Obispos comentan sobre la Misión y la presencia real de Cristo
en la Eucaristía
* Monseñor Juan José Larrañeta, OP., y Monseñor Fortunato Pablo Urcey, OSA., intervinieron como panelistas en la penúltima jornada del IX CEN
(Chimbote, 29 de agosto de 2007) El Secretario General de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Juan José Larrañeta, OP., manifestó que desde su experiencia la evangelización en la selva peruana es una labor ardua y difícil que cumplen los misioneros en nuestro país.

Fue durante su intervención como panelista, al finalizar la mañana de la tercera jornada de ponencias del Congreso Teológico Internacional que forma parte del IX Congreso Eucarístico Nacional, el mismo que concluirá mañana en la ciudad ecológica de Chimbote.
Monseñor Larrañeta, que también es Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, comentó que lleva casi 35 años en la amazonía peruana, zona que ocupa casi la mitad del país, y que “la selva es un terreno difícil donde trabaja solo un puñado de misioneros”.

En otro momento, destacó la hospitalidad de los fieles de la selva y que la labor de los obispos es dedicarse a la evangelización de las comunidades. Asimismo, resaltó la labor que fielmente cumplen en ese territorio los religiosos, religiosas y laicos, misioneros y misioneras; al mismo tiempo que pidió a todos los presentes empeñarse más por evangelizar a las comunidades que se encuentran en la selva.

Por su parte, el Monseñor Fortunato Pablo Urcey, OSA., Obispo Prelado de Chota, refirió, en tanto a la labor misionera, que en medio de las dificultades de los obispos deben continuar con la misión pues “las siembras y las cosechas son parte de nuestra tarea”.

Al referirse a la Eucaristía, recordó a San Agustín concibe el sacramento de la Eucaristía como un signo sagrado. “En la doctrina eucarística de San Agustín abundan los testimonios a favor de la presencia real de Cristo en la Eucaristía” señaló, para luego agregar que “antes de pronunciar las palabras solo hay pan y vino, pero al pronunciar las palabras se convierten en sacramento”.

Señaló también que la encarnación estaba orientada en la Eucaristía. “Cristo es el pan bajado del cielo” y “el Cuerpo y la Sangre de Cristo son para quien lo recibe salud del alma y memorial de la Pasión de Cristo”, señaló.

Por último, alentando a los participantes a profundizar en la vida de los santos y cómo vivieron ellos el misterio eucarístico.

Fuente:
PRENSA – IX CEN


Clickee sobre la imagen para ampliarla...