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"Los
Frutos del Espíritu Santo
"Yo soy (a vid y ustedes las ramas.
El que permanece en mi y yo en él,
ése da mucho fruto,
pero sin mi no pueden hacer nada".
(Jn 15, 5)
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Nos proponemos una vez más celebrar la Vigilia de Pentecostés,
teniendo en esta ocasión a María como inspiración
de nuestra reflexión y oración. María,
es figura central de Pentecostés, pues en torno a ella
se reunían los apóstoles, discípulos
y familiares a orar en comunidad a la espera del cumplimiento
de lo que Jesús les había prometido: "Ahora
Yo voy a enviar sobre ustedes al que mí Padre prometió.
Por eso quédense en la ciudad hasta que hayan sido
revestidos de la fuerza que viene de arriba" (Lc 24,49).
En este año 2003 dedicado al Rosario por iniciativa
de Su Santidad Juan Pablo II, preparémonos para la
gran Solemnidad de Pentecostés meditando sobre los
misterios Luminosos y Gloriosos del Santo Rosario. "El
Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter
mariano, es una oración centrada en la cristología....Con
el, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar
la belleza del rostro de Cristo a experimentar la profundidad
de su amor", nos dice Juan Pablo II en la Carta Apostólica
El Rosario de la Virgen María.
Reguemos para que, al igual que en los primeros días
de la Iglesia, María nos congregue a todos, hombres
y mujeres, a prepararnos para el gran acontecimiento, la llegada
del Espíritu Divino y pedirle que abra nuestros corazones
y mentes para aceptar, comprender y difundir el amor de Cristo
para toda ¡a humanidad.
La Comisión Episcopal de Apostolado Laical pone a disposición
de los movimientos, asociaciones laicales, parroquias y, en
general, a todos los laicos de buena voluntad, este pequeño
folleto de reflexión con la intención que, reunidos
en grupos, junto a María, celebren con alegría
la Vigilia de Pentecostés.
Lima, Mayo de 2003.
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