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Al
finalizar el trienio de preparación al Gran Jubileo
del Año 2000, puesta nuestra mirada en Dios Padre
queremos dedicar unas líneas de reflexión
y propuesta sobre la pastoral con adultos mayores que son
hijos de Dios, hermanos nuestros, que viven en condiciones
de vida muy diversas y asi como unos pueden continuar una
vida normal, sin mayores dificultades aunque con limitaciones
por el paso de los años, hay otros que se encuentran
en muy dolorosas situaciones, ya sea por enfermedad, por
carecer de medios de vida, o por no contar con su familia
que los pueda acoger...Por esto, cualesquiera sean las situaciones
que viven los adultos mayores, la Iglesia quiere ocuparse
de ellos como lo ha hecho siempre históricamente
y tratando de responder ahora a la realidad de nuestro tiempo.
Los adultos mayores merecen nuestra gratitud y reconocimiento,
como igualmente respeto, por todo el quehacer de su vida,
realizado en bien de otros a lo largo de su existencia.
Y esa gratitud debe manifestarse en una asistencia pastoral
a los adultos mayores.
El Papa Juan Pablo II dirigiéndose a los adultos
mayores en Viena les decía "Una sociedad que
se desentiende de los ancianos no solo renegaría
de su propio origen sino que se sustraería a su futuro
(Austria 1983).
Al poner estas sugerencias para una pastoral del adulto
mayor en tus manos, confiamos a María, Estrella de
la Nueva Evangelización. los frutos de este sencillo
servicio de la CEAL.
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