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. ...................Ciclo “B”

...............DOMINGO IV DEL
............ TIEMPO ORDINARIO
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Deuteronomio 18, 15-20
Corintios 7, 32-35
Juan 1,35-42
Domingo, 29 de enero de 2012

 

 
 
Hermanas y hermanos:
El Reino de Dios que viene a anunciar e instaurar Jesús no es sólo Palabra, sino también una fuerza poderosa que lucha contra el mal y lo vence.

Es significativo que el primer milagro que narra Marcos es precisamente la liberación de un poseso: la victoria contra las fuerzas del mal.

Es verdad que a veces en la Biblia se nota la tendencia a interpretar todo mal como consecuencia del pecado o de la influencia del maligno, o sea del demonio. Pero el Evangelio distingue a veces muy bien lo que es enfermedad y lo que es posesión diabólica, como en el diálogo que se establece en el pasaje de hoy entre «el espíritu» que atormentaba a aquel pobre hombre y Jesús, «el Santo de Dios». Jesús trata de distinta manera a un «enfermo» que a un «poseso».

Pero sea cual sea ese «espíritu» del mal, el Evangelio nos asegura que Jesús viene como «el más fuerte» y se dispone a vencer a estas fuerzas del mal. Lo hace, no siguiendo las fórmulas y conjuros de los exorcistas de la época, sino con una orden tajante: «cállate y sal de él», también esto «con autoridad».

Todos deberíamos ser de algún modo «exorcistas», o sea, liberadores. Porque sigue existiendo el mal, llámese como se llame: siguen esas fuerzas que actúan en el interior de cada persona y lo llevan a hacer lo que no tendría que hacer. No se nos pide que hagamos milagros, pero sí que luchemos contra el mal en nosotros mismos y que contribuyamos también a que otros se liberen de toda «posesión» que les pueda esclavizar.

P. José Aldazábal
 
  
 
Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15-20

Moisés habló al pueblo, diciendo:
_«El Señor tu Dios hará surgir un profeta como yo, de entre los tuyos, de entre tus hermanos. A él lo escucharán. Es lo que pediste al Señor tu Dios en el Horeb, el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz de¡ Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir".
El Señor me respondió: "Tienen razón; haré surgir un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decirle mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá"».

Palabra de Dios.

 
  
 
Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
Escuchemos la voz del Señor.


Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
Escuchemos la voz del Señor.
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
Escuchemos la voz del Señor.
Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
Escuchemos la voz del Señor.
 
  
 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 32-35

Hermanos:
Quiero que estén libres de preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor, en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.
Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.
Les digo todo esto para bien de ustedes, no para ponerles una trampa, sino para inducirlos a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.

Palabra de Dios.

 
  
 

+ Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaum, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
-«¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
-«Cállate y sal de él».
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
-«¿Qué es esto? Es una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen».
Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.


Palabra del Señor.

 
  
 
Lunes: 2S 15, 13-14. 30; 16, 5-13a; Sal 3; Mc 5, 1-20
Jueves: MI 3, 1-4; o Hb 2, 14-18; Sal 23; Lc 2, 22-40
Martes: 2S 18, 9-10. 14b. 24-25a. 30--19, 3; Sal 85; Mc 5, 21-43
Viernes: Eclo 47, 2-13; Sal 17; Mc 6, 14-29
Miércoles: 2S 24, 2. 9-17; Sal 31 ; Mc 6,1-6
Sábado: IR 3, 4-13; Sal 118; Mc 6, 30-34
 

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