Recuerdo a San Pablo, que nos dice procuren hacerse todo a todos, pienso que el distintivo del moderno portador de Cristo del nuevo milenio, ha de ser amar a todos los hombres sin excepción de ninguno.

Mi experiencia me enseña, que tal amor es capaz con frecuencia, de ablandar los corazones más empedernidos y de abrir puertas herméticamente cerradas, sabiendo que no hay sorpresa más maravillosa que la de sentirse amado. Todo ello es como la mano amiga de Dios puesta sobre el hombro del mortal.

A mis hermanos Obispos, dignísimos. Rectores de Seminarios, Formadores, Promotores y Coordinadores Vocacionales, Clero, Religiosos, Religiosas y Fieles Laicos del Perú profundo, hombres de buena voluntad, les manifiesto que en nuestro afán de llegar sin descanso a nuestras metas apostólicas, queremos hacerles llegar la Guía Metodológica No VIII, con el fin de impulsar con fuerza penetrante de caridad cristiana, la buena labor que despliegan a favor de los futuros Sacerdotes de la Iglesia. Este trabajo, exige un momento de reflexión que acarrea resultados eficaces a la causa de Cristo Sumo Sacerdote, Profeta y Rey. Las vocaciones están en nuestras manos, y hoy debemos remover las mentes y los corazones, sembrar la semilla, regarla con el agua viva, abonarla para que dé fruto abundante; si queremos promover el Ínteres de todos, debemos trabajar en nombre de Cristo, en esta era de grandes cambios, quisiera pedirles y agradecerles modestamente, que debemos incrementar sabias dinámicas, e iniciativas propias que logren grandes propósitos para la causa del'Señor. Y digo: si no lo hacemos ahora ¿quién lo hará después?, sabiendo que el futuro de la Iglesia será apremiante, siempre una nueva «primavera vocacional».

 
+ Luis Sebastiani Aguirre,
Arzobispo de Ayacucho
Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Vocaciones
 
 
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