Institucional



Actualidad

 

. ............Ciclo “A”

....LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
...........- Solemnidad-
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Hechos 1, 1 - 11
Efesios 1,17-23
Mateo 28,16-20
Domingo, 4 de mayo de 2008

 
 
 


Hermanas y hermanos:

L
a despedida de Jesús en el momento de su ascensión al cielo -que celebramos hoy- es casi telegráfica.
Pocas cosas nos dice Jesús, pero todas ellas están cargadas de significado. Podriamos decir que Jesús nos dice tres cosas, muy concretas. Y nos las dice más a nosotros que a sus apóstoles.
Porque ellos ya eran sus discipulos, sus fieles seguidores, pero hoy Jesús responde a la pregunta de cómo se puede llegar a ser discipulo de él después de su ascensión al cielo. No es fácil decir que somos seguidores de una persona que se ha retirado.

Por esto Jesús insiste en la misión que ahora tienen sus apóstoles. Más que nunca serán ahora los «apóstoles», es decir, los «enviados». Hoy es como una fundación de la Iglesia. En primer lugar lo que tendrán que hacer los apóstoles es la «misión» que les ha encargado Jestis: «Vayan y hagan discipulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo». Por lo cual, a partir de ahora los discipulos ya no lo serán tanto por una llamada directa y explícita de Jesús, ni por seguirle por los caminos de la tierra de los judios, sino que ahora to pueden ser de todos los pueblos de la tierra y a través del bautismo. Decir que deben bautizar en el nombre de la Trinidad quiere decir que se tienen que sentir no tanto trabajadores «por cuenta propia, sino por cuenta ajena, «en nombre» de otro. Esta tarea la.hacemos por delegación explicita de Jesús, del Padre y del Espiritu.

Francesc Romeu

 
  
 
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 1 - 11

El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo.
A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.
Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, «que oísteis de mí:
Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días».
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?»
El les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.»
Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.
Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.»

Palabra de Dios.

 
  
 
Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.


Pueblos todos batan palmas, aclamen a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
Dios asciende entrea aclamciones; el Señor al son de trompetas; toquen para Dios, toquen, toquen para nuestro Rey, toquen.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
Porque Dios es el rey del mundo; toquen con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
 
  
 
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,17-23

Hermanos:
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero.
Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo.

Palabra de Dios.


 
  
 

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28,16-20

Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»


Palabra del Señor.

 
  
 
Lunes: Hch 19,1-8; Sal 67; Jn 16,29-33
Jueves: Hch 22,30; 23,6-11; Sal 15; Jn 17,20-26
Martes: Hch 20,17-27; Sal 67; Jn 17, 1-11a
Viernes: Hch 25,13-21; Sal 102; Jn 21,15-19
Miércoles: Hch 20,28-38; Sal 67; Jn 17, 11b-19
Sábado: Hch 28,16-20.30-31; Sal 10; Jn 21,20-25
 

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