Desde
la Comisión de Catequesis, Pastoral Bíblica
e Indígena, venimos intentando poner en acto en el
Perú las invitaciones de un servicio evangelizador
y catequístico renovados, según las orientaciones
que nos vienen de una Iglesia postconciliar que se autodefine
como Evangelizadora.
Por ello, a inicios del 2004, se ha trazado un «Itinerario
de Educación en la Fe para el Perú»,
como pista para un proceso de Catequesis continuada, con
acento bíblico y kerigmático. Pero una catequesis
nueva supone un nuevo catequista; por ello en el mes de
Octubre nos hemos encontrado en Chosica 56 responsables
de la formación de catequistas de 26 diócesis
del Perú. Nos hemos dejado cuestionar y conducir
por el Directorio General de la Catequesis y, como fruto
de nuestro trabajo, hemos trazado las líneas del
PERFIL y del CURRICULO PARA LA FORMACIÓN DE CATEQUISTAS
que ahora les presentamos.
Ratificamos la IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DE LA FORMACIÓN
DE LOS CATEQUISTAS. Reconocemos que es un don el gran número
de Jóvenes catequistas que en nuestras Parroquias
realizan este ministerio; más aún los catequistas
campesinos, adultos en su mayoría, dedicados a la
animación cristiana de sus comunidades. Pero debemos
reconocer que son muchos los que carecen de una adecuada
formación cristiana para transmitir, no sólo
los contenidos del 'depositum fidei', sino sobre todo la
experiencia de fe en Cristo, Señor de la vida y de
la historia. Los nuevos desafíos que la hora presente
nos plantea, hace más urgente la formación
de los agentes pastorales. Invitamos a poner particular
énfasis en la formación de catequistas de
las zonas rurales de la sierra y selva, no siempre atendidos
adecuadamente.
Lo que aquí ofrecemos es una propuesta muy esquemática,
hecha para suscitar reflexión y replantea miento
de Escuelas de Catequesis; hecha también para ser
adaptada a las varias situaciones y posibilidades.
Desde la Comisión de Catequesis, Pastoral Bíblica
e Indígena, venimos intentando poner en acto en el
Perú las invitaciones de un servicio evangelizador
y catequístico renovados, según las orientaciones
que nos vienen de una Iglesia postconciliar que se autodefine
como Evangelizadora.
Por ello, a inicios del 2004, se ha trazado un «Itinerario
de Educación en la Fe para el Perú»,
como pista para un proceso de Catequesis continuada, con
acento bíblico y kerigmático. Pero una catequesis
nueva supone un nuevo catequista; por ello en el mes de
Octubre nos hemos encontrado en Chosica 56 responsables
de la formación de catequistas de 26 diócesis
del Perú. Nos hemos dejado cuestionar y conducir
por el Directorio General de la Catequesis y, como fruto
de nuestro trabajo, hemos trazado las líneas del
PERFIL y del CURRICULO PARA LA FORMACIÓN DE CATEQUISTAS
que ahora les presentamos.
Ratificamos la IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DE LA FORMACIÓN
DE LOS CATEQUISTAS. Reconocemos que es un don el gran número
de Jóvenes catequistas que en nuestras Parroquias
realizan este ministerio; más aún los catequistas
campesinos, adultos en su mayoría, dedicados a la
animación cristiana de sus comunidades. Pero debemos
reconocer que son muchos los que carecen de una adecuada
formación cristiana para transmitir, no sólo
los contenidos del 'depositum fidei', sino sobre todo la
experiencia de fe en Cristo, Señor de la vida y de
la historia. Los nuevos desafíos que la hora presente
nos plantea, hace más urgente la formación
de los agentes pastorales. Invitamos a poner particular
énfasis en la formación de catequistas de
las zonas rurales de la sierra y selva, no siempre atendidos
adecuadamente.
Lo que aquí ofrecemos es una propuesta muy esquemática,
hecha para suscitar reflexión y replantea miento
de Escuelas de Catequesis; hecha también para ser
adaptada a las varias situaciones y posibilidades.
