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Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión,
porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor » (Mt.
9, 36) |
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Una
vez más ponemos en tus manos este material de motivación que ha
de servir para vivir mejor la Vigilia de Pentecostés, el tema tiene como
fuerza pedir al Espíritu Santo el poder vivir las obras espirituales de
misericordia.
La Iglesia Latinoamericana vive un momento muy especial,
ya que al iniciarse la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe, el Papa Benedicto XVI nos ha dejado un programa importantísimo
para la Iglesia y que relaciona a todos los bautizados con Cristo, para que a
través de una oración quédate con nosotros podamos
expresar con nuestra vida aquello que creemos y esperamos.
Y todo ello
es posible si nos acercamos a ese amor misericordioso en el que Jesús nos
muestra su cercanía a cada uno de nosotros. A través de estas reflexiones
y de este camino, queremos invitarte, ayudados por el Espíritu Santo, a
recorrer este itinerario de misericordia: Dar buen consejo a quien lo necesita,
Enseñar a quien no sabe, Corregir al que se equivoca, Consolar a los afligidos,
Perdonar las ofensas, Sufrir con paciencia los defectos del prójimo, Rezar
a Dios por los vivos y los muertos.
Queridos hermanos, que este Pentecostés
nos lleve con valentía a anunciar el mensaje de Jesucristo y a llevarlo
a nuestras familias, vecinos, trabajo y lugares de estudio, sin miedos ni temores,
con mucha confianza, con la confianza que María nuestra Madre nos enseña
en la disponibilidad de su propia vida que la hace una mujer con autoridad: Haced
lo que Él os diga.
La Iglesia es misionera, asumamos esta
responsabilidad y llevemos a Cristo a los demás para que crean y se salven,
y hagan de Él, camino, verdad y vida. Discípulos y misioneros
de Jesucristo: para que nuestros pueblos en Él tengan vida. |