Palabras del Cardenal Tarcisio Bertone, SDB, Secretario de Estado del Vaticano, tras recibir la máxima condecoración del Estado peruano, “La Orden El Sol del Perú”
 


Señor Presidente, ante todo deseo agradecerle la amable cortesía con la que ha querido recibirme hoy, precisamente al principio de mi visita a la comunidad eclesial del Perú.

En este momento no puedo dejar de pensar con gran sentimiento en el terremoto que hace algunos días ha afectado a Lima y una vasta región de su querido país, causando numerosas víctimas, multitud de heridos, miles de evacuados e ingentes daños materiales.

Al confiar en la misericordia del Señor a los que han muerto, expreso con afecto mi cercanía a los familiares, a los heridos y a las muchas personas y familias que han quedado sin casa, sobre todo me hago intérprete de la cordialidad del Santo Padre Benedicto XVI, que ya desde las primeras noticias ha seguido con preocupación y paternal solicitud el desarrollo de esta situación, pidiéndome que diera a quienes se han visto afectados por esta desgracia su personal apoyo, espiritual y material.

Con ese motivo visitaré algunos de estos lugares para encontrar a cuantos sufren a causa del violento y repentino sismo. Espero, de todo corazón, que la ayuda fraterna, de parte de las comunidades cristianas y civiles del mundo entero no falte a quienes se encuentran en una situación de gran precariedad así como a toda la querida nación peruana.
 
Me es grato transmitir a su excelencia, a sus seres queridos y a sus colaboradores el saludo y la bendición del Santo Padre Benedicto XVI que sigue con afecto e interés la marcha de la comunidad católica y de su Nación.

Me alegra comenzar mi visita al Perú con este encuentro oficial, gracias de corazón Señor Presidente de la República por su acogida y las amables palabras que me ha dirigido. Deseo expresarle un agradecimiento particular por haber querido honrarme con la condecoración de la “Orden del Sol”. Este importante reconocimiento será para mi estímulo para manifestar cada vez más una gran estima y amistad hacia su persona, y al amable pueblo peruano.

Gracias Señor Presidente, que Dios le bendiga así como a su familia. Que bendiga y proteja también siempre al pueblo peruano.

Muchas gracias.
 
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