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El
evangelista Juan resume en su cita el sentido esencial de
lo que debemos entender por vocación, misión
y fruto de nuestro esfuerzo. Sus palabras nos alientan a asumir
con gran responsabilidad aquella tarea que et Señor
tiene reservada para cada uno de nosotros en particular.
La razón de nuestro ser es cumplir una misión
específica en la construcción del Reino. Todo
cristiano debe asumir con alegría el reto que significa
haber sido escogido para realizar esa misión. Sin embargo,
el hombre por si solo no puede cumplirla sin la ayuda del
Señor, quien, en su infinita misericordia y sabiduría,
le concede dones y aptitudes, los cuales tiene el deber de
desarrollar para poder cumplir así el cometido para
el cual fue creado.
La Comisión Episcopal de Apostolado Laica! ofrece este
folleto a los laicos como un sencillo medio que los ayude,
no sólo a reflexionar sobre la responsabilidad que
tienen de formarse permanentemente para poder mejor servir
al Señor, sino también para que tomen conciencia
que formarse integralmente es una decisión personal
que debe nacer de un corazón convencido del amor de
Dios que le da los medios para que dé muchos frutos
y estos permanezcan, pues son mensajes de eternidad.
Con el ruego a María Santísima que los acompañe
en este caminar, les imparto mi paternal bendición.
Lima, Noviembre, 2005
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