"La dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiano, ha asumido en estos tiempos una importancia particular". Con estas palabras Su Santidad Juan Pablo II da inicio a su Carta Apostólica "Mulleres Dignitatem", documento de reflexión profunda sobre la dignidad y la vocación de la mujer. En efecto, el tema de la mujer es en nuestros días motivo de diversas reflexiones y legislaciones que no necesariamente redundan a su favor.

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer que tuvo lugar en Beijing el año "1995, preconizó la ideología de la "autorrealización de las mujeres". Para ello la mujer debería ser liberada de la "carga" que le significaría la familia y la maternidad. Con el pretexto de abogar por los derechos de ésta, se introdujeron conceptos equivocados en perjuicio de su dignidad, tales como,"derechos reproductivos", "derechos sexuales", "salud reproductiva", "equidad de género", entre otros.

Muchos Estados concientes de la necesidad de salvaguardar a la familia como célula básica de la sociedad y preservar los valores propios del sexo femenino, presentaron fundamentadas objeciones a los Conclusiones de la Conferencia de BeiJing. Lamentablemente presiones de poderosos organismos internacionales han influido negativamente en las decisiones de los gobiernos quienes, so pretendido defensa de los así llamados "derechos de la mujer" han legislado atentando contra principios y valores propios de la naturaleza y de su dignidad.

Al publicar las reservas que 17 Estados presentaron a las Conclusiones de dicha conferencia mundial, queremos despertar la conciencia de la comunidad en general y llamar la atención sobre el hecho de que la agenda propuesta en BeiJing, lamentablemente está cumpliendo sus objetivos. Entre estos podemos citar: el aborto como método de planificación de la natalidad, negar el derecho a !a vida desde la concepción/ negar el derecho de los padres a escoger la educación que ha de impartirse a sus hijos, interpretaciones erróneas del concepto de familia, el término "pareja" para referirse no solamente a uniones heterosexuales, el miedo a la maternidad.

La Comisión Ad-Hoc de la Mujer de las Comisiones Episcopales de Apostolado Laical y de Familia siente el deber de difundir estos objeciones con el fin de que se tome conciencia de la urgencia de asumir una posición en defensa de tos verdaderos valores intrínsecos de la mujer quien, como persona creada, es igual en dignidad al hombre y que ambos, amándose, respetándose y complementándose, constituyen lo familia, base fundamental de la sociedad.

Lima, Mayo del 2002

 
+ José Paulino Ríos Reynoso
Arzobispo de Huancayo
Presidente de la Comisión Episcopal
De Apostolado Laicall
+ Juan Antonio Ugarte Pérez
Obispo Prelado de Yauyos
Presidente Comisión Episcopal
de Familia
 
Copyright © 2005 Conferencia Episcopal Peruana - Todos los derechos reservados