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Opinión:
el regalo del Santo Padre a la V Conferencia General
Primera parte
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(Aparecida-22.05.2007) Benedicto XVI ha dejado a
los países de América Latina y el Caribe el regalo de su presencia,
de su oración, de sus palabras vivificantes y valientes. Junto a ello está
el don de este tríptico que representa el Cristo del envío.
El pueblo creyente lo irá recibiendo, no sólo como una ilustración
de verdades. Tal vez lo hará suyo y lo transformará, por la plegaria,
en un ícono de su devoción cálida y confiada, en una parábola
pictórica en la cual se unen el Credo de la fe con la persona del Sucesor
de Pedro. | | La
Iglesia de Latinoamérica y del Caribe considera como hito inicial de su
evangelización un icono: la figura mestiza de María de Guadalupe,
representada en la tilma de San Juan Diego. Ahora Benedicto XVI ha retomado esta
tradición, y ha entregado a los Obispos participantes del Encuentro en
Aparecida, un tríptico evangelizador y devocional.
En él
se contienen la espiritualidad y el programa pastoral característicos que
propone el lema de la Vª Conferencia: Discípulos y misioneros
de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida. Yo soy
el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6). El tríptico fluye
de la tradición del arte cuzqueño. Con este tríptico del
Papa se encuentran simbólicamente en Aparecida, la cultura andina que comparten
los países del océano Pacífico con el mundo lusohablante
de las costas del Atlántico, al cual pertenece el santuario nacional mariano
de Brasil.
El programa iconográfico se despliega interiormente en
ocho cuadros y en otras imágenes menores.
| 1.-
El motivo central lo ocupa una representación de Cristo Resucitado, en
la hora del envío misionero de los discípulos. La radiante figura
de Jesús preside la totalidad del tríptico con el halo de una serena
victoriosidad. En los rostros de los enviados se manifiesta la plural riqueza
del pueblo de Dios. Hay hombres y mujeres. Algunos tienen tez blanca. Otros rostros
son de mulatos, de indígenas, o de mestizos. Hacia el fondo se ve la escena
del Calvario y dos ángeles. En la leyenda se reproduce la autodefinición
del Mesías, las palabras del envío discipular -vayan y hagan
discípulos a todos los pueblos (Mt 28,19)- y el solemne encargo de
la Madre del Señor a su Iglesia.
2.- A la luz del milagro
de Caná se señala catequéticamente el imperativo pastoral
de movilizar el amor a María de los fieles a una obediencia irrestricta
al querer de Jesús -hagan lo que él les diga. La figura
de los esposos, destaca la grandeza del sacramento del matrimonio. Las tinajas
del vino expresan la alegría de los discípulos que, por la manifestación
de su gloria,
creyeron en él.
3.- Vocación
de los primeros. Pedro y Andrés, de Santiago y Juan son llamados. Las palabras
de elección de Jesús, tienen una réplica humilde de Pedro
quien se siente del todo indigno para seguir la vocación de apóstol.
Desde ahora serán pescadores de hombres. Los cuatro escogidos aceptan remar
mar adentro y echar las redes sólo en tu nombre. El resultado
es una abundancia milagrosa. Han dejado todo. Comienzan la senda del seguimiento
discipular.
| | | Autor:
P. Joaquín Alliende Luco, de la Academia Chilena de la Lengua. Publicado
en www.celam.info | | . |
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