| Hermanas
y hermanos: La
vocacion cristiana -sea al ministerio ordenado, a la vida religiosa, a la vida
y al ministerio matrimonial, al compromiso del testimonio cristiano en medio del
mundo- es siempre un misterio.
Dios lleva la iniciativa. En el caso de
Isaías, un joven de unos veinticinco años, de una familia noble
de Jerusalén, es Dios quien le llama, y el responde: «aquí
estoy, mándame». En el caso de los primeros apóstoles, sencillos
pescadores de Galilea, es Cristo quien les interpela y, despues de la pesca milagrosa,
les encarga: «seran Pescadores de hombres». Ser «pescadores
de hombres» no tiene ningun sentido peyorativo, como si buscara un proselitismo
a ultranza. Significa que Cristo quiere que sus seguidores, además de creer
en él, se dediquen a evangelizar, a dar testimonio, a persuadir a cuantas
mas personas mejor de la buena noticia del amor y la salvacion de Dios.
Por
eso eligió a los doce. Por eso envio luego a los setenta. Por eso les encargo
al final que fueran por todo el mundo evangelizando, bautizando Y enseñando
a vivir según su estilo. |
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