El Ministerio Episcopal se funda en el discipulado del amor

 
(Aparecida-25.05.2007) En una nueva jornada de la V Conferencia General, Monseñor Julio Cabrera, Obispo de Jalapa, Guatemala; presidió esta mañana la celebración Eucarística, debido a la ausencia por enfermedad de Monseñor Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, Obispo de San Marcos, del mismo país.

En esta Misa uno de los concelebrantes fue Monseñor Ángel Francisco Simón Piorno, Obispo de Chimbote, que participa en la V Conferencia General como Delegado de nuestro país.

Monseñor Cabrera dio lectura a la homilía preparada por Monseñor Ramazini, donde explicó, conforme al evangelio de hoy, como “Tres veces pregunta Jesús a Pedro si lo ama. Tres veces Pedro responde que sí, reparando así su triple negación durante la Pasión del Señor”, pero que “nada impide ver en estas declaraciones de amor, a las que sigue el encargo de Jesús a Pedro de cuidar y apacentar sus ovejas, el fundamento del ministerio pastoral en la Iglesia, comenzando por el ministerio episcopal”.
 
El prelado, añadió que el ministerio episcopal se funda en el discipulado del amor. (…) Nuestras vidas encuentran su sentido más profundo en el amor total, incondicional, a Aquel que nos amó primero dando su vida en la cruz. Lo amamos porque El nos ama y la medida de su amor es amarnos sin medida. Este es el fundamento de la vida cristiana.

Enfatizó, que ese amor nos exige ser testigos del amor de Dios prolongando su amor en la historia, especialmente hacía los más pobres y marginados. Ya no son solamente los excluidos, sino totalmente considerados como sobrantes, ya que no cuentan para nada.
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A la pregunta ¿me amas?, el Obispo, planteó otras preguntas y respuestas: Si seguimos manteniendo en nuestras relaciones interpersonales el formalismo y el protocolo de los títulos en lugar del protocolo de la hermandad verdadera, llamándonos de corazón “hermanos”, “amigos”, ¿podemos decirle al Señor que lo amamos?
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Si no ayudamos a resolver el problema de la grave e injusta distribución del clero en nuestras iglesias particulares, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos porque creemos que en la Eucaristía Él actualiza el misterio de su pasión, muerte y resurrección, y queremos que a nadie falte la posibilidad de participar en ella?

Si no nos comprometemos activamente en ayudar a eliminar las causas por las cuales millones de personas mueren de hambre o de frío, o viven en condiciones inhumanas, o tienen que emigrar a otros países porque en el propio no encuentran lo que necesitan para vivir dignamente, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos?


Si somos rígidos y duros en nuestros juicios contra aquellos que consideramos pecadores, heterodoxos, y los condenamos y discriminamos; si hacemos del monólogo nuestra herramienta preferida; si vemos la realidad del mundo desde el castillo de nuestra verdad sin animarnos a bajar a la llanura del sufrimiento y la desesperanza de conocidos y extraños, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos?

Al final de sus reflexión de Monseñor Ramazzini, recordó alos obispos centroamericanos, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Monseñor Juan Gerardi Conedera, para quienes su vida fue Cristo y por Él dieron su vida, concluyó que “Jesús nos dé la fuerza para hacer lo mismo”.
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Fuente: celam.info
 
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