirlos estrictamente y un gran horror el pecado mortal.

El centro de la vida de santidad de Melchora Saravia, fue su fe en el ministerio de la eucaristía. Esa fe en la presencia real de Jesucristo en la hostia consagrada y esa fe en el santo sacrificio de la misa la lleva a entregarse con toda su alma a la contemplación de eso misterios y a sacrificarse por amor a Jesús; de ahí su acendrado afecto a la Santa misa, su ardiente amor a la Sagrada comunión, su desvelo por la limpieza y ornato del templo, su respeto y veneración al sacerdote.

Tenía una especial devoción al divino Niño de Belén y cuando hubo oportunidad comenzó a armar en la parroquia el nacimiento del Niño Dios, arreglándolo muy bien. También en su casa armaba el nacimiento exteriorizando así su amor y devoción. Y es voz corriente en el pueblo que algunos años antes de la muerte de la que a futura se convierte en sierva de Dios brotaba de un pequeño huerto una hermosa flor que no se conocía en la región y que aparecía al regresar de la Misa de Noche Buena y que al morir ya no volvió a aparecer dicha flor. Era también muy grande su devoción a la Virgen Santísima, en su honor rezaba todos los días el Santo Rosario. También dedicaba todo el mes de mayo a honrar a la Virgen y desde que ingresó a la Tercera Orden Franciscana tuvo una gran devoción a su Seráfico fundado San Franciscano, cuyo espíritu trató de hacerlo propio y cuyos ejemplos de virtud trató de imitar lo más perfectamente posible. A medida que era guiada por el Espíritu Santo, se iba compenetrando más y más de la verdad de Dios, infinito en perfección, sabiduría y bondad, es nuestro padre y nos ama con un amor infinito; se le abría el corazón a la esperanza practicando esa virtud en grado eminente, dejándose totalmente en las manos de Dios y en su voluntad santísima lo mismo para la salvación de su alma, como para las cosas de acá abajo, Practicó en el más excelso grado de caridad, que es el vínculo de la perfección. Buscó y trabajo con insistencia para que hubiera algún padre que fuera a Grocio Prado para celebrar Misa los Domingos y lo consiguió.

Última Etapa de Vida

Ella misma puso en práctica lo que aconsejaba a los demás, evitando los peligros de pecar, por eso huía de la ociosidad, madre de todas los vicios. La Sierva de Dios no tuvo la oportunidad de estar en un internado de religiosos, fue sin duda al mismo Jesús, a quien ella recibiría con gran fervor en su Primera Comunión inspirándose así un gran amor a la pureza virginal. Refiere Marcela Rivera que visitándola antes de ir al nosocomio en su última enfermedad dio muestra de horror al ver su pecho que era una llaga viva y al darse cuenta del efecto que le causó le dijo "Que sería si vieses mi espalda" sin embargo nos se lamentaba y se mostraba serena, el doctor observando que el mal que adolecía era cáncer y que uno de los senos tenía necrosis y en vida quedó maravillado de que padeciera tanto sin quejarse, admirando su heroica fortaleza. Ingresó al Hospital San José de chincha el 1 de octubre de 1951 con diagnóstico de cáncer al seno, fue instalada en una sala de pago, pero como ella era pobre y no tenía dinero para pagar la pensión la Superiora de las Religiosas del hospital movida de compasión dispuso que preparen un cuarto aislado y allí la colocó, desde que quedó instalada; el hospital se convirtió en el jubileo a donde comenzó a fluir toda clase de personas a visitarla quienes le dejaban limosnas, de suerte que al ver que se había acumulado una regular cantidad, se pensó que se podía hacer frente a los gastos necesarios para devolverla a la sección de pagantes, pero al proponerlo a Melchora ésta no quiso diciendo que allí estaba bien y quería morir como pobre. Poco antes de su fallecimiento, la superiora autorizó para que la Comunidad de Religiosas asistieron al cuarto de la enferma y rezaran el Santo Rosario y se notaba por ciertos gestos que ella lo seguía. Al terminar de rezar, fallece a las 7 de la noche del día 4 de diciembre de 1951.

Al día siguiente se realizó el entierro, el cortejo fúnebre partió de Grocio y como no había cementerio hubo que llevarla a enterrar a Chincha, el ataúd era blanco y delante de él unas niñitas vestidas de blanco como angelitos. Sin que mediara propaganda especial, por la forma de santidad que se iba extendiendo comenzó a fluir gente de Grocio Prado, todos los días suelen acudir visitantes a la casita donde vivió la Sierva de Dios y sobre todo el 6 de enero fecha de su nacimiento, acuden tanta gente no sólo de las ciudades y pueblos comarcanos, sino de los diferentes y más alejados departamentos de la República. Refiere Josefa Flores Vda de Poicón que ella le compraba a Melchorita, los sombreros que ella tejía, mas estando ésta grave en el Hospital le sucedió un caso al que Josefa no dio importancia, pero después al averiguar las circunstancias quedó muy sorprendida. Sucedió, que caminando Josefa Flores por las calles de chincha se encontró con la paciente y abrazándose esta le dijo: “Estoy enferma. Recién salgo del hospital me quieren llevar a Lima, pero mi situación no lo permite.

No dejes de ir a la casa, si no me encuentras a mi, ahí mi hermana Eusebia” y le entregó un sombrerito diciendo que "Era el último, que ella no tejía más". Y respecto a su dos hijos que estaba enfermos y pensaba llevarlos a Lima le dijo: "Que tuviera paciencia, que Sanarían" , y así sucedió. Pero al volver de Lima Josefa, ya había muerto Melchorita. A la semana de ese encuentro se vio Josefa con Eusebia le replicó que su hermana no había salido del hospital desde que ingreso en él.

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