PERFIL Y CURRÍCULO D£L CATEQUISTA
En particular queremos relevar:
O Hemos intentado subrayar la importancia del nivel de madurez
humana y vocacional del catequista, así como su misión
testimonial y sentido eclesial.
Que dada la urgencia de una catequesis de corte kerigmático,
que también el CELAM está impulsando, sentimos
la necesidad de que nuestros catequistas sean los primeros
en ser acompañados para afianzar su experiencia de
fe como encuentro personal con Cristo, y que toda la formación
que reciban no sea sólo conceptual sino integral
pues deberán educar en la experiencia de fe cristiana,
y no sólo transmitir una doctrina.
Por ello, junto a los contenidos del Currículo se
han indicado las actitudes respectivas
Sentimos también muy importante la necesidad de transmitir
e! mensaje como Buena Noticia para la gente de hoy; por
tanto el catequista deberá vivir la fe como experiencia
de vida plena, de libertad y gozo. Así podrá
presentar la fe cristiana como alternativa de una vida significativa,
y tendrá la fuerza para afrontar las exigencias de
la cruz que este ministerio implica.
Tanto este sencillo documento que titulamos «La formación
de los catequistas» como el «Itinerario de Educación
en la Fe para el Perú» han sido trabajados
con claras opciones por una catequesis:
a) Kerigmática. Son muchos los bautizados, pero pocos
los creyentes que viven como tales. El Directorio General
de la Catcquesis y el Dpto. de Catequesis del CELAM nos
están urgiendo a no dar por supuesta la fe personal
en Cristo Señor, sino empezar por suscitarla o afianzarla.
b) Crístocéntríca. Evangelizar es anunciar
«el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el
reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios»
(EN 22, SD 25). Se nos invita a hacer una propuesta apasionada
de la persona y la acción salvadora de Jesús.
La vida, la vocación y espiritualidad del catequista
estará dominada por Jesús, Señor y
liberador.
c) Bíblica. La Palabra de Dios ha sido proclamada
«el alma de la Teología» y «todo
ministerio de la Palabra, en particular la catcquesis se
nutre y vigoriza con la palabra de la Escritura» (DV
24). Es preciso que no se ofrezca a los catequistas solamente
informaciones y datos bíblicos, sino una verdadera
iniciación al gusto por la Palabra de Dios, para
que estén capacitados para ofrecer una catcquesis
claramente bíblica, para alimentar con ella la fe
y la oración de los hermanos.
d)
Eclesial. La fe cristiana no es cosa individual. En particular
el catequista deberá amar y participar activamente
en su comunidad cristiana, a la que sirve con el ministerio
catequístico. Deberá vivir la espiritualidad
de comunión y difundirla en su comunidad.
e) Antropológica. Para que sea significativo, el
mensaje cristiano deberá tocar las raíces
humanas y culturales de cada grupo. Los problemas deberán
ser abordados con seriedad, para iluminarlos con la luz
que proviene del Evangelio.
f) Inculturada. Ambos documentos son sólo pistas
o esquemas, que precisan ser encarnados y concretizados
en cada realidad regional o diocesana, en la riquísima
variedad que es el Perú.
g) De iniciación. No se trata de transmitir sólo
la dimensión doctrinal de la fe, sino de anunciar
a Cristo viviente e iniciar a los catequizandos en los varios
aspectos y momentos de la vida cristiana. Ello deberá
vivirlo con particular intensidad el catequista, para poder
ubicar su ministerio en la pluralidad de servicios que la
comunidad eclesial exige.
En las manos de quienes tienen la importante tarea de la
formación de los catequistas, ponemos esta propuesta,
Según las características de los destinatarios
y según las posibilidades concretas, diseñarán
los ciclos de formación, con la necesaria gradualidad.
Que María, Madre y educadora de Jesús, guíe
a quienes tienen la misión fundamental de educar
en la fe a las nuevas generaciones.
Navidad, 2004.