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Al inaugurar el Nuevo Milenio y asumiendo los retos planteados
por su Santidad Juan Pablo II al clausurar el año
Jubilar; queremos asumir con responsabilidad la tarea de
iniciar mar adentro el trabajo evangelizador.
Conocedores que esta misión es de toda la Iglesia,
que es consciente de su vocación; de ahí que
esta comisión asume los retos respectivos deformar
y difundir el mensaje que el Santo Padre nos da, como a
su vez el de llegar a tomar conciencia de la tarea de la
promoción vocacional
Ponemos al servicio de ustedes esta Guía Metodológica,
para el trabajo vocacional en su comunidad.
Los fines de la Jomada Mundial son los que han sido establecidos
y comentados en los Mensajes Pontificios dirigidos cada
año a toda la Iglesia: dicha Jomada constituye un
testimonio públ ico de la comunidad en oración
para cumplir el mandato del Señor: "Rogad al
Dueño de las mies que envíe operarios a su
mies" (Mat. 9,38; Le. 10,2). Es el momento fuerte de
una oración incesante; reafirma, además, el
primado de la fe y de la gracia en lo relativo a las vocaciones
consagradas.
A las exigencias que cada ser humano y cada
creyente en particular, ponga por obra para descubrir su
propia vocación, el nombre que Dios le ha dado, el
camino de su propia realización.
A las necesidades de la Iglesia. Ella se preocupa
que en su esencia y modo de vida no falten hombres y mujeres
válidos ante Dios, datos de los ministerios y de
los carismas necesarios para cumplir su misión de
auto-edificación interna, de evangelización,
de santificación, de promoción.
A las expectativas de los jóvenes.
Todos los jóvenes, cada uno según sus dones,
tienen el derecho, la necesidad y el deber de recibir propuestas
y cuidados, para ser guiados y asi descubrir y seguir la
voluntad o la llamada de üios en condiciones de madura
libertad humana y cristiana. Sólo con tales ayudas
podran dar y comprometer la propia vida y sus talentos naturales
y de gracia conforme a un marco de posibilidades coherente
al plan de Dios, según el Evangelio.
A las necesidades del mundo. También
el mundo a su modo, interpela a la Iglesia con creciente
demanda de hombres y mujeres que sean cristianos cualificados,
dispuestos, consagrados y encarnados en él. y por
este motivo en grado de evangelizarlo, de introducirlo en
la fe y en los sacramentos, de humanizarlo y promoverlo
en el seguimiento de Cristo liberador y al servicio de toda
justicia, "Es necesario que el hombre encuentre en
Cristo "luz y fuerza para responder a su suprema llamada".
(G.S.10).
En razón y prueba de la crisis vocacional,
mediante el mejoramiento de la calidad, la recuperación
en cantidad, el aumento de las fuerzas numéricas
necesarias para la salvación de las almas.
En este año dedicado a las vocaciones, de lodos los
Centros Internacionales, Nacionales y Diocesanos interesados
recuerden el 60 aniversario de su institución (Pío
XII. Cumnobis. 4 noviembre 1941).
Es una ocasión de fiesta que podría abrirse
a una serie de evaluaciones del servicio pastoral ofrecido
a la Iglesia en este fragmento de la historia , y a una
renovación y actualización de la acción
pastoral vocacional a partir de la familia, de la catequesis
y de los jóvenes, según "los signos de
los tiempos".
El mensaje del Santo Padre, teniendo presente estos y otros
significativos momentos de la historia de la Iglesia invita
a todos los fíeles cristianos a considerar "toda
vida como vocación, cada hombro y cada mujer como
un don de Dios al mundo", (cf. Populorum progressio,
15).
Aun expresando estima por loda.s las vocaciones, la iglesia,
con ocasión de la Jomada Mundial, centra su atención
particularmente en las vocaciones consagradas: a los ministerios
ordenados (presbiterado y diaconado); a la vida religiosa
en todas sus formas (masculina y femenina, contemplativa
y apostólica, clerical y laical); a las sociedades
de vida apostólica, a los institutos seculares en
la variedad de sus funciones y modalidades; a la vida misionera
en el sentido concreto de misión "ad gentes".
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