Clickee sobre el banner para accesar al sitio web oficial

La Conferencia Episcopal Peruana, institución de carácter permanente, es la Asamblea de los Obispos del Perú que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de dicho país, para promover conforme a la norma del derecho el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo mediante formas y modos de apostolado convenientemente acomodados a las peculiares circunstancias de tiempo y de lugar (cf. CIC can. 447).


La Iglesia Católica en el Perú está conformada por 45 jurisdicciones eclesiásticas, las cuales cubren una extensión territorial de 1.285.215,60 km².

En el ejercicio supremo, pleno e inmediato de su poder sobre toda la Iglesia, el Romano Pontífice se sirve de los dicasterios de la Curia Romana, que, en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores (CHRISTUS DOMINUS).

Notas de actualidad de la iglesia católica en el Perú y el mundo.



<<     Enero 2018     >>
D
L
M
M
J
V
S
 
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
   







Sitio web de la Santa Sede del Vaticano
Sitio web del Consejo Episcopal Latinoamericano
Sitio web de  L'Osservatore Romano
Sitio web de Cáritas del Perú


flashnews

PÉSAME

Nuncio Apostólico envía su pesar a los familiares de las víctimas del accidente en Pasamayo




::: Especial Web de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Peruana


Documento sin título


MENSAJE DE NAVIDAD DEL PAPA: PAZ A QUIENES SUFREN GUERRA, VIOLENCIA Y EXCLUSIÓN
- 25/12/16 05:07PM -

Image(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El papa Francisco ha rezado este domingo el ángelus desde la el balcón de la logia central de la basílica de San Pedro que da a la plaza donde unos 40 mil fieles y peregrinos le esperaban. Antes de dar la bendición Urbi et Orbe, dirigió el tradicional mensaje navideño, transmitido también a nivel mundial por las radios y televisiones.
 
El Santo Padre recordó que “el poder de un Niño, Hijo de Dios y de María, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, es el poder del amor”. Sino “el poder que regenera la vida, que perdona las culpas, reconcilia a los enemigos, transforma el mal en bien”.
 
Hoy este anuncio recorre toda la tierra, dijo, y quiere llegar a todos los pueblos, especialmente los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, Siria, Alepo, Tierra Santa, Irak, Libia y Yemen. En África: Nigeria, Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo. También en Ucrania oriental.
 
Sin olvidar, dijo Francisco “al querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y de reconciliación”. Además de “la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales”. Y a tantos países del mundo, como Myanmar y Corea.
 
Pero también a quienes están abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son víctimas de violencia, a los prófugos, a los emigrantes y refugiados, a los que hoy son objeto de la trata de personas, a quienes están marcados por el malestar social y económico.
 
Paz también, deseó el Papa a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales, y a los niños, en este día especial en el que Dios se hace niño, sobre todo a los privados de la alegría de la infancia a causa del hambre, de las guerras y del egoísmo de los adultos.
 
Texto completo
 
Queridos hermanos y hermanas, feliz Navidad. Hoy la Iglesia revive el asombro de la Virgen María, de san José y de los pastores de Belén, contemplando al Niño que ha nacido y que está acostado en el pesebre: Jesús, el Salvador.
 
En este día lleno de luz, resuena el anuncio del Profeta: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: Maravilla del Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz» (Is 9, 5).
 
El poder de un Niño, Hijo de Dios y de María, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, es el poder del amor. Es el poder que creó el cielo y la tierra, que da vida a cada criatura: a los minerales, a las plantas, a los animales; es la fuerza que atrae al hombre y a la mujer, y hace de ellos una sola carne, una sola existencia; es el poder que regenera la vida, que perdona las culpas, reconcilia a los enemigos, transforma el mal en bien.
 
Es el poder de Dios. Este poder del amor ha llevado a Jesucristo a despojarse de su gloria y a hacerse hombre; y lo conducirá a dar la vida en la cruz y a resucitar de entre los muertos. Es el poder del servicio, que instaura en el mundo el reino de Dios, reino de justicia y de paz. Por esto el nacimiento de Jesús está acompañado por el canto de los ángeles que anuncian: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14).
 
Hoy este anuncio recorre toda la tierra y quiere llegar a todos los pueblos, especialmente los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, y que sienten fuertemente el deseo de la paz. Paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada Siria, donde demasiada sangre ha sido derramada.
 
Sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario, en las últimas semanas, de una de las batallas más atroces, es muy urgente que se garanticen asistencia y consolación a la extenuada población civil, respetando el derecho humanitario.
 
Es hora de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se comprometa activamente para que se logre una solución negociable y se restablezca la convivencia civil en el País.
 
Paz para las mujeres y para los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta por Dios. Que los Israelíes y los Palestinos tengan la valentía y la determinación de escribir una nueva página de la historia, en la que el odio y la venganza cedan el lugar a la voluntad de construir conjuntamente un futuro de recíproca comprensión y armonía.
 
Que puedan recobrar unidad y concordia Irak, Libia y Yemen, donde las poblaciones sufren la guerra y brutales acciones terroristas. Paz a los hombres y mujeres en las diferentes regiones de África, particularmente en Nigeria, donde el terrorismo fundamentalista explota también a los niños para perpetrar el horror y la muerte.
 
Paz en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo, para que se curen las divisiones y para que todos las personas de buena voluntad se esfuercen para iniciar nuevos caminos de desarrollo y de compartir, prefiriendo la cultura del diálogo a la lógica del enfrentamiento.
 
Paz a las mujeres y hombres que todavía padecen las consecuencias del conflicto en Ucrania oriental, donde es urgente una voluntad común para llevar alivio a la población y poner en práctica los compromisos asumidos.
 
Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y de reconciliación. Dicha valentía anime también la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera.
 
Paz a todos los que, en varias zonas, están afrontando sufrimiento a causa de peligros constantes e injusticias persistentes. Que Myanmar pueda consolidar los esfuerzos para favorecer la convivencia pacífica y, con la ayuda de la comunidad internacional, pueda dar la necesaria protección y asistencia humanitaria a los que tienen necesidad extrema y urgente.
 
Que pueda la península coreana ver superadas las tensiones que atraviesan en un renovado espíritu de colaboración. Paz a los que han perdido a un ser querido debido a viles actos de terrorismo que han sembrado miedo y muerte en el corazón de tantos países y ciudades.
 
Paz —no de palabra, sino eficaz y concreta— a nuestros hermanos y hermanas que están abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son víctimas de violencia. Paz a los prófugos, a los emigrantes y refugiados, a los que hoy son objeto de la trata de personas. Paz a los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud.
 
Paz a los que están marcados por el malestar social y económico, y a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales. Paz a los niños, en este día especial en el que Dios se hace niño, sobre todo a los privados de la alegría de la infancia a causa del hambre, de las guerras y del egoísmo de los adultos.
 
Paz sobre la tierra a todos los hombres de buena voluntad, que cada día trabajan, con discreción y paciencia, en la familia y en la sociedad para construir un mundo más humano y más justo, sostenidos por la convicción de que sólo con la paz es posible un futuro más próspero para todos. Queridos hermanos y hermanas: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado»: es el «Príncipe de la paz». Acojámoslo.




Pulse sobre una de las imágenes del panel derecho para visualizar el video...
.





Index





Untitled Document



Síganos desde su móvil escaneando el código QR
Ahora puede acceder a nuestro sitio web, a través de nuestro código QR desde su smartphone o tablet.
[Mas detalles...]


INSTITUCIONAL


OBISPOS
• Obispos miembros
• Obispos eméritos
• Obispos fallecidos

COMISIONES EPISCOPALES
• Iglesia en diálogo con la sociedad
• Liturgía
• Pastoral Social
• Doctrina de la Fe y Ecumenismo

OTROS ORGANISMOS
• Obras Misionales Pontificias
• Centro Nacional Misionero
• Delegaciòn Nacional del Óbolo de San Pedro
• Comisión Católica Peruana de Migración
• Solidaridad Sacerdotal Santa Rosa
• Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos del Perú
• Consorcio de Centros Educativos Católicos
• Oficina Nacional de Catequesis Familiar

JURISDICCIONES

PRENSA
• Archivo documentario
• Galería de Videos
• Galería de Imágenes
• Novedades
• Especiales web

Jr. Estados Unidos 838 - Jesús María (Lima 11) - Perú
Central Telefónica: (511) 463-1010 / Fax: (511) 261-8572
Email:
prensa@iglesiacatolica.org.pe
© 2018 Conferencia Episcopal Peruana
Todos los derechos reservados
Canal de Youtube Microblog Twitter Fan Page