Amor y Misericordia

 
Entonces el Rey dirá a los que están a su
derecha:
Vengan benditos de mi Padre y tomen posesión
del reino
que ha sido preparado para ustedes desde el
principio del mundo.
Porque tuve hambre y ustedes me dieron de
comer, tuve sed y me dieron de beber. Fui
forastero y ustedes me recibieron en su casa,
Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve
enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel
y me fueron a ver.
(Mt 25, 34-36)
Han pasado 50 días desde que iniciamos la Pascua- Cristo ha resucitado -, el que nos prometió enviar el Espíritu Santo, hoy cumple su promesa. En este Pentecostés, en el que también todos los movimientos se reúnen en Roma junto con el Santo Padre, queremos, emulando a Santo Toribio de Mogrovejo, cuyos 400 años de su tránsito a la Casa del Padre celebramos, renovar nuestro compromiso misionero de ir por el mundo entero anunciando el evangelio.

Anunciar el evangelio de palabra y obra sólo es posible si nos abandonamos totalmente al amor que el Espíritu Santo ha infundido en nuestros corazones. El nos dará la fuerza para cumplir con total entrega aquellas obras de misericordia según las cuales seremos juzgados, pues claramente nos dice el Señor que sólo entraremos en el Reino de los cielos por el amor a Dios ya nuestros hermanos.

Espero que este material que hoy les entregamos, sirva para meditar y vivir la vigilia de Pentecostés, pidiendo al Espíritu Santo que llene todo nuestro ser de su fuego de amor, para proclamar a todos que Dios es amor: De allí que en todo momento durante esta vigilia meditaremos en el amor expresado en las obras de misericordia.
+ Carlos García Camader
Presidente
Comisión Episcopal de Apostolado Laical
 
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