Pobreza, desigualdad y violencia, siguen desafiando al continente de la esperanza, afirma monseñor Miguel Cabrejos en su intervención en la V Conferencia General

 





(Aparecida-15.05.2007)
El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM, subrayó la situación de pobreza, desigualdad y el clima de violencia como los más fuertes desafíos que afronta el continente de la esperanza. En la tercera jornada de la Quinta Conferencia General en que se produce la intervención de los presidentes de las conferencias episcopales, el arzobispo, destacó ante la asamblea que los “pobres necesitan de nuestra solidaridad y cercanía en sus problemas cotidianos”.

En este sentido, Monseñor Miguel Cabrejos, trajo a la memoria las palabras que el Siervo de Dios Juan Pablo II dirigió a los peruanos, en el distrito de Villa El Salvador “hambre de Dios sí, hambre de pan no”, exhortando a atender a los más desprovistos. También agregó que el Papa Benedicto XVI ha recordado que el encuentro con Dios es encuentro con los demás; de aquí que la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica “en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza”, afirmó.

La creciente cultura de violencia, es otro de los desafíos más urgentes que citó el presidente del episcopado peruano, precisando que los más afectados son los niños, las mujeres, y las personas indefensas a quienes les niega la posibilidad de una vida digna.

Durante los siete minutos de su intervención también se refirió a la ausencia de líderes coherentes en convicciones éticas y religiosas al servicio de la verdad y el bien común, e indicó que ellos hacen falta en el ámbito de la política, la economía y la comunicación social. “Una realidad –dijo- que perjudica y/o pone en peligro principios cristianos y humanos en nuestra sociedad”.

En el marco de esta cita donde los obispos revisan la realidad de la Iglesia el continente, el presidente de la Conferencia Episcopal insistió en la necesidad de educar a los católicos en la lectura y meditación de la Biblia, en la educación para la participación en una vida eucarística que de como fruto “coherencia entre fe y vida, y un auténtico compromiso cristiano”.

Indicó también que es imprescindible retomar la catequesis “como un itinerario que arranca en los primeros años y culmina como la reiniciación cristiana de adultos”. Asimismo, subrayó que para impulsar el crecimiento vocacional es necesario dar a la pastoral familiar una característica transversal en el trabajo de evangelización.

Para concluir, monseñor Miguel Cabrejos, señaló que debemos preguntarnos qué hace falta para enraizar en los bautizados una fe más profunda y una práctica de auténtica caridad. En este orden, resaltó que la misión continental que se quiere tras esta V Conferencia es de vital importancia y que en ella es necesario el compromiso de religiosos y laicos.
 

texto íntegro de su intervención
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