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El
secreto de la juventud espiritual, que se puede cultivar
a pesar de los años, radica en que a la luz de la
fe, firmes en la esperanza que no defrauda (cf Rom 5,5)
seamos capaces de vivirla como don y tarea en el espíritu
de Cristo. Como cristianos estamos obligados a llevar por
doquier la luz y la esperanza en el Señor, sin desmayar,
no importa nuestra edad.
Cristo convoca a todos a trabajar en la viña, a unos
a temprana edad, a otros más adelante y por último
a quienes están en el atardecer de la vida. Estamos
pues todos invitados a llevar Su Palabra allí donde
sea requerida, con nuestras limitaciones, pero inflamados
con la Luz de la Verdad.
En este año, 2001, en que la Conferencia Episcopal
Peruana nos invita a reflexionar sobre el tema de la Conversión
y el Diálogo hemos querido despertar en los adultos
mayores, el deseo de retomar con entusiasmo, su compromiso
bautismal, animándolos a refrescar sus conocimientos
doctrinales que les permitan cumplir con el deber de ser
transmisores de la fe y servidores de sus hermanos, especialmente
de los más necesitados de amor y atención.
Un primer paso para asumir este compromiso, requiere indudablemente
de una conversión profunda. Convertirse es tomar
la decisión de cambiar de vida, es redescubrir en
el amor del Padre la fuerza para hacerlo y proponerse amar
al prójimo como El nos enseña.
Nuestro principal anhelo es dar a los adultos mayores jóvenes,
la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de poner
su experiencia de vida, como aporte al proceso de humanización
de nuestra sociedad. La disponibilidad del tiempo que tienen,
su memoria de la historia en bien de los más jóvenes,
la visión más completa de la vida que con
el transcurso del tiempo han adquirido, la sencillez, los
valores afectivos, morales y religiosos que viven, son indispensables
para el equilibrio de la sociedad, de la familia y de las
personas (cf. La dignidad del anciano y su misión
en la Iglesia y en el mundo).
La CEAL, con ocasión de celebrarse el 26 de Agosto
EL Día del Adulto Mayor, pone a disposición
de los adultos mayores jóvenes este folleto a fin
de incentivarlos a que tomen conciencia de su misión
evangelizad ora, la que deben hacer fecunda en el medio
que les toca vivir. Y los invoca a que, a imitación
de Nuestra Madre Santísima, vivan el espíritu
de solidaridad y servicio que ella demostró a lo
largo de su vida y que recordamos especialmente en el pasaje
de la visita a su prima Isabel, adulto mayor ella, para
atenderla en momentos tan trascendentales de su vida, ¡Vayan
pues todos a trabajar en la viña del Señor!.
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