| | ¿Carnaval
o cuaresma?
SMenos
mal que aún hay bastantes seres humanos que se saben cristianos, se dicen
cristianos y no les da vergüenza vivir como tales, incluso los días
de carnaval. Son gente que no necesita quitarse ni ponerse careta alguna. No tienen
que ocultar nada. Gente extraordinaria, pero que no va hacer noticia esos tres
días, ni tampoco los 362 restantes del año. Claro, esas noticias
incomodan. Porque siempre incomoda toparse con alguien que va contra corriente.
Menos
mal que aún hoy podemos apreciar el milagro de cientos y miles de personas
(también muchos jóvenes) -dentro y fuera de conventos y seminarios-
que pasan esos tres días, por turnos, en adoración de rodillas ante
el Santísimo Sacramento. Y lo hacen explícitamente para desagraviar
al Corazón de Cristo por toda la basura y miseria de pecado e infamia que
en el mundo se le está escupiendo en la cara a Cristo esos días.
Menos mal que, gracias a ellos y ellas, a nuestro planeta le queda algo de humanidad
tras tanto degrado en carnaval. Gracias a esas personas, el ambiente terráqueo
puede aún ser respirable después de esos días de intoxicación
general.
En fin, menos mal que aún se pueden contar cantidad de
hombres y mujeres que aprovechan el Carnaval y la Cuaresma para crecer como hombres
y como mujeres. Que viven esos períodos sin miedo a ser lo que deben ser
ante todo el mundo. No tienen que acobardarse de nada y ante nadie. Más
bien tienen mucho que ostentar. Y lo hacen con aplomo. Gritan sin palabras a sus
contemporáneos que además de un cuerpo, tienen un alma. Testimonian
con su vida que lo más importante, para toda persona, es lo que le hace
crecer humana y espiritualmente, y no lo que le degrada o envilece. | |