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. ....Ciclo “C”

....DOMINGO III
...DE CUARESMA
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Éxodo 3,1-8a.13-15
Corintios 10, 1-6.10-12
Lucas 13,1-9
Domingo, 7 de marzo de 2009

 
 
 

Hermanas y hermanos:
N
os lo dice Jesús con la parábola de la higuera, que si no da frutos es inútil que ocupe lugar. Es una parábola que nos interpela de lleno a cada uno y a la comunidad eclesial. No quiere meternos angustia en el cuerpo, pero si estimularnos a dar frutos, y este año, sin esperar al que viene.

Pablo, a los cristianos de Corinto, les avisaba que no todos los que hicieron el camino con Moisés por el desierto agradaron a Dios. No fueron fieles a la Alianza, se dejaron llevar de las tentaciones de los pueblos vecinos, siguiendo su estilo de vida. Se buscaron otros dioses más permisivos.

Por eso no entraron en la tierra prometida. Para Pablo eso debería servirnos de escarmiento. No basta con pertenecer al pueblo de Dios, o con decir unas oraciones o llevar unas medallas. No basta ser unos árboles plantados en el jardín de Dios. Algo debe cambiar en nuestra vida, en nuestro estilo de pensar y de actuar.

¿Que clase de árbol frutal somos cada uno de nosotros? ¿damos los frutos que el agricultor espera? En la Pascua de este año tendríamos que tomar la decisión de responder mejor a las expectativas que Dios tiene sobre cada uno de nosotros. No en palabras, sino en obras.


Comparándonos con la higuera, ya el año pasado seguramente tuvo que decir Dios: «déjala todavía este año, a ver si da fruto».

P. José Aldazábal
 
  
 
Lectura del libro del Éxodo 3,1-8a.13-15

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño más allá del desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios.
El ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego que ardía en medio de una zarza.
Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó:
- «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, y ver porqué no se consume la zarza».
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
- «Moisés, Moisés».
Respondió él:
- «Aquí estoy»
Dijo Dios:
- «No te acerques; quítale las sandalias de los pies, pues el lugar que estás pisando es tierra santa».
Y añadió:
- «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.
Moisés se tapo la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo:
-«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra que mana leche y miel».
Moisés replico a Dios:
- «Mira, yo iré a los israelitas y les diré:
“El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes”.
Si ellos me preguntan como se llama, ¿qué les respondo?» Dios dijo a Moisés:
- "Yo soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: "Yo soy" me envía a ustedes»"
Dios añadió:
- «Esto dirás a los israelitas: "El Señor Dios, Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes. Este es mi nombre para siempre: así me llamarán de generación en generación"».

Palabra de Dios.

 
  
 
Sal 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14
"El Señor es compasivo y misericordioso"


Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades, él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia y defiende a los oprimidos; enseñó su camino a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.
El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles.
El Señor es compasivo y misericordioso.

 
  
 
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6.10-12

Hermanos:
No quiero que ignoren que nuestros antepasados estuvieron todos guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y, para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar fue un bautismo que los unió a Moisés; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron ola misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y esa roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
Todas estas cosas sucedieron para que nos sirvieran de ejemplo y para que no ambicionemos lo malo, como lo ambicionaron ellos.
No protesten, como protestaron algunos de ellos y perecieron a manos del Exterminador,
Todo esto les sucedió como un ejemplo para nosotros y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro; ¡cuidado!, no caiga.

Palabra de Dios.


 
  
 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13,1-9

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre Pilato mezcló con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les comentó:
- «¿Piensan ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Les digo que no; y, si ustedes no se convierten, todos acabarían de la misma manera. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no; y, si ustedes no se convierten, todos perecerán de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
- «Un hombre tenia una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
"Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Por que ha de ocupar terreno inútilmente?´”
Pero el viñador contestó:
"Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré, a ver si comienza a dar fruto. Y si no da, la cortas**».

Palabra del Señor.

 
  
 
Lun: 2R 5, l-15a; Sal 41; Lc 4,24-30Jue: Jr 7,23-28; Sal 94; Lc II, 14-23
Mar: Dn 3,25.34-43; Sal 24; Mt 18,21-35Vie: 0s 14,2-10; Sal 80; Mc 12,28b-34
Mié: Dt4,1.5-9; Sal 147; Mt 5,17-19 Sáb: 0s 6,1-6; Sal 50; Lc 18,9-14
 

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