Hermanas
y hermanos en Jesús, nuestro Salvador:
Me es grato aprovechar nuevamente
la oportunidad para saludar a todos Uds., amigos y amigas de la Sagrada Escritura,
con quienes me siento vinculado por este hermoso servicio de la Pastoral Bíblica.
Como
saben, desde hace cuatro años estamos empeñados en que la propuesta
bíblica no sea trabajada solamente durante la Semana o Mes de la Biblia
sino A LO LARGO DE TODO EL AÑO. Dado que optamos por los cuatro evangelios:
acompañando el Ciclo Litúrgico hemos desarrollado ya los tres sinópticos:
Lucas, Mateo y últimamente Marcos.
Tenemos delante el cuarto evangelio,
el que atribuimos a Juan, llamado el teólogo, o mejor aún, el -«discípulo
amado del Señor». Es un hermoso testimonio de un grupo de comunidades
que maduraron una reflexión particular, a partir del Cristo resucitado.
EI Equipo de Pastoral Bíblica que ha trabajado los temas ha seguido algunas
de las claves del autor de este evangelio: los siete signos.
Además,
poniéndonos en sintonía con la Iglesia Latinoamericana, han desarrollado
particularmente las figuras de discípulos y discípulas que este
evangelio ofrece, para que sean un modelo en el camino de fe de cada uno y de
nuestras comunidades.
Que la Palabra de Dios continúe orientando
a nuestro pueblo; no solo a quienes se sienten más identificados con la
fe cristiana, sino a todo ser humano. Que los Círculos Bíblicos
sean los ambientes propicios donde nos ayudamos a leer y entender la Escritura,
convirtiéndola en alimento de la fe. Que la Palabra de Dios esté
cada vez más presente en todos los campos de la Pastoral.
Nos auguramos
que, leyendo y orando este evangelio, podamos contemplar a Cristo, el Enviado
del Padre, y lleguemos a ser auténticos discípulos y misioneros
suyos.
Chimbote, 07 de Enero 2007
Solemnidad de la Epifanía del
Señor.