| |
Lamentamos profundamente las recientes declaraciones del Ministro
de Justicia, vertidas en el Comité para la Eliminación
de la Discriminación Racial de Naciones Unidas, llevada
a cabo el día 3 de agosto en la ciudad de Ginebra, en la
que implica a un miembro de la Iglesia Católica como instigador
de los hechos de violencia ocurridos en Bagua y que dejaron como
saldo la muerte de hermanos policías y nativos.
Dicha declaración no coincide con la realidad de los hechos
acontecidos el día 5 de junio de este año en la
ciudad de Bagua, donde la Iglesia Católica no tuvo ninguna
participación, ni en el operativo, ni en el desenlace de
tan lamentables hechos.
Antes bien, el Presidente de la Conferencia Episcopal conjuntamente
con la Defensora del Pueblo, suscribieron el mismo día
(5 de junio) un pronunciamiento conjunto donde lamentaron el desenlace
violento ocurrido y llamaron al cese de la violencia, a la atención
humanitaria inmediata de heridos y a restablecer el canal de diálogo
que nunca debió de ser interrumpido.
El entonces Premier Yehude Simon, acudió a la sede de la
Conferencia Episcopal para pedir apoyo para la solución
del conflicto. Ante ello, desde la Presidencia de la Conferencia
Episcopal reiteramos el llamado para que todos nos comprometamos
a restituir la paz social y evitar cualquier indicio de mayor
violencia. Asimismo, aceptamos el pedido del Señor Ministro
de participar en el equipo de diálogo que se formó
para lograr una solución pacífica conjuntamente
con los Obispos de las zonas afectadas, los Presidentes Regionales
y los Apus (Jefes de las tribus amazónicas).
Si bien es cierto, un sacerdote del Vicariato de Jaén,
con posterioridad a los hechos ocurridos, en su preocupación
por lo sucedido, recoge la opinión de algunos pobladores
sobre una posible fosa común, hecho que ha sido desmentido,
ésta declaración no puede ser interpretada como
azuzamiento de los hechos de violencia acaecidos el 5 de junio.
La Iglesia Católica desde hace muchos años viene
trabajando en la Amazonía a través de sus 11 jurisdicciones
eclesiásticas y conoce bien la realidad. No sólo
promueve la Fe, sino que trabaja en la promoción integral
de sus habitantes.
La Iglesia Católica siempre ha defendido la paz, la no
violencia, ha promovido el diálogo y la solución
de los conflictos de manera pacífica.
La Iglesia Católica pre-existe al Perú, a la República,
a la Constitución, le ayudó a formarse como Nación
y tiene un importante arraigo social que no puede ser desestimado.
|
|