Dentro de la llamada universal a la santidad, se dan en la Iglesia variedad de vocaciones o llamadas a poner de manifiesto un determinado aspecto del Evangelio. Vocaciones, como es lógico, "enraizadas básicamente en la riqueza de la vida nueva recibida en el sacramento del Bautismo". De esta variedad de vocaciones, "es necesario descubrir cada vez mejor la vocación propia de los laicos" (NMI 46).

Las breves reflexiones que siguen tienen como objetivo ayudar a tomar conciencia de la singular vocación del laico en línea con e! Concilio Vaticano II y dentro del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Peruana 2001 - 2004, cuyo objetivo específico para el año 2001 es "Conversión y Diálogo". Están orientadas a preparar y vivir mejor el "Día del Laico" en el 2001.

Se ha dedicado una primera reflexión a tratar de la vocación propia del laico en medio del mundo, en un intento de ayudar a vivenciarla, tarea nada fácil en nuestro medio, como comprobamos en diversas circunstancias.

Con el deseo de avanzar en la constante conversión del cristiano, se proponen algunas ¡deas sobre la conversión mirando hacia delante y partiendo de la llamada a la santidad como objetivo fundamental para este milenio (cf NMI 30-31).

El diálogo es siempre anhelo de personas y grupos humanos como medio para avanzar hacia la unidad y la comunión entre los seres humanos y al interior de la Iglesia. Es un diálogo de conversión en que, partiendo de la conversación con la Santísima Trinidad los hombres dialogan entre sí, estableciendo entre ellos vínculos cada vez más fuertes.

Cada apartado termina con un breve cuestionario con el fin de ayudar a la reflexión personal o grupal.

Lima, Noviembre de 2001

 
+ Jesús Molino Labarta
Obispo de Chiclayo
Vice Presiodente de CEAL
 
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