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. .. . .........Ciclo “C”

......DOMNGO V DEL TIEMPO
...... ........ORDINARIO...... ........

Isaias 6, l-2a. 3-8
Corintios 15, 1-11
Lucas 5, 1-11
Domingo, 7 de febrero de 2010

 
 
 
Hermanas y hermanos:
L
a vocacion cristiana -sea al ministerio ordenado, a la vida religiosa, a la vida y al ministerio matrimonial, al compromiso del testimonio cristiano en medio del mundo- es siempre un misterio.

Dios lleva la iniciativa. En el caso de Isaías, un joven de unos veinticinco años, de una familia noble de Jerusalén, es Dios quien le llama, y el responde: «aquí estoy, mándame». En el caso de los primeros apóstoles, sencillos pescadores de Galilea, es Cristo quien les interpela y, despues de la pesca milagrosa, les encarga: «seran Pescadores de hombres». Ser «pescadores de hombres» no tiene ningun sentido peyorativo, como si buscara un proselitismo a ultranza. Significa que Cristo quiere que sus seguidores, además de creer en él, se dediquen a evangelizar, a dar testimonio, a persuadir a cuantas mas personas mejor de la buena noticia del amor y la salvacion de Dios.

Por eso eligió a los doce. Por eso envio luego a los setenta. Por eso les encargo al final que fueran por todo el mundo evangelizando, bautizando Y enseñando a vivir según su estilo.

Tambien hoy, el Dios todo santo y todopoderoso es a la vez el Dios cercano que quiere comunicar su vida a todos y para ello se sirve de colaboradores y sigue llamando a hombres y mujeres que contesten «aqui estoy, mándame» y se dispongan a trabajar como «pescadores de hombres». o sea, como testigos de Cristo en medio de la sociedad, tratando de ganar a otros a la fe.

P. José Aldazábal
 
  
 
Lectura del libro de Isaias 6, l-2a. 3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: el borde de su manto llenaba el tempio.
Y vi serafines de pie junto a é1. Y se decían el uno al otro:
- «!Santo, santo, santo, es el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!»
Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el tempio estaba lleno de humo.
Yo dije:
- «!Ay de mi, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos».
Y voló hacia mí uno de los serafines, Llevaba en la mano una brasa, que había tomado del altar con unas tenazas; tocó con ella mi boca y me dijo:
- «Mira, esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado».
Entonces, escuchó la voz del Señor, que decia:
- «¿A quién enviaré? ¿Quién irá por mí?»
Conteste:
- «Aquí estoy, envíame».

Palabra de Dios.

 
  
 
Sal 137, l-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8
"Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor"


Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tocaré para ti, me postraré hacia tu santuario.
Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor.
Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, aumentaste el valor en mi alma.
Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar las palabras de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.
Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Delante de los ángeles tocaré para ti, Señor.

 
  
 
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-11

Hermanos:
Les recuerdo, hermanos, el Evangelio que les proclamé y que ustedes aceptaron, en el que están fundados, y que los está salvando, si es que conservan el Evangelio que les proclamé; de lo contrario, habrán creído en vano.
Porque lo primero que yo les transmití, tal como lo habia recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; despues se ie apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mi.
Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia dc Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mi. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos; esto es lo que ustedes han creído.

Palabra de Dios.


 
  
 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habian desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
- «Reina mar adentro, y echen las redes para pescar».
Simón contestó:
- «Maestro, nos hemos pasado toda la noche trabajados y no hemos sacada nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles la mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
- «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador».
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañerosde Simón.
Jesús dijo a Simón:
- «No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo,lo siguieron.

Palabra del Señor.

 
  
 
Lun.: 1R 8, 1-7.9-13; Sal 131; Mc 6,53-56 Jue.: 1 R 11, 4-13; Sal 105; Mc 7,24-30
Mar.: 1R 8, 22-23. 27-30; Sal 83; Mc 7,1-13 Vie.: 1 R 11, 29-32; 12, 19; Sal 80; Mc 7,31-37
Mié.: 1 R 10, 1-10; Sal 36; Mc 7,14-23 Sáb.: 1 R 12, 26-32; 13, 33-34; Sal 105; Mc 8,1-10
 

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