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| | | Lima,
15 de mayo de 2008 | |
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Carta
de obispos de América Latina y El Caribe | | Como
obispos de América Latina y El Caribe abajo firmantes, comprometidos históricamente
con la vida digna de nuestros pueblos y una auténtica democracia, consideramos
de suma importancia la V Cumbre de Jefes de Estado de América Latina y
El Caribe con la Unión Europea en la que se seguirá definiendo el
marco de referencia para las relaciones bilaterales y los Acuerdos de Asociación
que se encuentran en proceso.
Queremos contribuir a la definición
de ese marco de referencia manifestándole lo siguiente:
| 1. | La
situación general en que viven los pueblos de la región está
marcada por la pobreza, la exclusión, una brecha creciente entre ricos
y pobres, la inviabilidad de la pequeña producción agraria y la
pequeña empresa, desocupación y precaria situación laboral,
sistemas inadecuados de educación y salud pública, inseguridad y
violencia, inexistencia de una seguridad alimentaría, migración
causada por la falta de oportunidades y el creciente deterioro del equilibrio
ecológico. | | 2. | Estos
problemas están conduciendo al Continente a graves conflictos que pueden
poner en peligro no sólo la paz sino la misma estabilidad política
debido a la debilidad de sus sistemas democráticos. | | 3. | Esta
situación se agrava a pesar de más de dos décadas de reformas
económicas conforme a las pautas de los organismos financieros internacionales. |
Nos
preocupa de manera especial:
| 1. | Las
asimetrías en las relaciones comerciales y en las negociaciones de los
Acuerdos de Asociación. | | 2. | Los
efectos del cambio climático ante los cuales América Latina y El
Caribe son particularmente vulnerables y donde los pobres y excluidos son los
más afectados. | | 3. | El
daño que se produzca a los recursos hídricos de la región
y a su biodiversidad que son de relevancia para la vida y sobrevivencia del planeta. | | 4. | La
producción indiscriminada de agrocombustibles que dificulta la pequeña
producción rural y la seguridad alimentaría. | | 5. | Los
impactos negativos de las industrias extractivas que trabajan por fuera de estándares
internacionales con precarias regulaciones, así como el modelo productivo
actual: y la demanda de energía que conlleva lo cual es preocupación
compartida con Europa. | | 6. | Los
altos niveles de corrupción tanto en la gestión pública como
en la privada. | | 7. | Los
acuerdos comerciales denominados Tratados de Libre, Comercio, los crecientes niveles
de endeudamiento interno y externo de nuestros países que amenazan con
limitar los recursos fiscales necesarios para dar la debida prioridad a la agenda
social y ambiental de nuestros pueblos. |
De
seguir las cosas as! estaremos muy lejos de lograr las metas del milenio para
el año 2015 según lo establecido por Naciones Unidas.
Desde
nuestra perspectiva cristiana vemos que: "Nuestra hermana, la madre tierra
es nuestra casa común y el lugar de alianza de Dios con los seres humanos
y con toda la creación..." (DA*1,
125).
Las situaciones que hemos descrito revelan una grave violación
de los derechos humanos especialmente de los más pobres.
Para las
relaciones entre América Latina y El Caribe y la Unión Europea necesitamos
un marco de referencia que dé prioridad a la vida digna (Jn. 10, 10). En
ese sentido debemos ir al encuentro de las personas más marginadas y excluidas
en el justo reclamo por su dignidad y dignificación (Génesis l).
Un auténtico desarrollo integral "es el paso de condiciones de vida
menos humanas a condiciones más humanas" (Pablo VI) para todos.
El
Evangelio nos impulsa a trabajar con otras instancias para una acción comprometida
(cf DA 75):
| 1. | Conscientes
que compartimos los mismos valores y principios éticos, proponemos una
agenda de trabajo corresponsable en la búsqueda de "un modelo de
desarrollo alternativo, integral y solidario basado en una ética que incluya
]a responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana,
que se fundamenta en el evangelio de la justicia, la solidaridad y el destino
universal de los bienes, y que supere ]a lógica utilitarista e individualista,
que no somete a criterios éticos los poderes económicos y tecnológicos
(DA 474-c; cf CDSI *2 361- 376). | | 2. | Actuar
en dirección de áreas sensibles: la subordinaci6n del mercado a
un núcleo de referencia ético-cultural; el comercio internacional,
dignificación del empleo, derechos de los migrantes y refugiados, políticas
sociales coherentes y sostenibles. | | 3. | Esto
exige implementar políticas de cooperación internacional que favorezcan
la reducción de la desigualdad, garanticen. la paz social y contribuyan
a erradicar las causas de la pobreza. | | 4.
| Necesitamos
una economía ecológica cuya prioridad sea la defensa del ecosistema
con el cumplimiento de los estándares internacionales vigentes. Esto implica
modificaciones sustanciales en los esquemas de producción, de inversión,
comercio y consumo que no son sostenibles ni sustentables a futuro. | | 5.
| Abrir
espacios de democracia participativa a la sociedad civil principalmente a las
organizaciones populares y excluidas. Es necesario potenciar las experiencias
de control social, veedurías y auditorías ciudadanas. |
Para
generar un proceso de intercambio sobre los temas planteados, el CELAM está
dispuesto al diálogo a favor de los pobres y excluidos con vistas al bien
común, respetando siempre el ámbito de su competencia. Como, dice
el Papa Benedicto XVI en si discurso ante la ONU "La Iglesia está
comprometida a llevar su propia experiencia "en humanidad , desarrollada
a lo largo de los siglos entre pueblos de toda raza y cultura, y a ponerla a disposición
de todos los miembros de la comunidad internacional ". *3 | +
Raymundo Damasceno Assis Arzobispo de Aparecida, Brasil Presidente del
CELAM
| +
Julio Card. Terrazas Sandoval, C.SS.R. Arzobispo de Santa Cruz, Bolivia Presidente
del Departamento Justicia y Solidaridad - CELAM
| +
Oscar Andrés Card. Rodríguez M., S.D.B. Arzobispo de Tegucigalpa,
Honduras Presidente de Cáritas Internationalis
| +
Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M. Arzobispo de Trujillo, Perú Presidente
de la Conferencia Episcopal Peruana
| +
Pedro Ricardo Barreto Jimeno Arzobispo de Huancayo, Perú Presidente
de la Comisión Episcopal de Acción Social del Perú
| Mons.
Josef Sayer Director de Misereor, Obra de la Conferencia Episcopal de Alemania
para el Desarrollo
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1
|
Documento de la V Conferencia del Episcopado de Latinoamérica y El Caribe,
celebrada en Aparecida - Brasil, en Mayo 2007. | | 2
| Compendio
de Doctrina Social de la lglesia, Biblioteca de Autores Cristianos, Editorial
Planeta, Madrid, 2005. | | 3
| Discurso
de Benedicto XVI, en la ONU, abril 2008. |
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