"Queridos ancianos: os saludo a vosotros que
testimoniáis el hecho de que el valor de la
vida consiste en lo que sois y no en lo que
seréis o en lo que sois capaces de hacer"
J.P.II
 
Al finalizar el trienio de preparación al Gran Jubileo del Año 2000, puesta nuestra mirada en Dios Padre queremos dedicar unas líneas de reflexión y propuesta sobre la pastoral con adultos mayores que son hijos de Dios, hermanos nuestros, que viven en condiciones de vida muy diversas y asi como unos pueden continuar una vida normal, sin mayores dificultades aunque con limitaciones por el paso de los años, hay otros que se encuentran en muy dolorosas situaciones, ya sea por enfermedad, por carecer de medios de vida, o por no contar con su familia que los pueda acoger...Por esto, cualesquiera sean las situaciones que viven los adultos mayores, la Iglesia quiere ocuparse de ellos como lo ha hecho siempre históricamente y tratando de responder ahora a la realidad de nuestro tiempo.

Los adultos mayores merecen nuestra gratitud y reconocimiento, como igualmente respeto, por todo el quehacer de su vida, realizado en bien de otros a lo largo de su existencia. Y esa gratitud debe manifestarse en una asistencia pastoral a los adultos mayores.

El Papa Juan Pablo II dirigiéndose a los adultos mayores en Viena les decía "Una sociedad que se desentiende de los ancianos no solo renegaría de su propio origen sino que se sustraería a su futuro (Austria 1983).

Al poner estas sugerencias para una pastoral del adulto mayor en tus manos, confiamos a María, Estrella de la Nueva Evangelización. los frutos de este sencillo servicio de la CEAL.
Lima, octubre de 1999
+ José Paulino Ríos Reynoso
Arzobispo de Huancayo
Presidente
de la Comisión Episcopal
de Apostolado Laical
 
Copyright © 2005 Conferencia Episcopal Peruana - Todos los derechos reservados