(Chimbote,
29 de agosto de 2007) El Vice-Presidente
de la Pontificia Comisión para América Latina, Monseñor Octavio
Ruiz Arenas, expresó que la misión que tenemos todos los bautizados
es la de ser discípulos de Jesús y testimoniar su Muerte y Resurrección.
Estas
palabras las dijo el Prelado, durante su ponencia, con el tema: Convocados
a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, realizada en el tercer
día del Congreso Teológico, del IX Congreso Eucarístico Nacional. | |
En
su alocución, el también Arzobispo Emérito de Villavicencio
(Colombia), afirmó que en las palabras pronunciadas por el sacerdote en
la comunión: este es el cordero que quita el pecado del mundo, dichosos
los llamados a esta cena, se resume la esencia de lo que estamos celebrando,
la cual se complementa con la respuesta de la asamblea: Señor no
soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
Cuando vamos a la Eucaristía, estamos respondiendo
a la invitación que nos ha hecho el Señor de ser sus testigos, para
lo cual es necesario recibirlo en nuestra casa y en nuestro corazón, con
el fin de pregonar que Él es el Salvador, el que da sentido a nuestra existencia,
dijo el Arzobispo.
Señaló que la misión que tenemos
todos los bautizados es la de ser discípulos de Jesus y testimoniar
la muerte y resurrección de Él. Tenemos que tomar conciencia
que el Señor sale a nuestro encuentro a acompañarnos por el camino
y ser Él el camino. Por amor a todos nosotros da su vida y se vuelve nuestra
vida para que vivamos en Él y no suframos la muerte eterna, finalizó. |