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La dignidad de lo mujer y su vocación, objeto
constante de la reflexión humana y cristiana, ha
asumido en estos últimos años una importancia
muy particular". Con estas palabras, Su Santidad Juan
Pablo II da inicio a la Carta Apostólica Mulieris
Dignitatem, y, a través de ésta, convoca al
género humano a recapacitar sobre la vocación
de la mujer.
El Creador dotó al hombre y a la mujer de igual dignidad
y repartió entre ellos dones específicos que
ambos, corresponsablemente, con su masculinidad y feminidad,
deben hacer fructificar en bien de la humanidad. Lamentablemente
en muchas ocasiones la falta de entendimiento y aprecio
de los dones que le son propios a la mujer - su dignidad,
su maternidad, su feminidad - da origen a una mal entendida
competencia y al desorden en el comportamiento de ambos
en la sociedad. La mujer, con sus innatas capacidades de
conciliación, está llamada a reconocer y hacer
respetar sus propios valores y hacer de ellos un elemento
de unidad y paz.
La COMISIÓN EPISCOPAL DE APOSTOLADO LAICAL pone a
disposición de todos los hombres y mujeres de buena
voluntad esta visión sobre la dignidad de la mujer
señalada en el documento de Su Santidad al que hacemos
mención, con el fin de brindarles elementos que los
ayuden a profundizar en los designios del Creador para la
humanidad.
Que María Santísima. Paradigma de mujer, ilumine
a todos los lectores en la comprensión de la misión
que le corresponde específicamente a la mujer.
Lima, marzo del 2004
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