El culto agradable a Dios no es un acto meramente privado, exige
el testimonio público de la propia fe
* El culto agradable a Dios no es un acto meramente privado, exige el testimonio público de la propia fe
(Chimbote, 27 de agosto de 2007) A continuación presentamos extractos de la ponencia ofrecida esta mañana por Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM; Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, en el segundo día de las jornadas del Congreso Teológico que comprende el IX Congreso Eucarístico Nacional.

«Sacramentum caritatis», «Sacramento del amor», es el título del segundo documento más importante del Santo Padre Benedicto XVI, después de su encíclica «Dios es Amor»; Sacramentum Caritatis recoge las conclusiones del sínodo de los obispos del mundo sobre la Eucaristía, celebrado en octubre del 2005. (…) Con esta Exhortación el Santo Padre quiere que los fieles católicos de todo el mundo redescubran que en el Sacramento del altar (…). En la Eucaristía, Cristo nos ha dado su Amor, que le impulsó a ofrecer en la Cruz su vida por nosotros.

Por lo tanto, cuando nos alimentamos con fe de su Cuerpo y de su Sangre, su amor pasa a nosotros y nos hace capaces de dar la vida por los hermanos. De aquí brota la alegría cristiana, la alegría del amor”. «En este Sacramento el Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad (...)».

(…) El núcleo más profundo de la Exhortación del Papa Benedicto XVI, es el «sentido religioso» y católico de la Eucaristía como misterio «creído» y «celebrado»; pero que, a la vez, no se agota en el culto sino que contiene en sí «un dinamismo que hace de él principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana». (…)

El culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como: a) el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; b) la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; e) la libertad de educación de los hijos y, d) la promoción del bien común en todas sus formas.

Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana.

Para que pueda tener lugar esta renovación del amor de los católicos por la Eucaristía, el Santo Padre considera de vital importancia aplicar una «catequesis», que introduzca «en el significado de los signos contenidos en los ritos». «Este cometido es particularmente urgente en nuestra época, tan imbuida por la tecnología, en la cual se corre el riesgo de perder la capacidad perceptiva de los signos y símbolos (…)».

En síntesis, Sacramentum Caritatis es todo un programa para la persona, la familia, la comunidad eclesial y la comunidad social. (…)

Fuente:
PRENSA – IX CEN

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