"Ustedes no me eligieron a mi,
he sido Yo quien los eligió a ustedes
y los preparé para que vayan y den fruto
y ese fruto permanezca.
Así es como el Padre les concederá todo
lo que le piden en mi nombre",
(Jn 15, 16)

 
El evangelista Juan resume en su cita el sentido esencial de lo que debemos entender por vocación, misión y fruto de nuestro esfuerzo. Sus palabras nos alientan a asumir con gran responsabilidad aquella tarea que et Señor tiene reservada para cada uno de nosotros en particular.

La razón de nuestro ser es cumplir una misión específica en la construcción del Reino. Todo cristiano debe asumir con alegría el reto que significa haber sido escogido para realizar esa misión. Sin embargo, el hombre por si solo no puede cumplirla sin la ayuda del Señor, quien, en su infinita misericordia y sabiduría, le concede dones y aptitudes, los cuales tiene el deber de desarrollar para poder cumplir así el cometido para el cual fue creado.

La Comisión Episcopal de Apostolado Laica! ofrece este folleto a los laicos como un sencillo medio que los ayude, no sólo a reflexionar sobre la responsabilidad que tienen de formarse permanentemente para poder mejor servir al Señor, sino también para que tomen conciencia que formarse integralmente es una decisión personal que debe nacer de un corazón convencido del amor de Dios que le da los medios para que dé muchos frutos y estos permanezcan, pues son mensajes de eternidad.

Con el ruego a María Santísima que los acompañe en este caminar, les imparto mi paternal bendición.

Lima, Noviembre, 2005
+ Carlos García Camader
Presidente
Comisión Episcopal de Apostolado Laical
 
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